sábado, marzo 17, 2012

Piedras en el Camino…

 

Thiago Alcántara (Futbolista del Barcelona FC): ¿Piedras en el camino? Guárdalas todas, un día construirás un castillo. Te Queremos.

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La frase es maravillosa, y va a un futbolista que en este momento lo tienen que operar por un trasplante de hígado… Sin embargo, esto aplica para toda la vida.

La frase me impresionó por lo simple y profundo de su mensaje. Pensé en todas las oportunidades en que he encontrado piedras en mi camino y lo que he hecho. Guardar una piedra?? No me lo había planteado. Ahora, cómo se guarda una piedra?? y el peso??? y la cantidad??, por cuánto tiempo??…

Ahora voy más allá, qué es una piedra?, todas sirven para el castillo?, qué es descartable y qué no?, y cuando lo construya, seré capaz de vivir ahí dentro?

Son muchas preguntas para una simple piedra.

Pero es que, precisamente, el camino está hecho de piedras, de tierra, de ardor, amargura, de sudor, de conforte por la siesta, de tomas de agua, de pequeños jardines, de árboles frondosos o secos, de flores bellas o frutos jugosos o venenosos… Eso es un camino. Hasta ahora le había prestado atención a casi todo, excepto las piedras, al menos desde esta perspectiva. Supongo que la clave está en construir un carruaje para llevarlas, pues no creo que se pueda construir el castillo en cualquier parte, y nadie tiene tantas piedras en el camino como para hacer tantos castillos por vez, o tal vez es hacer castillos pequeños en distintos lugares para siempre tener donde llegar… Pero, y la propia vida, las propias fuerzas, o la voluntad?

No siempre vamos a querer construir o bien, tener la fuerza para hacerlo. Es cosa de actitud solamente?, dónde dejas el dolor o el cansancio?, dónde consigues el descanso o la inyección de fuerzas? es entonces un castillo enorme y poderoso, o bien pequeñas fortalezas que suman una comarca? qué es mejor?

Cómo recojo las piedras?, qué actitud dispongo para hacerlo?…

Me acordé de una figura pública, Eva Ekvall. Ella en menos de 10 años tuvo que construir un imperio enorme para vivir. Al final le ganaron la batalla… Me entristece el recordarlo.

De pronto el castillo ni siquiera es para uno mismo, sino para que otros vean y se inspiren a construir los suyos propios. De pronto las piedras cuando son golpes lo que sirven es para empañarte los buenos momentos que se viven. Ni siquiera la propia vida es una conquista real, permanente. La muerte la acompaña.

De pronto las piedras no necesariamente construyen castillos, sino más bien mausoleos… Pero incluso, hasta éstos son hermosos…

Hay piedras que son combustibles… De pronto frotándolas haces fuego, y eso, junto al agua, es el origen de toda vida que merezca ser contada. Si usamos tierra podemos embutir la construcción y hacer castillos más fuertes, resistentes, y si usamos maderas nobles podemos hacer puertas y puentes levadizos para entrar y salir cuando queramos.

También, a las brujas en la baja edad media las tiraban amarradas con piedras al fondo del mar, y si se zafaban eran brujas, sino, eran personas inocentes que morían por la necedad de gente inquisidora, incapaz de vivir la vida propia. Las piedras son el peso de nuestras acciones también, pero más, el peso que otros imprimen sobre nosotros.

Voy a recoger mis piedras… Ojalá no quede como San Esteban…

martes, febrero 28, 2012

Mi mejor amigo.

En una conversación reciente, un compañero de trabajo me hablaba de “su mejor amigo”… Hace años que no recordaba esa frase… “Mi mejor amigo”… me dejó un poco de nostalgia.

La amistad es algo complejo, al final de cuentas estamos hablando de dos personas que pasan de no conocerse a ser casi íntimos. Esto es bonito y refleja la empatía entre los humanos. Pareciera que sí es posible una amistad a prueba de balas. Por mucho tiempo creí que tenía un mejor amigo, al menos. La realidad me ha dicho que he tenido gente cercana, pero no amigos como tal. Quisiera pensar que existe la posibilidad de que esto exista, pero a la vez no quisiera hacerme ilusiones que me llevan a una interminable lista de decepciones, de nuevo.

También podría decir que la amistad es un concepto en vías de extinción. La sola pertenencia a un lugar o grupo no te garantiza la posibilidad de tener amigos. Una terapista me decía que no en todo el mundo se puede cultivar una amistad. Mi madre dice “no le eches perlas a los cerdos”, y mi suegra dice que no tiene mejores amigas y que nunca las ha tenido, que eso no existe. Yo he sufrido con esta idea.

Desde niños nos dicen eso, que hay que hacer amigos, hay que relacionarse, que hay que convivir. Ahora yo pregunto ¿para qué?. La realidad me ha dicho que cuando buscas hacer amigos no los encuentras (¿expectativas altas?, ¿acaso la amistad no es una gran expectativa?), que cuando te relacionas te joden y que cuando convives no te dejan vivir. El no reconocimiento del otro por sí mismo, sino como alguien de quien puedo obtener algo utilitario aliena el sistema, desvirtúa lo que entendemos por amistad, la cual, creo, es aún más poderosa y legítima que una relación amorosa.

También hay algo, y es que a medida que vamos creciendo nuestras expectativas van aumentando, nuestra visión del mundo se hace más compleja y así nuestra forma de relacionarnos. También, hemos experimentado el dolor, la miseria o la ingratitud o deslealtad. No podemos amar de nuevo así, grandote, de lleno como aquella primera vez. Nos llenamos de reservas, de mecanismos de defensa, de indestructibilidad. Si acaso el aire pasa…

Hace muchos, muchos años conocí la felicidad, tuve un amigo. Jugábamos juntos, hacíamos tareas, nos escapábamos, nos teníamos el uno al otro. El tiempo pasó y más nunca lo vi de nuevo, y posiblemente eso quedó sólo en aquellos recuerdos de mi mente. Ahí todavía somos amigos. Eso es lo que quizás me hace seguir soñando con imposibles. De verdad, tengo nostalgia…

¿Qué busco en un amigo? alguien que sea gente, sincero, honesto, leal a toda prueba, listo, alguien de quien pueda aprender sin sentirme menos. Busco alguien maduro y jovial, alguien capaz de reconocer sus errores y pedir perdón por ellos. Busco a alguien creativo, capaz, osado, valiente. Alguien consciente y responsable, busco a alguien que sea capaz de decirme lo que piensa en mi cara, me guste o no, sobre todo cuando se trate de mí. Busco alguien que no envidie lo que tengo o lo que soy, busco un pana para echarnos birras y para contarnos la vida, para compartir historias, para estar en el duelo, para brindar en la alegría, para estar en paz con el resto. Busco a alguien que me haga llorar cuando sea necesario, y que me consuele, me dé aliento y ánimos para seguir adelante o para tomar una decisión difícil. Busco a alguien que me haga creer en el resto del mundo o me confirme la mierda en la cual estamos todos inmersos. Busco a alguien a quien admirar, y que esté a mi par. Busco a alguien genuino, humano.

También quiero un mejor amigo.

Estoy dispuesto a ofrecer lo mismo.

Quiero que la nostalgia desaparezca.

Esperanza.

(Esto fue una inspiración a partir de Navidad, pero bien sirve para la cuaresma, o para pensar un rato)….

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En el mundo la gente se desvive a diario en luchas eternas por lograr las cosas. Levantarse temprano –no es mi especialidad-, trabajar, atender la casa, los niños, la pareja, sumiéndose en la rutina diaria, cotidiana. Son cada vez menos los espacios disponibles para hacer realidad nuestras propias aspiraciones porque nuestras múltiples ocupaciones ya nos priorizan otras tantas.

He escuchado varios cuentos de artistas que quieren brillar en Hollywood y comienzan como meseros en restaurantes cercanos para ver si, al fin, la oportunidad llega.

Podría decir que “esperanza” es aquel sentimiento motivador, generador, inagotable, capaz de mantenernos a flote aún en las situaciones más difíciles o adversas. La esperanza es la añoranza de lo posible, y lo imposible, a veces. Es esa capacidad de esperar unida a ese deseo de lo intangible y no existente en el momento presente.

Recuerdo una película donde una madre pierde a su hijo y a las semanas aparece un niño que dice ser el suyo. Al final el chamo no era el de ella (se lo había dado la policía por mera política del momento) y comienza a buscarlo por doquier. La mujer pasó el resto de su vida buscándolo. La mujer murió y el chico no apareció. Aún se recuerda a la mujer –quien existió en la vida real- y se sabe que el chico no ha aparecido aún. Quizás ya por la edad esté muerto también.

Con esto me pregunto, ¿realmente la esperanza es importante (o necesaria) en nuestras vidas?

La esperanza para mi es una actitud humana, como lo es el optimismo. A veces sirve y a veces no. Me he preguntado si pudiéramos seguir viviendo sin esperanza. A veces la mayoría de la gente deja en manos de la esperanza la solución de muchos de sus problemas: la posibilidad de acceder a bienes materiales, la cura de una enfermedad terminal, el fin, comienzo o reconciliación en una relación, el resultado de la crianza de los hijos, etc., cuando lo que en realidad se debe hacer es afrontar la realidad tal cual es y trabajar en función de ella para mejorarla.

Pudiera asumir que la esperanza es necesaria para vislumbrar el punto de llegada de mi proyecto personal, pero no es determinante en un orden de cosas. No la considero esencialmente ineludible para lograr lo propuesto. Puedo conseguir algo sin tener esperanza. Puedo tener esperanza y no conseguir nada. La esperanza requiere de acción. La esperanza debe ir unida irremediablemente a la realidad, sino carecería de cualquier fundamento que le diera sustento.

Creo en la realidad, por más variopinta que sea. Una vez leí una frase que afirmaba de un carácter de cine: “es realista al extremo de no ser humano”. Eso es lo que somos.

Esperanza también puede ser o representarse como ánimo: tengo una frase que leí en un artículo de prensa sobre un seropositivo, dice “No hay que ponerse negativo (…) aquí te dan cariño y esperanzas”. Lo quiera o no va a morir, y muy probablemente primero que cualquiera de nosotros, de hecho, es posible que ya lo esté porque dicha frase es de 2008. Entonces, ¿qué rol cumple o para qué sirve la esperanza en esos casos donde de todas maneras vas a morir? ¿Se convierte realmente en un alivio para quien suponemos la necesita?, en este mismo orden de ideas en una parranda navideña que en alguna oportunidad llevábamos a un hospital me acerqué a un enfermo de sida en fase terminal, le ofrecí un crucifijo y le dije que “Dios estaba con él” (la verdad fueron palabras muy falsas las que salieron de mi boca, no porque quizás esto no fuera cierto, sino porque, dada la intensidad de la situación fue lo que se me ocurrió decir… un cliché más). Quedé absorto con su respuesta: “Dios ya no está conmigo”…

La esperanza radica en la idea de una prueba o karma por superar, la ilusión de que siempre es lo bueno lo que nos va a suceder y no hay espacio para la fatalidad. Esto es un error. No pretendo ser pesimista, mas sí quisiera empeñarme en no desligarme de la realidad. Lo malo o lo contrario existe, y debe ser tomado en cuenta dentro de nuestros planes si queremos lograrlos y tener éxito.

Tenemos la idea que lo bueno siempre se impone a lo malo, que nuestra virtud humana se antepone a nuestros instintos o bajas pasiones, pero realmente he podido entender que la esperanza, el verdadero milagro se produce cuando cualquiera de nosotros da un paso al frente y hace algo. Se puede ilustrar con el dicho “mejor encender una luz que maldecir la oscuridad”. La verdadera esperanza surge de nuestras propias acciones, mucho más allá de la noción de un redentor que nos librará de las culpas y nos llevará a las tierras celestiales. La esperanza surge del trabajo honesto, del esfuerzo, del sacrificio, de la lucha por ser mejores cada día en lo que somos y hacemos, no por una fuerza sobrenatural que los libra de vicios y temores así y ya. Si así fuera, Dios no habría dejado en manos del hombre su propio destino. La esperanza, al igual que el cielo, se consigue construyendo la escalera, no esperando subir en las nubes. Sólo puede tener esperanza quien ha hecho todo cuanto estaba a su alcance para lograr algo y no le queda sino esperar a que, por sí mismo, se dé.

La esperanza es visible en el “levante” de una torta en el horno, luego de usados los mejores ingredientes, y cumplidos eficientemente todos los procedimientos. Es precisamente aquello que no controlamos, pero que sí condicionamos para que ocurra.

Dios puede creer y tener esperanza en mí, pero si no hago nada permanezco en el mismo lugar.

La Carne Humana.

(Igualmente, esto es de diciembre)….

frase de Pierre Teilhard Chardin: “No somos seres humanos atravesando una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana“.

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No es un post sobre antropofagia, aunque con lo que comentaré se podría decir que sí, casi….

El 2011 ha sido un año lleno de decepciones. He tenido la desdicha enorme de conocer la parte ruin de mucha gente en los más variados ambientes: desde peleas entre ciudades hermanas, pasando por traiciones y deslealtades con gente a quienes admiraba y ya no, o mariqueras de gente inmadura, hasta “implosiones” de gente que se suponía indestructible. En algunos de estos casos he podido vivir la fragilidad humana en su máxima expresión.

Soy un hombre estricto en muchos aspectos de mi vida (casi todos). Soy alguien capaz de amar u odiar con intensidad. De mi parte no se ha conocido la traición, la desidia o la deslealtad. He sido lo contrario a toda prueba. He sido honesto, he dado con humildad la cara por mis errores y me he regocijado con mis logros, gústele a quien le guste o no. Le he dicho a la gente lo que pienso en su cara, de modo que además de asertivo, tampoco he sido hipócrita. He entendido el porqué de mis emociones y me he dado amplio espacio para vivirlas. He procurado en un arduo esfuerzo ser respetuoso conmigo mismo, así esto no sea del agrado de otros.

Todo esto, unido a esta frase inicialmente comentada -de la cual supe hace algunos años- me pone a pensar, a recordar que nuestro tránsito por la tierra es momentáneo. Si le queremos dar un enfoque trascendental a nuestra existencia necesitamos entender que nuestro paso por este mundo es o consiste en un proceso intenso de purificación, de aprendizaje, de evolución. El espíritu no siente, sólo es, de modo que la carne se convierte en un vehículo para comunicarnos y hacer historia entre nosotros mismos. No existe otra forma intangible capaz de producir tal efecto. Los muertos no pueden acariciarnos, ni nosotros abrazarlos a ellos. La memoria, si bien parte de un hecho material es acervo milenario de nuestra esencia, no se puede tocar, no tiene olores ni sabores, aún alguien que haya perdido la vista la puede traer al momento presente, no se oye, no se siente, es pasado.

La experiencia del cuerpo es única e irrepetible, al menos de manera consciente si se cree en la reencarnación, y es casi imposible hasta que llegue el juicio final revivirla si creemos en la resurrección. Aún vuelto a nacer o vuelto de la muerte la experiencia sería distinta, pues pasas a ser inmortal.

Pese a tanto milagro junto hay seres que usan su cuerpo para dañar a otros. Pareciera que no comprenden lo trascendental de la propia vida en el ámbito en el cual la conocemos y juegan con ella como si no hubiera mañana. El daño causado puede ser hacia otros o hacia sí mismos, y para esto no hay miramientos. Es como si la producción en masa de nuestro tiempo nos hubiera alienado el alma y ya no conociéramos sobre otra cosa que la rutina diaria, como si no hubiera futuro.

Hay otros que con un cuerpo perfecto se dedican sistemáticamente a joderles la vida a los demás porque no son capaces de abrazar sus propias miserias y tienen que esparcirlas por todas partes a cambio de un poco de aceptación y cariño. Es gente que es incapaz de autoafirmarse como seres completos, integrales, dignos, y por eso acechan entre las sombras, en lo clandestino, pues no tienen otra opción que huir de la claridad meridiana del día. ¡y con lo sabroso que es el sol!

Pero hay otros que lamentablemente no tienen ese cuerpo al 100% de sus capacidades, y aún así tienen una ¿¡vida!?, de modo que su experiencia del cuerpo es bastante similar a la etérea del espíritu, pues no hay mucho dominio de sus acciones. Esto es interesante: ¿cómo es la experiencia humana de esos espíritus que ahí habitan?, tal vez la experiencia humana es para quienes deben llevar a cuestas el cuidado de esos seres, forjar su temple, ampliar su paciencia, profundizar su amor. Tal vez esos seres casi inanimados o abstraídos de nuestro mundo son guardianes de nuestras intenciones, de nuestras acciones, o simples testigos de nuestros desencuentros con la realidad. Tal vez su avance es tal que no necesitan un cuerpo completo para vivir la experiencia humana.

Esa experiencia humana es muy difícil. Nacemos solos, llorando, comenzando a adaptarnos constantemente a la realidad tan cambiante, lo cual es una afirmación paradójica. Lo único constante es el cambio. Parece que para realmente fortalecer el espíritu, fomentar esa experiencia, es necesario el dolor. El dolor no es posible sin un cuerpo que lo sufra. Hasta el amor resulta ciego a veces al cuerpo, mucho más al espíritu, pero el dolor es directo, no se confunde, y en ocasiones puede ser letal.

Del dolor se derivan las otras “sensaciones” humanas: el odio, la desesperación, la angustia, la muerte, el desasosiego. El dolor produce lo mejor de nosotros mismos, es genuino, nos hace encarar nuestra realidad, nos deja desnudos. Definitivamente no hay nada más genuino que el dolor. El dolor pone a prueba nuestra templanza, nuestra resiliencia.

El dolor nos dignifica o nos reduce, pero algo que también tiene es la capacidad de sacar a flote lo más profundo de nosotros mismos. Nos hace elegir ser mejores o peores personas. Creo que en esa mínima acción radica la elevación o caída del espíritu. La elección.

El dolor a veces es combustible de nuestras acciones.

El dolor a veces es sinónimo de vida.

2011…

Ya es marzo, pero esto lo escribí a finales del año pasado, e inicios de este…

Estas líneas resumen un momento importante de mi vida…

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Hace algunos años que ya no soy fuerte,

Mis demonios se han vuelto vendavales y han azotado mis cimientos

Donde me escondía era descubierto

Desnudo mi cuerpo estaba desde ese entonces

 

No tengo más historia porque mi presente ya no existe

Mucho menos el futuro

No sé si lo vivido realmente fue vida

No sé si amé realmente, o sufrí, u odié

No recuerdo cómo era la victoria o la derrota

Vivo azotado por constantes remordimientos

Desconozco mi historia

A veces reniego de ella

 

No conozco la paz

Mis entrañas están secas

Sigo aún desnudo con mis recuerdos y remordimientos

Me he vuelto intrascendente

Mis pasiones se evaporaron

No tengo energía ni creatividad

Solo desasosiego, Solo pena.

 

Busco paz,

Aún en mis momentos de amargura la persigo sin cesar

No quiero condiciones

Las tinieblas ya no son suficientes, la vida se pierde en ellas

No tengo consciencia

Carezco de existencia entre ellas

No las odio tampoco, pues han sido mi compañía

Son un consuelo absoluto

Fueron reflejo de mis vivencias

 

Te busco, paz,

Aún peleando constantemente

Luchando contra ellos, los demonios

Caigo, sangro, pero no me canso

Me obstino hasta el suicidio

Pero no me rindo

Sé que algún día te encontraré

O bien, tú me encontrarás…

 

Desnudo estoy,

Las armaduras que encuentro no me sirven,

Están hechas de aquello que aborrecí,

Ahora recuerdo porqué estoy desnudo

A veces esas armaduras lejos de protegerte te dañan

Desprenden veneno de sus componentes

Siento la brisa entre mis muslos, mis brazos, mi frente

El amanecer se acerca…

 

Es tarde quizás, pero ahora entiendo mejor

He logrado entender mi propio idioma,

He logrado conectarme con aquello que soy,

Comienzo a ser expresión de mi propia voz.

Duele para los adentros, más para lo externo,

Pero es un dolor que da tranquilidad.

Si nacer es doloroso, vivir no lo es menos…

No por esto, deja de ser oportunidad…

 

Pero los recuerdos vuelven,

Pretendidas añoranzas de un pasado con un futuro que prometía ser glorioso,

Y hoy es sólo cenizas desordenadas por el viento.

Siento miseria, como si tuviera el alma marginada,

Ya las sonrisas en mi rostro se sienten extrañas,

Ya no las recuerdo, siento pena.

La muerte no es propia de la noche,

Yo vivo con ella día a día.

 

La ira se apodera de mí,

Quiero cargar contra todos los que conspiraron en contra de mis sueños,

Es fácil transformar la tristeza en rabia,

Es difícil pretender llenar un vacío enorme con esto.

Me estoy cansando de luchar…

Me desarmo cuando me veo en el espejo

 

¿Y si todo esto nada más estuviera en mi mente?

¿Y si esto fuera sólo un mal sueño?

¿Sólo ansiedad?, ¿sólo desasosiego?

Quiero despertar.

 

Ahora me doy cuenta que no estoy solo,

Que mis vivencias fueron reales y que todos, de alguna forma, nos hemos mentido a diario

No me alegra, no me regocija, pero me hace sentir la razón de mi parte.

Lo vivido ha sido genuino, eso me da satisfacción.

Mi nueva armadura comienza a tomar forma.

Ya recuerdo cómo se sentía la paz.

El sol abrasa mi rostro.

Ahora quiero descansar.

domingo, noviembre 20, 2011

Bienvenido.

Recomendación: Activa el video y lee…

Se nota que Laura estuvo dos años fuera de todos y dentro de sí… Excelente!

Todos los días, todos los años y todos los hombres han comenzado algo, sea el propio día, un matrimonio, un nuevo trabajo, cualquier cosa que sencillamente ayer no sucedía. Con el paso del tiempo nuestra cotidianidad –ya transformada en monotonía- va opacando lo que somos, nos ponemos capas de pintura, nuevas refacciones, y tratamos de vernos renovados. La verdad es que al final del tiempo nos vemos en un espejo y somos la suma de muchos remiendos, muchos matices y apenas la verdadera superficie de nosotros mismos no se pierde. Nos convertimos en un sub-producto de la sociedad en la que vivimos.

Ojalá sólo fuera eso, pero no. Las capas de maquillaje comienzan a pesar, deterioran nuestro propio ser y nos condenan a ser aquello que los demás esperan de nosotros. Quizás los primeros días tengas la energía suficiente para lavarte la cara y aplicarte una crema o algo así, pero conforme pasan los días comienzas a acostarte con la pintura, manchando la cama y te paras en la mañana como un verdadero payaso triste, chorreado. Sí, un payaso, es un buen ejemplo… apenas te bañas, te maquillas de nuevo y comienzas el circo diario.

Que ironía, un payaso que debe hacer reír puede estarse muriendo agobiado en sus propias penas, pero cuando se enfrenta al resto del mundo está sonriente… dulce y amarga ironía… Lo peor es que en muchos casos, esa máscara se enfrenta a otras máscaras, no a lo que la otra persona es en realidad. Es como una obra donde cada quien tiene un rol que cumplir, y donde a no todos les gusta su personaje. Pero, ¿qué pasa cuando de tanto ver la máscara se te olvida como es tu propio rostro?, ¿qué pasa cuando decides salir sin maquillarte a la calle?, ¿qué pasa cuando muestras tu propia cara, con sus bellezas e imperfecciones, con las arrugas capaces de contar historias, con las manos sin guantes, sin los zapatos grandes?

He descubierto que no siempre hay receptividad. Eres aburrido, no te sumas ni te montas en el tren en el que todos van… prefieres ir caminando, en bicicleta, disfrutando del paisaje, del aire libre en tu cabello, con el sol abrasador iluminando todo aquello que ves, y quizás el resto no entiende lo que haces, lo ven sin sentido, como si realmente no hubiera otra opción para andar, no ven tus necesidades, tus deseos, tus sentires…, sin embargo, es magnífico, doloroso, pero magnífico al final. Es como una bocanada de oxígeno profunda en el campo, en un jardín lleno de flores, en la selva, en el bosque luego de respirar aire viciado en la más moderna ciudad.

Estoy decidido a seguir mis propias convicciones, pues he aprendido en este tiempo a asumir sin miedo las consecuencias, a darle valor justo a las cosas y a las personas, a comprender, y en algunos casos aceptar, mas no necesariamente compartir aquello con lo cual simplemente no esté de acuerdo. He aprendido a caminar de modo que no me salpique tanto la miseria de otros. He aprendido no solo a dar respeto, sino a exigirlo, y a no valorar aquello que la gente dice sobre lo que muchas veces desconoce. He aprendido el valor del silencio.

Esto no podría ser posible sin la necesaria revisión de mis actos, mi auto-reconciliación, mi propia liberación de aquello que me ata por voluntad propia. En verdad, uno termina amando sus cadenas de oro, y te condenas a una vida que pasa sin más…, sin consciencia, como si hubieras nacido así, y no conocieras otra realidad, como si no tuvieras mayores posibilidades.

He aprendido que, lejos de ponerme capas de pintura y aditamentos, artilugios debo limpiar mi cuerpo, usar ropa cómoda y un calzado capaz de darme aguante para caminar por la vida, una gorra para cuando el sol es muy fuerte y unos lentes oscuros para dormir sin que nadie vea… aún y cuando a la gente no le guste, debo ser, debo SER. Solo así realmente podré encontrar la felicidad.

Bienvenido a este blog, soy Alberto José, brillante, obstinado, hábil y perfeccionista. Soy ambicioso e intenso, me intereso por ti, soy profundo y trascendente, odio la miseria y la mediocridad, no me gusta la injusticia, soy amante de la paz, lloro en las películas, me excito con buena música, disfruto la buena comida. Soy de mal carácter, quiero ser feliz y lograr mis objetivos. Quiero ser eterno. No pido más.

El Amor, y a veces la muerte….

(Tenía tiempo que no escribía, y no por no querer hacerlo, sino mas bien por no dedicarle un tiempo o no tener un tema del cual realmente quisiera reflexionar... Pero éste ha llegado.. Hace varias semanas que quería escribir sobre esto. Ya tengo total inspiración.)

Estos últimos meses he estado en contacto con emociones profundas y extremas, sublimes a la vez, y he podido comprender un poco más lo que como humanos nos es inherente. Hasta el ser más ruin manifiesta en alguna oportunidad haber sentido amor por algo o alguien. También, fuese ese mismo ser o cualquier otro en la corteza terrestre, todos somos hijos de la muerte, y ello puede marcar pauta en la forma en que caminamos por el mundo.

Tuve la oportunidad de conocer a Don P., un hombre extraordinario, que ya cuenta con algunos años en su haber. De llegar a tener una avanzada edad quisiera ser como él. Un hombre sumamente respetado, culto y sencillo. Estuve en su casa siendo testigo de su hospitalidad y poco a poco fui conociendo su historia. Hay un recuerdo especial, y es que, en su sala hay una pequeña mesa con tres fotografías muy particulares: en todas está junto a su esposa. Él decía: "con ella he estado en los tres lugares más emblemáticos del amor en este mundo", eran lugares o monumentos de Grecia, India e Italia, y en estos ellos dos -la pareja- lucían felices. Lamentablemente ella murió hace varios años y él se quedó solo, aún enamorado. Podría pensar que casi esperaba que la muerte lo buscase para reunirse con ella nuevamente… Aunque dicen que la muerte nos separa no lo creo.

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Don P, junto con un compañero y yo

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La foto de la prueba

Luego, días después me entero de la muerte de la mamá de P., una compañera de la universidad. La sensación fue diferente. Ya ella -su mamá- había tenido una enfermedad difícil y la había superado. Con esto recordé a un buen amigo que murió hace unos siete años. Recuerdo que esos momentos que van desde la muerte hasta el entierro fueron muy difíciles. Las lágrimas se me escapaban de los ojos, en la mayoría de los casos sin avisar. Creo que aún sigo lamentando muchísimo su partida. Cuando mueren seres cercanos duele muchísimo. Igual me pasó con mi ahijada, a quien se le murió su abuelita hace algunas semanas. Tantos acontecimientos nefastos tan cercanos en fecha y personas, no?? En fin…

Días después a una amiga de mi mamá se le muere una mascota. La perra tenía 11 años de vida (77 en años perrunos). La amiga estaba desolada, como si se le hubiera muerto un hijo. La perrita era bonita, alegre de vez en cuando, un poco malhumorada.

Ayer veo con verdadero asombro la muerte de un ícono en los medios mundiales. Steve Jobs hizo un "upgrade de su sistema" y ahora es etéreo. Me sorprendió mucho la noticia, pero más aún me sorprendió mi reacción. Ahorita me siento triste por este acontecimiento que ha paralizado literalmente al mundo, y él -Steve- no me conoció nunca ni yo a él (aunque parecía que nos conocía a todos nosotros incluso mejor que nosotros mismos), pero aún las lagrimitas que he botado han sido como si muriera alguien o algo cercano para mí. Mi romance con Apple apenas estaba comenzando hacía algunos meses atrás...

Esto me ha hecho pensar en cómo la muerte transforma nuestras realidades, pero más aún, cómo el amor las crea...

Lo que quiero decir es que con todo esto descubro para mis adentros que el amor es más que un sentimiento. Yo lo veo como una fuerza mucho más poderosa. El amor no es decir un cursi y ridículo "te amo" por decirlo. Va más allá. El amor tiene múltiples capacidades y en la mayoría de los casos nos induce a supone hacer "algo" por los demás, dar-se. Normalmente va a involucrar hacer algo orientado al otro, pero va a depender de quien es ese otro. Si es un familiar que murió va a ser el amor quien lo mantenga vivo, pues nos da la capacidad de mantener presente -mientras tengamos vida- a aquel ser que ya cambió de plano en nuestros recuerdos. Igual el caso de una mascota o una pareja, o bien alguien a quien admiras aunque no haya sido cercano o conocido, sin embargo éste último de una manera diferente.

En estos meses he podido evidenciar diversas clases de amor, o bien, el amor expresado de varias maneras. No es lo mismo amar a tu pareja, que a un perro, que a una madre o a una abuela que a un ícono tecnológico y empresarial, pero en todos hay similitudes importantes. Es el amor lo que corre por las venas y hace cambiar el mundo, el que nos hace ser distintos, mejores de lo que somos. El amor es un sentimiento único y poderoso, incluso en forma de odio el amor es capaz de invadirnos y transformarnos, y transformar todo a nuestro alrededor.

El amor hace sacar lo mejor de cada uno de nosotros. Steve Jobs hablaba de "amar lo que haces". Con esta afirmación concluyo que también el amor a nosotros mismos y a lo que hacemos nos transforma. En su caso, el amor a lo que hacía era para él, y tenía como consecuencia directa un beneficio para un colectivo. Parte de sus premisas eran humanizar la tecnología, hacerla cercana, accesible al quehacer humano. No dudo de su tesón para hacer las cosas, pero cuando las hacía, eran para sí, para ser feliz por lo logrado, con la suerte de que sus resultados beneficiaban y gustaban a mucha gente.

Eso es otra cosa: digo que el amor es tesón... y es mucho más alla... es el sentimiento generatriz de gran parte de nuestro orden de cosas; es solidaridad, es pasión, es entrega, es dolor, es odio, es fuerza, es trascendencia, es vida...

El amor es la única fuerza real que nos hace confrontarnos (sic) y asumir nuestras posturas ante la vida. Alguien que no tiene amor no es capaz de avanzar en un mundo como este, mucho menos levantarse cuando se ha caído o triunfar cuando todo es adverso. Es una persona que se deja llevar por las banalidades de la vida.

Por amor nos hacemos padres, somos hijos, tenemos amigos -los que los tengan-, somos solidarios, sufrimos, nos duele, hacemos lo que hacemos, cambiamos, luchamos, nos jodemos, vivimos, morimos.

Quizás hay algo que pudiese detener al amor -cuando éste nace de uno- y es la muerte. La muerte es la incapacidad de sentir amor. Cuando el ser humano no puede evidenciar el amor de Dios en su propio cuerpo muere. Para mí la muerte es como una pantalla negra que arropa todo mi campo visual... A donde mire estará oscuro, o no habrá nada. Cuando morimos, nuestro cuerpo se vuelve rígido y toma colores funestos. Ya el amor no fluye por las venas.

Pero el amor es una energía, y como tal ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Se vuelve recuerdos poderosos, ideas, sensaciones, pasiones, incluso historia, eternamente. Seguramente Don P. seguirá amando a su esposa y sintiéndola dentro de sí a pesar de tanto tiempo pasado, seguro P. tendrá en su corazón el recuerdo y amor de su mamá, mi ahijada guardará en su corazón sus mejores momentos con su nonna, probablemente la amiga de mi mamá seguirá recordando con cariño y tristeza a su perrita y Steve Jobs vivirá en cada dispositivo de la manzanita, y en el corazón de quienes le conocimos y nos entusiasmamos a través de su propia persona o de su legado. Visto de este modo, la muerte no gana.

 

El amor nos hace mejores personas...

El amor bien dirigido puede transformar el mundo...

El amor distorsionado genera caos...

El amor real es eterno...

Lo que es eterno significa que nunca muere...

Por ende, el amor siempre vence a la muerte....

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1. “Tu tiempo es limitado de modo que no lo debes malgastar viviendo la vida de alguien más. No quedes atrapado en el dogma de vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás callen tu voz interior. Y, lo más importante, ten el coraje para hacer lo que te dice tu corazón y tu intuición”.

Steve Jobs. 1955-2011

lunes, agosto 01, 2011

Pasión por lo que haces...

También la pasión es un ingrediente indispensable: “Si no tienes pasión nunca vas a conseguir la disciplina. Y sin disciplina puedes tener mucha pasión, pero nunca puedes llegar a nada. Ambos términos están unidos, son un mismo concepto en el arte”.
Gustavo Dudamel.

Cuán felices son los que hacen aquello que aman...
Cuán desgraciados somos los que no...
Y peor aquellos que siquiera sabemos que nos apasiona,
porque éstos en verdad vivimos como si estuviéramos muertos...
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En mi continua lucha por ver las películas que aún no he visto encontré una que me llamó la atención. Revolutionary Road es protagonizada por Kate Winslett y Leo Di Caprio, ambos muy buenos actores. Grosso Modo, trataba sobre una joven que luchaba por ser actriz y un joven que era un loco de carretera. Una noche se encontraron en un bar, hubo química y se amaron. Se casaron y se fueron a vivir a una bucólica zona, llamada como el nombre de la película. Cada quien asumía sus roles de manera animosa, lo necesario. Tuvieron varios hijos y la vida con el pasar del tiempo se volvió monótona. Él iba a trabajar y ella estaba en la casa haciendo oficios.

Una noche él se quejaba de que estaba obstinado de la vida que llevaba y que no tenía como salir de ella. Por su parte, la chica hace ya varios años que se comenzaba a sentir asfixiada con la vida que tenía, y le propone mudarse a París, la cual era una ciudad que el chico añoraba desde joven. Para una actriz en la década de los cincuenta o sesenta era una oportunidad dorada para hacer una carrera, de modo que para ambos era una excelente opción. Lamentablemente en este caso, la chica quedó embarazada, y al chico, debido a una fanfarronería suya con un cliente porque se iba ya del trabajo aquél que tanto detestaba le salió todo al revés, pues ese estilo irreverente o audaz era el que buscaban unos ejecutivos de la empresa para lanzar un nuevo modelo de productos... Ante estas dos situaciones el joven cancela el viaje a París. A pesar de no gustarle lo que hacía, el chico conocía personas, ganaba dinero y ello compensaba en algo las otras necesidades, pero la chica volvía a su monotonía asfixiante. Una tarde, la chica decide interrumpir su embarazo en su casa, las cosas salen mal y la chica muere en el hospital. Una de las escenas finales, es el chico llevando a sus hijos al parque, sumido en una profunda tristeza, con una pareja de amigos, a la distancia, lamentándose de tan nefasto descenlace. Entre éstos amigos, el esposo, quien añoró siempre y tuvo por un instante a la chica protagonista, sufría también en silencio.

No es fácil descubrir la propia vocación. A ello debes sumarle la presión recibida de todo lo que tienes alrededor: familia, amigos, las necesidades económicas, pareja, en fin... Todo esto conspira contra el propio deseo de ser lo que se quiere ser. Pero en verdad, es peor cuando ante tanta presión no sabes qué hacer igual...

Cuando estaba por graduarme de la secundaria, mi familia me decía que estudiara algo que me produjera sustento. En el liceo hice una prueba vocacional y salí hábil para muchíiiiisimas cosas, de modo que no fue mucho en lo que me ayudó la misma. Más allá de la modestia, siempre me he caracterizado por ser hábil en muchas cosas, y mucha gente ha sido reconocedora de esto; eso por un lado es muy bueno, pues eres versátil, pero por otro no, porque eres bueno en muchas cosas y, o las mismas las aprecias como superadas, como algo que no añade interés a tu vida, o te pierdes entre tantas cosas que no te especializas en una concreta. Entonces, te vuelves un genio para muchas habilidades pero un incompetente para alguna en particular. Esto último dicho, es una afirmación casi hecha a la fuerza. Tengo la creencia que cualquiera tiene capacidades para lo que se proponga hacer en esta vida, pero hay otros que me dicen que esto no es así, que no todos tenemos capacidad para todo. En fin.... Esta es una parte del problema...

Lo otro, tiene que ver con el hecho de saber y lograr hacer aquello que nos apasiona. ¿cómo se sabe si algo nos apasiona? he estado buscando la respuesta arduamente, y la misma no puede ser más sencilla... Un día, mi jefa me hacía unas observaciones sobre un trabajo que estaba haciendo. En medio de las mismas, le pregunté si no estaba cansada de hacer lo mismo por tanto tiempo... me dijo que ella no hacía lo mismo todo el tiempo, que cada caso que llegaba era algo nuevo, por ende, no puede ser "lo mismo" el trabajo que se hace.... Yo la miré atónito...

Ese día me quedé pensando en esa respuesta, y encontré un corolario, o más o menos, algo que se le pareciera. Me imaginé por instantes el trabajo de un diseñador gráfico: el mismo usa las herramientas necesarias para hacer un diseño cualquiera, hoy puede ser un árbol, mañana un edificio y otro día una caricatura... ¿acaso éste hace lo mismo todos los días?... En ese momento comprendí un poco lo que me decía mi jefa...

Ahora viene otra pregunta, entonces... ¿cómo puedes estar conforme de hacer procesos similares todos los días, de repetir las mismas tareas una y otra vez sin descanso, sin cansarte?, ¿cómo puede ser esto posible?.... Para mí esto es el infierno..

Pensando en estos dos ejemplos comprendí lo que era pasión.

En este momento no sé qué me apasiona en realidad... hay días que quiero ser un eficiente administrador (lo que estudio), otros días un músico prominente, otros un diseñador gráfico, otro productor de eventos audiovisuales, otro chef, y así, se me pasan los 365 días del año dando un paso a todas partes y quedándome en el mismo sitio, y esto me está consumiendo la existencia...

Jaja, aparte, la percepción que tienen de mí es variopinta: algunos dicen que puedo ser tremendo abogado o comunicador social, jajaja... En dos oportunidades me han confundido con un Médico (ni hablar de la especialidad) jejejeje... En otras ocasiones me han dicho que sería excelente como psicólogo.... jajajajaja.... Todo esto me da risa, no por que no pudiera ser cierto, sino porque, por ejemplo, en el caso de ser médico, ni idea, veo tres gotas de sangre y me desmayo... Abogado, quizás... Comunicador Social, es posible, pero con mi extrema timidez y hasta introversión.... Psicólogo, puede ser, aunque yo siendo más loco que mis pacientes lo dudo... jejeje... En fin... El caso es que aún no he encontrado eso que me apasione y me haga levantarme todos los días con una sonrisa enorrrrme grabada en la cara. Esto me está entristeciendo poco a poco...
En verdad quisiera encontrar mi pasión. De seguro mis días serían más felices, y no meros recuentos de los días anteriores.... Será que buscaré el libro de Comer, Rezar, Amar a ver si me localizo, xq el GPS ya no me hace los milagros... :D

viernes, julio 29, 2011

Los Desafíos del Autoliderazgo....

Que vida tan hija de puta tenemos a veces....
Hay gente que pareciera nacer aprendida. Las veo y las re-veo y me afirmo este pensamiento. Hay personas que parecen perfectas, de cristal. Yo me veía así. Hoy me doy cuenta que no.

Hay gente que dice que lo que cuenta es lo que se proyecta al exterior. Escribiendo esto pienso en la panza de un cerdo, (creo es de este animal la que pienso); ésta tiene una superficie lisa, creo que esa es la externa, y por dentro es rugosa, llena de imperfecciones. Así me parece que es la gente en general, y siento algo de pena porque much@s dicen ser perfectos. No lo expresan con la propia voz, pero sus actitudes hacen ver las costuras. Hace algunos años me intimidaba ante muchas de estas personas, mis complejos me comían, literalmente. Hoy puedo pasarles al frente o por un lado y sencillamente cagarme de la risa.

Esto es bastante difícil. Suponer que te conoces y que puedes dominarte y lograrlo es una proeza. Somos animales domesticados por nuestros propios factores culturales, pero en constante lucha con nuestras bajas pasiones e instintos. No voy a decir que no me he dado gustos, pero no todos los que quisiera, ni en esa medida deseada. Creo que cualquiera de ustedes tampoco.

Pero yendo al tema de fondo, es difícil ser líder de uno mismo. En estos meses he aprendido algo de filosofía, y entre las reflexiones encuentro que sí, somos una unidad sustancial, pero que está contrapuesta la mayor parte del tiempo. En cada uno de nosotros hay un universo de dudas: qué voy a estudiar, dónde voy a vivir, cuántos hijos quiero tener, cómo o cuándo voy a morir, qué piensan de mí... etc... y todo esto nos condiciona, y nos hace actuar de una u otra manera. Y es difícil, porque de cara a la sociedad tienes un estilo o conjunto de valores y esquemas que promover, y que si se te caen entonces comienzas a ser señalado, y no siempre quieres correr con ese riesgo, pero cuando llegas a tu casa, a tu cuarto, a tu soledad, sacas ese mundo exterior lo que tienes dentro y, al menos por un ratito, eres feliz.

Me refiero a otro tipo de mundo exterior, a las represiones que este mundo te hace y cómo las sorteas, a vivir sin estar a la defensiva, atento a los comentarios malsanos de mucha gente podrida por dentro. Verónika, la de Coello, vivía con amargura, con un sin sentido que la hacía querer borrarse de este mundo. Creo que su propia salvación vino no solo por la presencia del amor en su vida, sino porque encontró a alguien con quien recordarse lo que ella era, o había decidido ser. Hay gente que dice que soy demasiado noble o demasiado pendejo, (para este momento de la historia parecen sinónimos), y ello me ha hecho pasar por momentos difíciles con gente que yo estimaba, quería, amaba en realidad. Los verdaderos errores se producen cuando no somos capaces de reconocer nuestras propias fallas, cuando nos aferramos a culpar al otro sin vernos a nosotros mismos, quizás porque sabemos de qué materia estamos hechos (conozco unos cuantos hechos de materia fecal, ellos saben quienes son)...

Entonces, conocerte, aceptarte y reconocer tus errores son partes de tu autoliderazgo, pero lo principal, es ser fiel a eso que eres. Si está en ti cambiarlo, cámbialo, para mejor, sino, date tiempo. No habrá mucha diferencia porque son pocos los que aceptan este desafío y prefieren irse por la tangente de errores imperdonables y una vida marcada por la tragedia y el desasosiego personales. Son pocos los que se atreven a mirar dentro y comenzar a escalar las cumbres que representan sus propios complejos. Son pocos los que han sido capaces de izar su propia bandera en la cima de éstos.

Yo lo hice para algunos, pero al llegar a esas cimas, me encontré con otras nuevas, y comencé de nuevo...

viernes, julio 08, 2011

Se puede empezar de cero......?

Siempre he alucinado con esta idea. En estos días he recordado mucho mi vida a lo largo del tiempo... Situaciones, éxitos, fracasos, golpes, alegrías -en verdad éstas no tanto- y tanto en estos días como cada vez que me pasa termino con la misma pregunta en mi mente...

Recuerdo una película donde un hombre con un pasado aciago opta por irse y termina en un poblado costero donde -según una habitante del lugar- todos llegaron allí huyendo de algo, para poder comenzar de nuevo. Suena sabroso hacer un borrón.. o no... arrancar esa página y comenzar a escribir de nuevo. ¿te ha pasado?

Es consabido todo lo que ello implica: hay que dejar también a quienes se quiere, es comenzar de cero, totalmente. Es difícil y es un reto. Pero no por ello deja de serme interesante. De hacerlo, quisiera irme a un lugar donde no hablen mi idioma, no sé, algo así como Turkmenistán, Eslovenia o Costa de Marfil o algo así, jejeje, donde no sepan nada de nada sobre mí... Eeeso sí sería comenzar de cero, pero, de la nada. Nah! no me iría a un lugar así. En vez de eso quizás me iría a Toronto, en Australia. La imagen de ese "pueblo" se quedó grabada para siempre en mi memoria. En ese lugar parecía que los problemas no existían, la gente tomaba té frente al lago Macquarie, otros hacían vela en el mismo, y otros paseaban en bicicleta en sus perfectas y demarcadas calles. No había ni una hoja fuera de su lugar, y todos sonreían, si no lo eran al menos aparentaban muy bien ser felices. El solo recordarlo me da tranquilidad.

Ahorita escribiendo me pregunto si realmente quisiera comenzar de cero o no. En muchos aspectos de mi vida me siento bien conmigo mismo... mi problema es que no administro mis afectos, y ando cual puta cualquiera dándole amor a quien no lo merece o no lo quiere. Otra cosa es que mi amor no es el clásico afecto del abracito y el beso, o la sonrisita y la picadita de ojos, no. Mi amor se da en la medida que le hago el bien a quien me lo pide. No recuerdo mucho las pocas veces que me he negado a hacerle un favor a alguien, pero sí las que me han negado el favor a mí, aduciendo, balbuceando ridiculeces sobre mi personalidad o mi forma de ser. A la gente le gusta emitir juicios a priori y pocos se empeñan en conocer a profundidad a la persona.

En un nuevo comienzo creo que podría elegir sin tantas consecuencias como ser. Una vez en una sesión formativa un psicólogo nos decía que "somos lo que somos y lo que hemos sido"... Creo que la frase no era de él, pero igual me caló hondo... ¿cómo reinventarme si todo lo que tengo alrededor me increpa, me condiciona al pasado que tengo?, ¿cómo se hace para que no cueste tanto?...

La gente a veces es demasiado comemierda como para darse cuenta de algunas cosas importantes en el otro, y esenciales para sí mismas.

Ojalá el tiempo sea propicio y suficiente para hacerlo, y no sea ya muy tarde...

jueves, julio 07, 2011

Cuando la Vocación no es tal...

Sin duda alguna, siento que tengo habilidades para muchas cosas. Esto me ha parecido a veces que es causa de envidia. El caso es que saber hacer tantas cosas -y a la vez ninguna- me ha hecho divagar en cuanto a lo que mis opciones de vida se refieren.

Estaba recordando en estos días que, hace ya algunos años, al salir del Bachillerato me dije a mí mismo "quiero graduarme, hablar dos o tres idiomas, tener experiencia laboral, muchos cursos y todo esto con menos de 22 años"... Hoy día he cumplido casi todo, menos lo de la carrera aunque ya está por terminar, pero me doy cuenta dolorosamente que de nada me vale, porque igual el camino tomado no es el que me da felicidad. Elegí estudiar Contaduría porque me consideraba perfeccionista y con esta carrera los datos perfectos eran posibles... luego, cambié a Administración porque me consideraba un líder.... Ni uno ni otro. Soy un estúpido que dice ser perfeccionista, y de líder he comprobado que tengo bien poco. Me siento atormentado a veces por tanta presión sin sentido. Muchas veces he deseado quitarme las corbatas del cuello y dedicarme a trabajar humildemente en un negocio de pizza, limpiando, o en un call center, donde no hayan tantas responsabilidades. ¿De qué sirve preocuparme si lo que hago ya no me gusta?..

Con esto, me acuerdo del cuento del "amante", aquello que te apasiona, te da vida, te hace feliz. ¿eso existe realmente?, ¿lo que haces te emociona, te hace vivir?

Lo que más duele de mi situación es que el tiempo que ha pasado no se recupera. ya no soy tan joven, y estoy viciado con las cicatrices del tiempo. En muchos momentos hasta he perdido la alegría de vivir, y hago las cosas esperando sensaciones a cambio. Pero nada.

Justo ahora recuerdo a mi jefa, quien ha hecho su trabajo incansablemente desde hace 15 años... El mismo maldito y repetitivo trabajo día tras día, año tras año, sin esperanza de algo nuevo o mejor. Ella me dice que cada caso es nuevo, no se parece al otro... Yo no creo eso, al contrario, es la misma rutina de calcular números que no son ciertos, evaluar los riesgos, firmar documentos, recibir y hablar con clientes. La misma mierda... De pronto ella estará tan enferma o tan habituada que no se da cuenta que es como si hubiera entrado en un hoyo de tiempo donde todo es igual. Supongo que ella sí encontró su pasión. Que suerte.

Que arrecho es a veces no saber a dónde vas... Hay casos de personas que se ven tan decididas en lo que hacen, y lo hacen casi estóicamente, sin mirar a los lados, con orgullo. Otros, por la necesidad o las casualidades de la vida están en el camino que están. ¡Maldito el dinero que te hace cambiar los sueños por realidades no deseadas!, Pobres los que no sabemos a dónde vamos...

La peor parte es que en esta prisión profesional debes estar atento, risueño por 8 largas horas, día a día....

lunes, mayo 30, 2011

Cultivando el futuro.

Esta mañana iba leyendo un libro camino al trabajo. De pronto veo como una señora sentaba a un niño de edad escolar y le daba de comer. Sentí ternura. Me pareció que podía ser su nieto, ya que la persona contaba algunos años.

Casualmente estoy leyendo un libro donde dice que parte de la clave del desarrollo de la humanidad ha tenido que ver con la capacidad de adaptación del hombre a los nuevos tiempos, pero no del hombre en sí mismo como ser individual, sino más bien de la especie humana (no había tenido esa perspectiva de un modo tan claro, a veces lo obvio para mí no lo es tanto, o bien no había captado la esencia de tal acto). El libro decía que un recolector y cazador de los albores de la civilización frente a un agricultor y su reciente tecnología sentía la necesidad de avanzar, evolucionar, pero que, bien por el tiempo de vida transcurrido o bien por la incomprensión de los nuevos métodos y técnicas ya no podía o quería avanzar. Este desarrollo constituía una amenaza a su modo de vida, y evidentemente tal avance era claro que iba a darle forma al curso de la historia. Al recolector no le quedaba otra que seguir recolectando y cazando, pero confiando en que sus próximas generaciones las iba a educar en técnicas de agricultura, pues eran el futuro. Él iba a ser su soporte.

Algo así me pareció ver con la escena que les comenté de esta mañana. La señora adulta representa el modo tradicional de hacer las cosas, y el niño el modo que viene. Todo este cuento para comentar lo que realmente vi, y es que, tal como el cazador/recolector esta señora está haciendo lo propio para que este niño sea formado en lo que viene, a pesar de que ella se está quedando atrás. Esto lo defino como Sacrificio.

La señora pudiera comenzar de nuevo, re-aprender las nuevas técnicas, los oficios, comenzar a moverse en el nuevo mundo que viene; se supone que una de las definiciones de la inteligencia es “la capacidad adaptativa al medio que tenemos”. ¿Por qué esta señora no comienza de nuevo?, ¿por qué el recolector no se puso al corriente con las técnicas de agricultura? ¿por qué pensar en seguir viviendo de manera tan mísera cuando lo nuevo es barato, más fácil y mejor?; El caso es que el género humano en muchos casos que conozco ha preferido dejar de lado sus ilusiones y proyectos para que otros logren los suyos propios. Parece que, a pesar de todas nuestras miserias espirituales tenemos inconsciente la necesidad de avanzar y de proteger nuestra propia especie, sea quien sea. Hasta hoy no entendía cómo funcionaba la cosa.

Hay otra cosa, el sacrificio deja de serlo si quien lo hace no profesa amor en sus acciones. La intención de éste es hacer que los que nos suceden vivan mejor que nosotros, y esto es un acto de caridad enorme; implica desprendimiento de lo propio, implica fe en quien se ayuda o se cría, se cultiva, muchas veces implica cambiar unos sueños propios por otros ajenos, y esto no es fácil, al menos no para mí. Implica que al final te das cuenta que eres actor de una historia donde dejaste de tener el papel principal, donde muchas veces el nuevo protagonista no se da cuenta de lo importante que fue –y es- tu papel para que él siguiera teniendo vida, y donde muchas veces los finales son trágicos (conocí un caso aberrado donde la única hija adoptada de una persona terminó asesinándola).

Ojalá la empanada y el jugo que le dieron de comer a ese niño sirvieran de alimento espiritual, de combustible para que ese chamo eche a volar sus sueños y no se quede enredado en algún cable de alta tensión, o en las hojas de un árbol, o como dicen alguien estimable, “en la cuneta de su propia historia”.

martes, mayo 24, 2011

Separados hasta que la muerte nos una...

No. No es una sentencia...

Una separación siempre duele, especialmente porque a muchos no nos gusta la idea de estar solos y entonces, nos quedamos casi aferrados a personas, lugares, cosas. Buscamos cientos de explicaciones para justificar lo que nos pasa, las razones, las personas, las circunstancias, y al final solo estamos dándole largas a las cosas que naturalmente suceden... o deben suceder.

Hoy estoy viviendo eso. Hoy estoy entrando en contacto con mis sentimientos reales frente a toda esta institución de lugares, cosas, momentos, personas que casi (así los consideré) fueron mi familia, circunstancias que por ahora espero (por mi propio bien) sean parte de mi pasado.

No recordaba lo duro y liberador que podía ser...
Recuerdo cuando dejé mi primer empleo. Mi contrato había terminado luego de casi cuatro años. Recuerdo cuando bajaba despidiéndome por las escaleras... ya eran casi las 5 de la tarde, y el sol estaba cayendo, permeando los vidrios del edificio, en las escaleras que ya mencioné. Pensaba en qué venía ahora, qué iba a hacer... Gracias a Dios para ese momento no tenía la obligación de mantenerme económicamente aún, de modo que mis atenciones estaban dirigidas a este momento particular. Hubo un llanto algo ahogado, no quería que me vieran llorando por algo que no necesariamente implicaba lloriqueo. Aclaré mi garganta, entregué mis credenciales y salí por la puerta, como cualquier otro día de los pasados, y no volví más.

Ciertamente una separación es un hecho importante, más cuando has tenido tiempo suficiente para "vivir" dentro de la estructura. Normalmente duele, pero también me ha pasado que al momento de decir adios he sentido una tranquilidad enorme, como si después de tanto rebullicio llegara a experimentar calma con la decisión tomada; es como si el cuerpo supiera antes que la mente o el corazón que lo que haces o donde estás te hace daño, te duele, te invalida como persona, y cuando el cuerpo se sabe liberado de esa situación descansa. Es un alivio. De verdad.

Creo en tres cosas: la separación implica el final de algo, es la suma de muchos momentos, de una historia completa, es el culmen de un proceso: los hijos salen del hogar, la gente muere o se va, las cosas se acaban, se consumen..., lo segundo es que la gente se separa cuando ya no tiene un hogar común con lo que ha venido haciendo o hace. Con una vida tan corta no es justo aferrarse a cosas que nos hacen daño, aún habiéndonos hecho bien al principio, además, cuando te aferras a lo pasado no se da paso a lo presente, sea bueno o malo; lo otro es que la separación también es el comienzo de algo nuevo. No necesariamente bueno, tampoco necesariamente malo, solo nuevo. Esta nueva situación te permite adherirte a algo distinto, diferente, o bien, disfrutar de tu nueva situación, en libertad.

Por ahora quiero dormir y no pensar en aquello que, casi en forma masoquista, me hace añorar lo que he dejado.

viernes, abril 22, 2011

Cuando muere la Juventud….

Es curioso, crecer es muy difícil, la pubertad, el acné, la presión social, el sexo, las emociones más profundas se viven en este momento. Cuando llegas a ser un adulto joven comienzas a codearte con el mundo real, y a simple vista es hermoso: las cosas funcionan, hay gente valiosa, algunas veces los sueños de la juventud se cumplen. Pareciera que sí es posible un mundo justo, y más aún porque con nuestro “ilimitado” poder sentimos que podemos lograrlo. Lamentablemente, estamos viendo la tapa del frasco apenas…

La juventud es hermosa, pero ingenua, llena de ignorancia sobre cómo opera el mundo real, y cuando comenzamos a enfrentarnos a esto algo en nosotros comienza a morir, y es inevitable, y es triste, y definitivo; forma parte de nuestro continuo proceso de vida, tenemos que adaptarnos a las situaciones que vivimos a diario, y ellas muchas veces implican tomar decisiones o asumir actitudes que contradicen de manera importante nuestra manera de ver y hacer el mundo en el que vivimos. No es sencillo de ninguna forma.

Aquí comienza el verdadero proceso de la adultez, y es aquí donde me pregunto: ¿por qué si la vida es como es no nos dicen desde pequeños?, ¿por qué no somos preparados de mejor modo para enfrentar la vida?, ¿por qué necesariamente tenemos que vivir la decepción en primera persona?. En este momento ese impetuoso ser que llevábamos por dentro comienza a luchar contra el sistema. Quisiera decir que este joven prospera frente a su adversario, pero la verdad es que no es así. A este joven no le queda más que esconderse en el corazón del hombre con la poca energía que le queda, para así avivar el fuego que, a pesar de la decepción, nos impulsará a luchar contracorriente y al menos, lograr un sueño, así sea chiquitico, ínfimo, y con eso ser felices, saber que le ganamos una a la vida. Cuando todo esto pasa, nos hacemos conscientes que de nuestra juventud queda poco, o nada.

La juventud es un momento hermoso de nuestra vida, porque hasta los errores son así, hermosos. Las cicatrices de nuestro cuerpo dan cuenta de nuestra historia, tanto como las que llevamos en el alma, pero éstas configuran al ser que somos hoy. Es un tiempo magnífico para ensayar sobre esa gran obra de teatro que hacemos a diario, y cometer errores y lograr cosas importantes para nosotros. Es triste cuando vivimos la juventud sin saborearla realmente, sin oler, sin amar, sin odiar ni sentir, sin llorar de alegría o rabia, sin vivir la pérdida, el duelo, sin obligaciones. Es hermoso cuando veo que la juventud vence al sistema, y es plena, feliz, casi eterna.

Recuerdo una mañana con un primo donde éste me retaba a lanzarme de un muro que daba hacia el parque de donde vivía, y lanzarse implicaba al menos 4 ó 5 metros de altura, tenía 7 años, y lo hice. No tuve miedo, ni dudas, caí de pie y con la flexión y el contacto con mi rodilla me rompí un poco el labio; me paré y fui al parque… Hoy día no creo que haga algo así, aún y cuando mi tamaño es mayor y una distancia de ese tipo no es tan grande para mí, soy consciente de los riesgos que puede implicar una caída de este tipo.

Quizás es eso lo que mata la juventud, la consciencia sobre los riesgos que implica la vida. Cuando eres joven apenas te rozas con esas normas, pero cuando te incorporas al mundo adulto no. Las mismas son importantes y hasta obligatorias. Deberíamos llevar una vida más simple, sin tantos formalismos ni presiones sociales. Deberíamos dejar que el niño o joven interno que llevamos en verdad saliera del corazón y diera siempre una última batalla ante lo que nos sucede.

El fin de la juventud me recuerda constantemente que ya estoy un paso más cerca de la muerte final, que es la más definitiva de todas, de la cual no hay regreso…

domingo, abril 03, 2011

De cuando las amistades se pierden….

Efectivamente, creo en que las amistades también se pierden, en el tiempo, en el camino, pero se pierden. También se pierden porque a mi modo de ver, y a ciencia cierta conocemos poco el significado de la palabra “amistad”. Hasta aquí no digo nada nuevo… A todas estas… ¿qué es un amigo?.

A lo largo de nuestra vida vamos caminando en distintas direcciones, tomamos decisiones, hacemos elecciones, ganamos, perdemos, tenemos momentos de felicidad y de tristeza, de rabia, y la verdad verdadera es que estamos solos. Habrá alguno que otro que diga que no es así, que hay gente que se contenta con tus logros o es solidario con tus caídas, pero si esos momentos se reducen a un escueto “felicitaciones” o el baboso “mi sentido pésame –que en la mayoría de los casos de “sentido” no tiene nada-” entonces confirmo mi sentencia.

Recuerdo un cuadro de Jesús que decía “el amigo que nunca falla”. De ser eso así, entonces supone que Jesús es un símbolo casi tautológico de aceptación, verdad, amor, etc… y a mi modo de ver debes cumplir con ciertas reglas para que ese “amigo que nunca falla” (comillas por señalar la frase, no en sentido peyorativo) realmente no falle… Sino, pregúntaselo a un Gay cuando se quiere casar… Claro, aquí hago mención a la entidad que profesa el culto a Jesús, no a la deidad en sí, pero esto es un tema amplio que forma parte de otro post.

Eso me lleva a lo siguiente: las amistades se basan en acuerdos de convivencia, debes cumplir con ciertos preceptos para que la amistad fluya. Quizás, al final la “relación” de amistad se basa en una mera transacción. Yo doy si me das. Si no doy y tú no das el tiempo se encarga de que esa amistad entrañable quede en los álbumes, de recuerdo. También es cierto que –y contra la gran tendencia predominante- aunque los años pasen muchas personas seguirán siendo amigas y habrán creado un nexo importante, capaz de resistir los embates del tiempo… Pero son pocos los casos… Si no estoy al tanto de lo que pasa en tu vida ¿cómo podría llamarme amigo tuyo?, ¿realmente lo soy?… Cuando aquello que ese amigo me daba se termina y yo lo veo saciado ya no me interesa mantener la amistad. Osea, somos amigos utilitarios… También se da el caso en el que si doy y no recibo me molesto, o al contrario, igual resultado. Parece que mi búsqueda de definir la amistad encuentro que la misma se basa esencialmente en relaciones de intercambio capaces de satisfacer las necesidades del otro. Si esas relaciones no son satisfactorias, la amistad fenece.

Una de las situaciones más connotadas que dan fin a una amistad es el comportamiento del otro. Yo me asocio, se amisto con personas que  considero pares, bien en conocimientos, en madurez, en experiencias o trabajos comunes. Ahí está el primer error: al pensar que estamos en el mismo lugar o compartimos los mismos intereses pienso que de alguna forma esta persona debe razonar como yo en gran parte de las cosas, y esto no es cierto. Cuando esta persona se equivoca causa la pérdida de la “amistad”, rompe confianza, desilusiona, genera tensión, o simplemente ya no es agradable contar con su presencia. En casos extremos los sentimientos de afecto, cariño se transforman vertiginosamente en rabia, incluso odio o peor, indiferencia. Es un comentario necio, pero ¿por qué pasa esto?, aún siendo diferentes no deberíamos tener criterios iguales en cosas puntuales, los valores no son negociables (los valores de cada quien), ¿por qué entonces te traicionas a ti mismo? ¿por qué no eres fiel a aquello en lo que crees?. Ante mí una persona con estas características deja de ser amigo automáticamente, so pena de estarlo juzgando, no me importa. Es imposible confiar en alguien a quien ya le has perdido la confianza productos de sus errores.

Con esto, caigo en la pregunta inicial, ¿qué es la amistad?. Hablamos de amigos y no sabemos el significado tan profundo que tiene esta palabra.

Hay otros que resuelven la cosa fácil: me relaciono contigo hasta donde pueda o quiera hacerlo, o hasta donde tú me lo permitas… Osea, ¿si yo me drogo y no permito que se metan mis amigos en ese aspecto de mi vida está bien?. Obvio que estoy siendo extremo, pero en un caso, no sé, alguien con un problema serio de depresión, ¿me involucro hasta donde me lo permitan simplemente?, ¿estoy siendo realmente amigo?, ¿no es precisamente esto lo que el mundo entero reclama? no hay interés en el otro, porque mi relación se basa en “hasta donde tú me lo permitas”, aún y cuando yo puedo ayudarte más de lo que lo estoy haciendo, o bien cuando soy capaz de ir más allá y sacarte de la tina de mierda en la que estás. Sorry, pero eso tampoco es amistad. Encontrándome en tal situación prefiero drenar en este blog donde quien quiere me lee y quien no no, pues…

En facebook a la fecha tengo más de 500 amigos, ¿amigos?, no he hecho mucho por ustedes como para ostentar este título. A la orden estoy.

viernes, marzo 18, 2011

Un año más, y los diez anteriores...

Pensé que no iba a suceder, pero sí. La nostalgia, la añoranza por un año más de vida volvió a colarse entre mis pensamientos...

Ayer recordé mucho los años vividos... cuántas cosas ocurrieron en estos últimos 10 años de vida. Recorde las tristezas, los amores, los que ya no están, los que llegaron, los que simplemente desaparecieron. Los últimos meses han sido una antología de recuerdos, de lugares, de gente. Recien me estoy dando cuenta que tengo diez años en el mismo sitio, moviéndome con más o menos intensidad a varios sitios, pero volviendo al punto de origen, al mismo.

Hoy son 26 años. Hace 10 años eran 16. Mis sueños me auguraban un futuro prometedor, una carrera asegurada en la mejor universidad de este país, el inicio de mi carrera laboral en una importante institución, amigos por doquier (eso creí, quise creer), la certeza de un amor que nunca fue (mejor, Dios tiene sus tramas), y la posibilidad de una casa estable. No puedo decir que los sueños se cumplieron casi todos, pero hoy siento que no, en estos momentos siento que el tiempo se escurrió y que no logré todo lo propuesto. Hubo un momento puntual en esos 16 ya 17 años que mis sueños se cumplieron y decía " ¿qué haces cuando tus sueños se cumplen? ". ¡Bueno!, luego de cumplidos ahora toca vivirlos, ¿no?

Comienzo a hacerlo pues, y de pronto, la amenaza de aquello que nos ciega la existencia se cierne sobre mis hombros. De golpe comprendí la esencia de lo urgente, lo desesperante, lo definitivo. Tuve que crecer unos centímetros, no en estatura, en compromisos, madurez... Mi carga comienza a hacerse pesada, pero aún podía. Aún mi corazón albergaba los ánimos necesarios para seguir adelante. A la par me inserté en un mundo donde ya no podía ser adolescente, mucho menos niño, y donde conocí en verdad el nefasto "don de gente" de las personas, y tuve que ponerme a la altura. Reconozco con un poco de orgullo malsano que me sentía por encima de muchas de esas personas, y era así, y eso no gustaba. Ahí comencé a reflexionar sobre una frase que yo mencionaba mucho "lamerse las heridas". La gente confunde o quiere confundir la dignidad con la incapacidad, de modo que si ofendes el trabajo de otros se sienten mal y aducen que no te puedes meter con su dignidad de personas... Nunca me pareció correcto, hoy tampoco, siempre he apuntado a lo alto cuando hago las cosas... Finalmente comprendo algo que me dicen, y es que no todos tenemos las mismas capacidades. Yo me resistía a creer esto, pero bueno, parece que sí es así. Esto me costó algunos potenciales amigos. Hoy no sé qué tantos...

Cuando creo que las cosas van encaminándose, y que finalmente me estoy adaptando a esta vorágine de cambios la muerte sienta reposo definitivo en alguien que se quedó en mi corazón para siempre, y que, a veces, en silencio, sigo llorando. Él fue una persona que le regaló dos o tres años de felicidad y tranquilidad a mi mamá. Aún recuerdo esa noche en el hospital... aún recuerdo el pavor que sentía al enfrentarme a lo que ya no tiene retorno. Recuerod el olor a flores del féretro. Recuerdo que por primera vez en mi vida me quedé sin lágrimas...

Los días venideros fueron difíciles, tenía que lidiar entre consolar a mi mamá, estudiar, trabajar, y todo esto hacerlo calladito, sin que se escapara una lágrima. Ahí comencé a conocer y amistarme con la soledad. Me estaba dando cuenta que ella siempre ha estado allí, curiosamente, haciéndome compañía. Mi madre casi muere en aquellos días de 2004. Eso me causó mucha desesperación, era como si estuviera viviendo una prueba muy dura. Algunas personas de mi entorno hablaban de la "noche oscura" de San Juan de la Cruz. No lo conocía. Mientras tanto, seguían pasando los días, y con ellos horas infructuosas en la universidad. No recuerdo en este momento de dónde tuve fortaleza para seguir adelante. Supongo que Dios estaba allí. Debe ser...

En 2005 las cosas mejoraron un poco: ese año fue muy revelador porque me decidí a amar a alguien, y a dejar de querer a otra persona que nunca me quiso. La soledad y yo habíamos hecho una agradable compañía, pero sus abrazos eran tenues, y no me daba besos ni caricias, sus sentimientos eran pálidos, sustituibles fácilmente. Sin buscarla casi apareció; tímida, sencilla, presente. Recuerdo que meses antes un amigo vió lo que antecedería mis próximos días, y yo me negué a tales profecías, no por algo en particular, sino porque no lo había pensado en realidad. Las tretas del destino, mujeres y hombres actuantes en una obra que quizás nunca debió presentarse jugaron para que yo viera cumplido un deseo que había pedido meses antes... Fue inesperado, sorprendente para casi todos los que nos conocían. En este año dejé de ser un niño. Quizás es gracias a ti y a la música que aún sigo luchando hoy. ¡GRACIAS!

De pronto, un nuevo trabajo, otras alternativas y un hogar más calmado pueden definir mis días de 2006. La universidad seguía su curso, lejano aún por terminarse, a pesar de todo el tiempo transcurrido. Sigo afirmando que esto es mi mayor logro y mi peor fracaso, pero debo terminar. En este año la vida no descontó ninguno de sus días insípidos, de modo que igual me tocó vivirlos. Hubo momentos de alegría, otros no tanto, pero fue un año en el que puedo decir que comenzó mi estabilidad en muchos aspectos. No obstante, por dentro algo había cambiado drásticamente. Me sentía como un jarrón chino, el cual es bonito por fuera, pero vacío por dentro. Así estaba. En días posteriores de 2007 me hacen una invitación a un viaje que sentaría un antes y un después en mi vida. Y así fue. ¿Has tenido alguna vez la necesidad de que Dios mismo sea quien te responda tus más profundas dudas?, ¿has recibido una respuesta tan cercana a esto alguna vez?...

Los años venideros han sido más relajados. El dinero ya no fue un problema tan importante, y las cosas ya estaban mejorando. Ahora la situación en mi casa es que estoy más tranquilo, mi mamá tiene compañía o un intento de ella, y mis cosas van bien. No obstante, la amenaza de la parca se acerca de pronto, pero no logra sino darnos un susto. Sigue la universidad, pero ahora de un mejor ánimo. Hay otros problemas en casa que de momento son graves, pero si tienen algo positivo es que nos están haciendo dar cuenta que la unión es la clave. A pesar de tanto rollo creo que vamos por buen camino.

Amores, desamores, traiciones, milagros, luchas, victorias, derrotas han ido marcando estos últimos años... Parece que algunas personas con los años por delante no aprenden, sino todo lo contrario, pero bueno, qué se le puede hacer... Por momentos he decaído, me he sentido mal, pero he tenido la entereza para yo mismo ser quien busque ayuda. lucho constantemente por no dejarme llevar por la corriente, que pareciera ser cada día más fuerte. No me quiero rendir.

Como antesala al final de esta década, pensaba que no me siento reconocido en los ambientes donde estoy, y eso me inquieta un poco. Quizás es la costumbre lo que me está jodiendo la existencia, y no me deja irme. Tal vez sea tiempo. En esa búsqueda he pretendido que mi voz fuese escuchada en otros entornos, y al menos, en uno -aparte de este blog- encontré tal reconocimiento. Tenía tiempo que no ganaba algo tan importante, es más, creo que es la primera vez que obtengo un primer lugar en algo, y se siente muy bien, jejeje. Como antesala a este nuevo año que hoy comienza es muy bueno y motivador... Siento que aquí se abrió la ventana luego de tantas puertas cerradas.

De pronto todo esto era necesario para llegar hasta donde siento que estoy hoy.
¡No estoy dispuesto a rendirme!, y no han conocido tod de mí, ¡ahora es que falta!...

Y si no te gusto, la puerta siempre ha estado abierta... Jaja!! :D

De Hace Años A Los Próximos 10 Años.

Saludos estimad@s,
Aquí les dejo el ensayo con el cual fui premiado como Primer Lugar de la Región Capital, en Venezuela, en el Concurso de Ensayos "Pensando en Venezuela", del Centro de Políticas Públicas Ifedec. Éste fue escrito en noviembre de 2010, en el medio de importantes reflexiones personales como joven y como ciudadano...

En el link, la nota de prensa, por si las dudas...
http://www.eluniversal.com/2011/03/13/imp_pensando-en-venezuela-premio-su-primer-concurso.shtml
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            Pensar en qué puede suceder en los próximos 10 años en Venezuela constituye un verdadero desafío. Un hermoso país con nombre de mujer está siendo sujeto de grandes cambios, está dejando de ser joven, está superando complejos propios de su adolescencia. Esa joven nación creció, conoció el amor y sus promesas, también el desamor, producto de tantas mentiras y actos desleales.

            Venezuela sin duda alguna es una tierra de oportunidades, y mejor, es una tierra con gente deseosa de hacer futuro. No es difícil encontrar en cada esquina de Caracas –mi ciudad- a innumerables grupos de venezolanos “de a pie” discutiendo, según su óptica, cómo resolver los problemas del país. Esto es un signo importante, pues afirma que al venezolano no le es ajeno lo que está sucediendo, “le duele” su país. No obstante, son estas mismas personas quienes unos pasos más adelante echan desperdicios en la calle, sobornan al fiscal de tránsito, se apropian de artículos de sus puestos de trabajo, y así, cualesquiera otras actividades originadas de la casi nociva “viveza criolla”, de modo que también encontramos una afanosa contradicción entre su ser y hacer. Esto es curioso.

            ¿A qué se debe que los ciudadanos de un país que sueñan con un mejor futuro sean quienes no contribuyen en la realidad con ello? Hay una hipótesis: luego de leer el libro de Manuel Barroso (1997), Autoestima del Venezolano hace unos 10 años, concluí que éstos en general tienen una pobre valoración de sí mismos como ciudadanos. Si esto sigue así, ya tenemos una respuesta inicial. Si Venezuela es un país de ciudadanos con baja autoestima, difícilmente emprenderemos acciones que nos permitan lograr un mejor futuro  puesto que no creemos que pueda lograrse aquello que soñamos, que proyectamos para un futuro a mediano o largo plazo. Es simple.

            Al inicio, hago mención de venezolanos “de a pie”, que solucionan el país en reuniones sociales de viernes en la tarde, pues son éstos quienes realmente tienen en sus manos ese futuro; además del ejercicio del voto -ejemplo por antonomasia de una democracia sana-, son el motor que dinamiza la economía local, amén de ser los “pilares” de sus respectivas familias. Aquí tenemos otra idea importante: ¿son realmente “pilares” de sus grupos familiares estos venezolanos “de a pie”?, ¿son edificadores del desarrollo pleno de sus hijos y de sí mismos en la procura de una vida social sana?, ¿hay conciencia de liderazgo en estos grupos?, ¿se potencia el mismo? Son preguntas que deben tener respuesta, y pronto.

            En algunas oportunidades he escuchado que somos “ciudadanos sin memoria histórica”. Si es así es muy grave, pues esto y nuestra inmanente juventud, nos hizo –y hará- cometer los mismos errores una y otra vez. Estos errores fueron frustrando las aspiraciones de miles de venezolanos que a lo largo de los años crecieron al margen de la satisfacción de sus necesidades más elementales, y peor aún, siendo sujetos de la indiferencia de sus conciudadanos más cercanos, de la falta de solidaridad. El asunto superó las barreras de lo económico y lo social y se convirtió en una cuestión esencialmente moral. El proceso vivido durante muchos años de nuestra historia republicana excluyó al grueso de la población a niveles de subsistencia mínimos, y quizás, ello arrebató la dignidad de muchos de éstos. Se puede decir que ahí comenzó el problema. Pareciera que todo lo vivido le grabó en el inconsciente a la gente la idea de que sencillamente “no se puede”, “no hay”, y con todo esto, a la ciudadanía se le olvidó que tiene algo muy valioso entre sus manos: “Autodeterminación”. Esto, sumado a los procesos políticos vividos en estos años ha generado una población que de ser “pueblo” se convirtió en “masa”, maleable a los intereses de los gobiernos de turno, sin criterio propio ni consciencia, sin esperanzas.

            En principio, es importante que, nuestro pensamiento sea orientado a que mis acciones particulares afectan a un colectivo: si boto la basura en la calle otras personas van a encontrar un lugar sucio, descuidado, por ejemplo. No podemos vivir pretendiendo que el otro no importa, no merece respeto. Es importante crear y reforzar constantemente una corriente de pensamiento que nos exhorte a valorar el respeto por los otros, y esto debe ser un eje transversal a todas nuestras instancias como sociedad: el hogar, el lugar de trabajo, los centros de estudio, las plazas, centros comerciales, etc., ya que cuando hacemos algo por el otro, este otro termina haciendo algo por nosotros. La solidaridad y -sobre todo el respeto- debe ser una premisa en nuestra acción diaria.

            Algo importante también es ayudar a rescatar la figura de la familia como esa primera referencia de comunidad. La situación que atraviesa el país es muy dura, estamos golpeados en lo moral, lo social, lo económico, y ello ineludiblemente incide en nuestros ánimos y actitud. Cuando llego a casa lo hago pensando en comida caliente, un abrazo, un “¿cómo estuvo el día?”, un baño relajante y un sueño reparador… Mucha gente se encuentra con lo contrario, con que al llegar de la calle tiene que preparar la comida del otro día, el abrazo más cálido lo recibe del televisor, encuentra un lío por el desorden de la casa o porque hay problemas e incluso hasta violencia, en el baño no hay agua y el sueño reparador lo es a medias porque solamente quedan escasas 4 ó 5 horas para comenzar de nuevo.

            Con todo lo anterior, no quedan tiempo o ganas de compartir la vida de los otros. Si nos diéramos la oportunidad de tomar un momento y mirarnos a la cara, conversar, compartir con un café las experiencias del día, cenar en la mesa…, comenzaríamos a reactivar esa interacción capaz de construir una relación sana en el entorno familiar. Ello necesariamente tendrá una proyección favorable en el individuo hacia sus entornos inmediatos.

            Al inicio, hice mención de la “viveza criolla”, entendida por mi persona como aquella sagacidad autóctona que nos permite tomar ventaja del otro, inclusive, sin considerarlo. El venezolano es alguien leal y trabajador, es responsable y quiere que su entorno se desarrolle en justicia, pero si no encuentra estas condiciones él “no se va a quedar atrás” y va a pedir que “lo pongan donde haya”. Esta práctica es propia de instituciones públicas y privadas, y ya se ve como algo normal, y esto es grave. Aquí el Estado debe intervenir fomentando una cultura de servicio “a prueba de bala”, aplicando la Ley de manera efectiva a quienes la infrinjan para que ello sirva de castigo ejemplar, de modo que el que cumple la sanción no lo vuelva a repetir, y quien ve esto lo piense detenidamente antes de hacerlo.

            Algo que es tarea pendiente es reforzar la educación como vía única para el cultivo de una sociedad sana. No podemos seguir admitiendo niveles de deserción escolar alarmantes, ni tampoco un sistema educativo vetusto, poco atrayente, incapaz de potenciar los talentos de la juventud actual. También debemos solventar un sinfín de problemas de orden económico y administrativo que inciden nuevamente en la motivación y preparación tanto del personal docente como del estudiantil. La escuela debe ser efectivamente una referencia de vida en la gente en conjunto con una experiencia familiar idónea, ya que son estos ambientes en donde se cultivan sus potenciales, emergen liderazgos, son espacios privilegiados para la transmisión de valores y la educación para la vida en sociedad.

            Finalmente, para que la célula de la sociedad esté sana y un sistema educacional sea ideal es necesaria la activa participación del Estado y del sector privado de la economía local. El Estado, porque en su rol ideal como regulador de la economía y como satisfactor de necesidades está en capacidad de establecer las directrices necesarias para fomentar desarrollo económico a corto, mediano y largo plazo, y esto se logra de la mejor manera cuando se incorporan los recursos financieros, la disciplina, la experiencia, y la tecnología del sector privado. Debe ser un Estado realmente plural, democrático, que promueva y garantice plenos derechos y garantías constitucionales para cimentar un suelo jurídico capaz de autorregularse, de impartir justicia, y de hacer cumplir las leyes, apto para generar confianza y atraer inversión del capital, del empresariado. Éste último debe asumir una verdadera responsabilidad con el entorno, debe ser co-partícipe en la construcción de una nación, debe ser honesto, honorable, pulcro en la ejecución de sus oficios, debe ser empresa.

La situación ahora es distinta, siento que la gente despertó del letargo y se encamina a algo bueno: pese al desencanto de esos amores juveniles esa joven llamada Venezuela está dispuesta a amar de nuevo. La paz es la nueva consigna. Cuando reflexiono sobre lo que sueño para mi país en los próximos 10 años me lleno de emoción porque implica poner de mí, dar, sembrar, esperar, y quizás no cosechar en tiempo presente, implica pensar en clave de conjunto, de futuro. Esto no es más que un rescate urgente de nuestros valores ciudadanos.