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sábado, marzo 17, 2012

Piedras en el Camino…

 

Thiago Alcántara (Futbolista del Barcelona FC): ¿Piedras en el camino? Guárdalas todas, un día construirás un castillo. Te Queremos.

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La frase es maravillosa, y va a un futbolista que en este momento lo tienen que operar por un trasplante de hígado… Sin embargo, esto aplica para toda la vida.

La frase me impresionó por lo simple y profundo de su mensaje. Pensé en todas las oportunidades en que he encontrado piedras en mi camino y lo que he hecho. Guardar una piedra?? No me lo había planteado. Ahora, cómo se guarda una piedra?? y el peso??? y la cantidad??, por cuánto tiempo??…

Ahora voy más allá, qué es una piedra?, todas sirven para el castillo?, qué es descartable y qué no?, y cuando lo construya, seré capaz de vivir ahí dentro?

Son muchas preguntas para una simple piedra.

Pero es que, precisamente, el camino está hecho de piedras, de tierra, de ardor, amargura, de sudor, de conforte por la siesta, de tomas de agua, de pequeños jardines, de árboles frondosos o secos, de flores bellas o frutos jugosos o venenosos… Eso es un camino. Hasta ahora le había prestado atención a casi todo, excepto las piedras, al menos desde esta perspectiva. Supongo que la clave está en construir un carruaje para llevarlas, pues no creo que se pueda construir el castillo en cualquier parte, y nadie tiene tantas piedras en el camino como para hacer tantos castillos por vez, o tal vez es hacer castillos pequeños en distintos lugares para siempre tener donde llegar… Pero, y la propia vida, las propias fuerzas, o la voluntad?

No siempre vamos a querer construir o bien, tener la fuerza para hacerlo. Es cosa de actitud solamente?, dónde dejas el dolor o el cansancio?, dónde consigues el descanso o la inyección de fuerzas? es entonces un castillo enorme y poderoso, o bien pequeñas fortalezas que suman una comarca? qué es mejor?

Cómo recojo las piedras?, qué actitud dispongo para hacerlo?…

Me acordé de una figura pública, Eva Ekvall. Ella en menos de 10 años tuvo que construir un imperio enorme para vivir. Al final le ganaron la batalla… Me entristece el recordarlo.

De pronto el castillo ni siquiera es para uno mismo, sino para que otros vean y se inspiren a construir los suyos propios. De pronto las piedras cuando son golpes lo que sirven es para empañarte los buenos momentos que se viven. Ni siquiera la propia vida es una conquista real, permanente. La muerte la acompaña.

De pronto las piedras no necesariamente construyen castillos, sino más bien mausoleos… Pero incluso, hasta éstos son hermosos…

Hay piedras que son combustibles… De pronto frotándolas haces fuego, y eso, junto al agua, es el origen de toda vida que merezca ser contada. Si usamos tierra podemos embutir la construcción y hacer castillos más fuertes, resistentes, y si usamos maderas nobles podemos hacer puertas y puentes levadizos para entrar y salir cuando queramos.

También, a las brujas en la baja edad media las tiraban amarradas con piedras al fondo del mar, y si se zafaban eran brujas, sino, eran personas inocentes que morían por la necedad de gente inquisidora, incapaz de vivir la vida propia. Las piedras son el peso de nuestras acciones también, pero más, el peso que otros imprimen sobre nosotros.

Voy a recoger mis piedras… Ojalá no quede como San Esteban…

martes, febrero 28, 2012

Mi mejor amigo.

En una conversación reciente, un compañero de trabajo me hablaba de “su mejor amigo”… Hace años que no recordaba esa frase… “Mi mejor amigo”… me dejó un poco de nostalgia.

La amistad es algo complejo, al final de cuentas estamos hablando de dos personas que pasan de no conocerse a ser casi íntimos. Esto es bonito y refleja la empatía entre los humanos. Pareciera que sí es posible una amistad a prueba de balas. Por mucho tiempo creí que tenía un mejor amigo, al menos. La realidad me ha dicho que he tenido gente cercana, pero no amigos como tal. Quisiera pensar que existe la posibilidad de que esto exista, pero a la vez no quisiera hacerme ilusiones que me llevan a una interminable lista de decepciones, de nuevo.

También podría decir que la amistad es un concepto en vías de extinción. La sola pertenencia a un lugar o grupo no te garantiza la posibilidad de tener amigos. Una terapista me decía que no en todo el mundo se puede cultivar una amistad. Mi madre dice “no le eches perlas a los cerdos”, y mi suegra dice que no tiene mejores amigas y que nunca las ha tenido, que eso no existe. Yo he sufrido con esta idea.

Desde niños nos dicen eso, que hay que hacer amigos, hay que relacionarse, que hay que convivir. Ahora yo pregunto ¿para qué?. La realidad me ha dicho que cuando buscas hacer amigos no los encuentras (¿expectativas altas?, ¿acaso la amistad no es una gran expectativa?), que cuando te relacionas te joden y que cuando convives no te dejan vivir. El no reconocimiento del otro por sí mismo, sino como alguien de quien puedo obtener algo utilitario aliena el sistema, desvirtúa lo que entendemos por amistad, la cual, creo, es aún más poderosa y legítima que una relación amorosa.

También hay algo, y es que a medida que vamos creciendo nuestras expectativas van aumentando, nuestra visión del mundo se hace más compleja y así nuestra forma de relacionarnos. También, hemos experimentado el dolor, la miseria o la ingratitud o deslealtad. No podemos amar de nuevo así, grandote, de lleno como aquella primera vez. Nos llenamos de reservas, de mecanismos de defensa, de indestructibilidad. Si acaso el aire pasa…

Hace muchos, muchos años conocí la felicidad, tuve un amigo. Jugábamos juntos, hacíamos tareas, nos escapábamos, nos teníamos el uno al otro. El tiempo pasó y más nunca lo vi de nuevo, y posiblemente eso quedó sólo en aquellos recuerdos de mi mente. Ahí todavía somos amigos. Eso es lo que quizás me hace seguir soñando con imposibles. De verdad, tengo nostalgia…

¿Qué busco en un amigo? alguien que sea gente, sincero, honesto, leal a toda prueba, listo, alguien de quien pueda aprender sin sentirme menos. Busco alguien maduro y jovial, alguien capaz de reconocer sus errores y pedir perdón por ellos. Busco a alguien creativo, capaz, osado, valiente. Alguien consciente y responsable, busco a alguien que sea capaz de decirme lo que piensa en mi cara, me guste o no, sobre todo cuando se trate de mí. Busco alguien que no envidie lo que tengo o lo que soy, busco un pana para echarnos birras y para contarnos la vida, para compartir historias, para estar en el duelo, para brindar en la alegría, para estar en paz con el resto. Busco a alguien que me haga llorar cuando sea necesario, y que me consuele, me dé aliento y ánimos para seguir adelante o para tomar una decisión difícil. Busco a alguien que me haga creer en el resto del mundo o me confirme la mierda en la cual estamos todos inmersos. Busco a alguien a quien admirar, y que esté a mi par. Busco a alguien genuino, humano.

También quiero un mejor amigo.

Estoy dispuesto a ofrecer lo mismo.

Quiero que la nostalgia desaparezca.

Esperanza.

(Esto fue una inspiración a partir de Navidad, pero bien sirve para la cuaresma, o para pensar un rato)….

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En el mundo la gente se desvive a diario en luchas eternas por lograr las cosas. Levantarse temprano –no es mi especialidad-, trabajar, atender la casa, los niños, la pareja, sumiéndose en la rutina diaria, cotidiana. Son cada vez menos los espacios disponibles para hacer realidad nuestras propias aspiraciones porque nuestras múltiples ocupaciones ya nos priorizan otras tantas.

He escuchado varios cuentos de artistas que quieren brillar en Hollywood y comienzan como meseros en restaurantes cercanos para ver si, al fin, la oportunidad llega.

Podría decir que “esperanza” es aquel sentimiento motivador, generador, inagotable, capaz de mantenernos a flote aún en las situaciones más difíciles o adversas. La esperanza es la añoranza de lo posible, y lo imposible, a veces. Es esa capacidad de esperar unida a ese deseo de lo intangible y no existente en el momento presente.

Recuerdo una película donde una madre pierde a su hijo y a las semanas aparece un niño que dice ser el suyo. Al final el chamo no era el de ella (se lo había dado la policía por mera política del momento) y comienza a buscarlo por doquier. La mujer pasó el resto de su vida buscándolo. La mujer murió y el chico no apareció. Aún se recuerda a la mujer –quien existió en la vida real- y se sabe que el chico no ha aparecido aún. Quizás ya por la edad esté muerto también.

Con esto me pregunto, ¿realmente la esperanza es importante (o necesaria) en nuestras vidas?

La esperanza para mi es una actitud humana, como lo es el optimismo. A veces sirve y a veces no. Me he preguntado si pudiéramos seguir viviendo sin esperanza. A veces la mayoría de la gente deja en manos de la esperanza la solución de muchos de sus problemas: la posibilidad de acceder a bienes materiales, la cura de una enfermedad terminal, el fin, comienzo o reconciliación en una relación, el resultado de la crianza de los hijos, etc., cuando lo que en realidad se debe hacer es afrontar la realidad tal cual es y trabajar en función de ella para mejorarla.

Pudiera asumir que la esperanza es necesaria para vislumbrar el punto de llegada de mi proyecto personal, pero no es determinante en un orden de cosas. No la considero esencialmente ineludible para lograr lo propuesto. Puedo conseguir algo sin tener esperanza. Puedo tener esperanza y no conseguir nada. La esperanza requiere de acción. La esperanza debe ir unida irremediablemente a la realidad, sino carecería de cualquier fundamento que le diera sustento.

Creo en la realidad, por más variopinta que sea. Una vez leí una frase que afirmaba de un carácter de cine: “es realista al extremo de no ser humano”. Eso es lo que somos.

Esperanza también puede ser o representarse como ánimo: tengo una frase que leí en un artículo de prensa sobre un seropositivo, dice “No hay que ponerse negativo (…) aquí te dan cariño y esperanzas”. Lo quiera o no va a morir, y muy probablemente primero que cualquiera de nosotros, de hecho, es posible que ya lo esté porque dicha frase es de 2008. Entonces, ¿qué rol cumple o para qué sirve la esperanza en esos casos donde de todas maneras vas a morir? ¿Se convierte realmente en un alivio para quien suponemos la necesita?, en este mismo orden de ideas en una parranda navideña que en alguna oportunidad llevábamos a un hospital me acerqué a un enfermo de sida en fase terminal, le ofrecí un crucifijo y le dije que “Dios estaba con él” (la verdad fueron palabras muy falsas las que salieron de mi boca, no porque quizás esto no fuera cierto, sino porque, dada la intensidad de la situación fue lo que se me ocurrió decir… un cliché más). Quedé absorto con su respuesta: “Dios ya no está conmigo”…

La esperanza radica en la idea de una prueba o karma por superar, la ilusión de que siempre es lo bueno lo que nos va a suceder y no hay espacio para la fatalidad. Esto es un error. No pretendo ser pesimista, mas sí quisiera empeñarme en no desligarme de la realidad. Lo malo o lo contrario existe, y debe ser tomado en cuenta dentro de nuestros planes si queremos lograrlos y tener éxito.

Tenemos la idea que lo bueno siempre se impone a lo malo, que nuestra virtud humana se antepone a nuestros instintos o bajas pasiones, pero realmente he podido entender que la esperanza, el verdadero milagro se produce cuando cualquiera de nosotros da un paso al frente y hace algo. Se puede ilustrar con el dicho “mejor encender una luz que maldecir la oscuridad”. La verdadera esperanza surge de nuestras propias acciones, mucho más allá de la noción de un redentor que nos librará de las culpas y nos llevará a las tierras celestiales. La esperanza surge del trabajo honesto, del esfuerzo, del sacrificio, de la lucha por ser mejores cada día en lo que somos y hacemos, no por una fuerza sobrenatural que los libra de vicios y temores así y ya. Si así fuera, Dios no habría dejado en manos del hombre su propio destino. La esperanza, al igual que el cielo, se consigue construyendo la escalera, no esperando subir en las nubes. Sólo puede tener esperanza quien ha hecho todo cuanto estaba a su alcance para lograr algo y no le queda sino esperar a que, por sí mismo, se dé.

La esperanza es visible en el “levante” de una torta en el horno, luego de usados los mejores ingredientes, y cumplidos eficientemente todos los procedimientos. Es precisamente aquello que no controlamos, pero que sí condicionamos para que ocurra.

Dios puede creer y tener esperanza en mí, pero si no hago nada permanezco en el mismo lugar.

2011…

Ya es marzo, pero esto lo escribí a finales del año pasado, e inicios de este…

Estas líneas resumen un momento importante de mi vida…

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Hace algunos años que ya no soy fuerte,

Mis demonios se han vuelto vendavales y han azotado mis cimientos

Donde me escondía era descubierto

Desnudo mi cuerpo estaba desde ese entonces

 

No tengo más historia porque mi presente ya no existe

Mucho menos el futuro

No sé si lo vivido realmente fue vida

No sé si amé realmente, o sufrí, u odié

No recuerdo cómo era la victoria o la derrota

Vivo azotado por constantes remordimientos

Desconozco mi historia

A veces reniego de ella

 

No conozco la paz

Mis entrañas están secas

Sigo aún desnudo con mis recuerdos y remordimientos

Me he vuelto intrascendente

Mis pasiones se evaporaron

No tengo energía ni creatividad

Solo desasosiego, Solo pena.

 

Busco paz,

Aún en mis momentos de amargura la persigo sin cesar

No quiero condiciones

Las tinieblas ya no son suficientes, la vida se pierde en ellas

No tengo consciencia

Carezco de existencia entre ellas

No las odio tampoco, pues han sido mi compañía

Son un consuelo absoluto

Fueron reflejo de mis vivencias

 

Te busco, paz,

Aún peleando constantemente

Luchando contra ellos, los demonios

Caigo, sangro, pero no me canso

Me obstino hasta el suicidio

Pero no me rindo

Sé que algún día te encontraré

O bien, tú me encontrarás…

 

Desnudo estoy,

Las armaduras que encuentro no me sirven,

Están hechas de aquello que aborrecí,

Ahora recuerdo porqué estoy desnudo

A veces esas armaduras lejos de protegerte te dañan

Desprenden veneno de sus componentes

Siento la brisa entre mis muslos, mis brazos, mi frente

El amanecer se acerca…

 

Es tarde quizás, pero ahora entiendo mejor

He logrado entender mi propio idioma,

He logrado conectarme con aquello que soy,

Comienzo a ser expresión de mi propia voz.

Duele para los adentros, más para lo externo,

Pero es un dolor que da tranquilidad.

Si nacer es doloroso, vivir no lo es menos…

No por esto, deja de ser oportunidad…

 

Pero los recuerdos vuelven,

Pretendidas añoranzas de un pasado con un futuro que prometía ser glorioso,

Y hoy es sólo cenizas desordenadas por el viento.

Siento miseria, como si tuviera el alma marginada,

Ya las sonrisas en mi rostro se sienten extrañas,

Ya no las recuerdo, siento pena.

La muerte no es propia de la noche,

Yo vivo con ella día a día.

 

La ira se apodera de mí,

Quiero cargar contra todos los que conspiraron en contra de mis sueños,

Es fácil transformar la tristeza en rabia,

Es difícil pretender llenar un vacío enorme con esto.

Me estoy cansando de luchar…

Me desarmo cuando me veo en el espejo

 

¿Y si todo esto nada más estuviera en mi mente?

¿Y si esto fuera sólo un mal sueño?

¿Sólo ansiedad?, ¿sólo desasosiego?

Quiero despertar.

 

Ahora me doy cuenta que no estoy solo,

Que mis vivencias fueron reales y que todos, de alguna forma, nos hemos mentido a diario

No me alegra, no me regocija, pero me hace sentir la razón de mi parte.

Lo vivido ha sido genuino, eso me da satisfacción.

Mi nueva armadura comienza a tomar forma.

Ya recuerdo cómo se sentía la paz.

El sol abrasa mi rostro.

Ahora quiero descansar.

domingo, noviembre 20, 2011

Bienvenido.

Recomendación: Activa el video y lee…

Se nota que Laura estuvo dos años fuera de todos y dentro de sí… Excelente!

Todos los días, todos los años y todos los hombres han comenzado algo, sea el propio día, un matrimonio, un nuevo trabajo, cualquier cosa que sencillamente ayer no sucedía. Con el paso del tiempo nuestra cotidianidad –ya transformada en monotonía- va opacando lo que somos, nos ponemos capas de pintura, nuevas refacciones, y tratamos de vernos renovados. La verdad es que al final del tiempo nos vemos en un espejo y somos la suma de muchos remiendos, muchos matices y apenas la verdadera superficie de nosotros mismos no se pierde. Nos convertimos en un sub-producto de la sociedad en la que vivimos.

Ojalá sólo fuera eso, pero no. Las capas de maquillaje comienzan a pesar, deterioran nuestro propio ser y nos condenan a ser aquello que los demás esperan de nosotros. Quizás los primeros días tengas la energía suficiente para lavarte la cara y aplicarte una crema o algo así, pero conforme pasan los días comienzas a acostarte con la pintura, manchando la cama y te paras en la mañana como un verdadero payaso triste, chorreado. Sí, un payaso, es un buen ejemplo… apenas te bañas, te maquillas de nuevo y comienzas el circo diario.

Que ironía, un payaso que debe hacer reír puede estarse muriendo agobiado en sus propias penas, pero cuando se enfrenta al resto del mundo está sonriente… dulce y amarga ironía… Lo peor es que en muchos casos, esa máscara se enfrenta a otras máscaras, no a lo que la otra persona es en realidad. Es como una obra donde cada quien tiene un rol que cumplir, y donde a no todos les gusta su personaje. Pero, ¿qué pasa cuando de tanto ver la máscara se te olvida como es tu propio rostro?, ¿qué pasa cuando decides salir sin maquillarte a la calle?, ¿qué pasa cuando muestras tu propia cara, con sus bellezas e imperfecciones, con las arrugas capaces de contar historias, con las manos sin guantes, sin los zapatos grandes?

He descubierto que no siempre hay receptividad. Eres aburrido, no te sumas ni te montas en el tren en el que todos van… prefieres ir caminando, en bicicleta, disfrutando del paisaje, del aire libre en tu cabello, con el sol abrasador iluminando todo aquello que ves, y quizás el resto no entiende lo que haces, lo ven sin sentido, como si realmente no hubiera otra opción para andar, no ven tus necesidades, tus deseos, tus sentires…, sin embargo, es magnífico, doloroso, pero magnífico al final. Es como una bocanada de oxígeno profunda en el campo, en un jardín lleno de flores, en la selva, en el bosque luego de respirar aire viciado en la más moderna ciudad.

Estoy decidido a seguir mis propias convicciones, pues he aprendido en este tiempo a asumir sin miedo las consecuencias, a darle valor justo a las cosas y a las personas, a comprender, y en algunos casos aceptar, mas no necesariamente compartir aquello con lo cual simplemente no esté de acuerdo. He aprendido a caminar de modo que no me salpique tanto la miseria de otros. He aprendido no solo a dar respeto, sino a exigirlo, y a no valorar aquello que la gente dice sobre lo que muchas veces desconoce. He aprendido el valor del silencio.

Esto no podría ser posible sin la necesaria revisión de mis actos, mi auto-reconciliación, mi propia liberación de aquello que me ata por voluntad propia. En verdad, uno termina amando sus cadenas de oro, y te condenas a una vida que pasa sin más…, sin consciencia, como si hubieras nacido así, y no conocieras otra realidad, como si no tuvieras mayores posibilidades.

He aprendido que, lejos de ponerme capas de pintura y aditamentos, artilugios debo limpiar mi cuerpo, usar ropa cómoda y un calzado capaz de darme aguante para caminar por la vida, una gorra para cuando el sol es muy fuerte y unos lentes oscuros para dormir sin que nadie vea… aún y cuando a la gente no le guste, debo ser, debo SER. Solo así realmente podré encontrar la felicidad.

Bienvenido a este blog, soy Alberto José, brillante, obstinado, hábil y perfeccionista. Soy ambicioso e intenso, me intereso por ti, soy profundo y trascendente, odio la miseria y la mediocridad, no me gusta la injusticia, soy amante de la paz, lloro en las películas, me excito con buena música, disfruto la buena comida. Soy de mal carácter, quiero ser feliz y lograr mis objetivos. Quiero ser eterno. No pido más.

El Amor, y a veces la muerte….

(Tenía tiempo que no escribía, y no por no querer hacerlo, sino mas bien por no dedicarle un tiempo o no tener un tema del cual realmente quisiera reflexionar... Pero éste ha llegado.. Hace varias semanas que quería escribir sobre esto. Ya tengo total inspiración.)

Estos últimos meses he estado en contacto con emociones profundas y extremas, sublimes a la vez, y he podido comprender un poco más lo que como humanos nos es inherente. Hasta el ser más ruin manifiesta en alguna oportunidad haber sentido amor por algo o alguien. También, fuese ese mismo ser o cualquier otro en la corteza terrestre, todos somos hijos de la muerte, y ello puede marcar pauta en la forma en que caminamos por el mundo.

Tuve la oportunidad de conocer a Don P., un hombre extraordinario, que ya cuenta con algunos años en su haber. De llegar a tener una avanzada edad quisiera ser como él. Un hombre sumamente respetado, culto y sencillo. Estuve en su casa siendo testigo de su hospitalidad y poco a poco fui conociendo su historia. Hay un recuerdo especial, y es que, en su sala hay una pequeña mesa con tres fotografías muy particulares: en todas está junto a su esposa. Él decía: "con ella he estado en los tres lugares más emblemáticos del amor en este mundo", eran lugares o monumentos de Grecia, India e Italia, y en estos ellos dos -la pareja- lucían felices. Lamentablemente ella murió hace varios años y él se quedó solo, aún enamorado. Podría pensar que casi esperaba que la muerte lo buscase para reunirse con ella nuevamente… Aunque dicen que la muerte nos separa no lo creo.

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Don P, junto con un compañero y yo

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La foto de la prueba

Luego, días después me entero de la muerte de la mamá de P., una compañera de la universidad. La sensación fue diferente. Ya ella -su mamá- había tenido una enfermedad difícil y la había superado. Con esto recordé a un buen amigo que murió hace unos siete años. Recuerdo que esos momentos que van desde la muerte hasta el entierro fueron muy difíciles. Las lágrimas se me escapaban de los ojos, en la mayoría de los casos sin avisar. Creo que aún sigo lamentando muchísimo su partida. Cuando mueren seres cercanos duele muchísimo. Igual me pasó con mi ahijada, a quien se le murió su abuelita hace algunas semanas. Tantos acontecimientos nefastos tan cercanos en fecha y personas, no?? En fin…

Días después a una amiga de mi mamá se le muere una mascota. La perra tenía 11 años de vida (77 en años perrunos). La amiga estaba desolada, como si se le hubiera muerto un hijo. La perrita era bonita, alegre de vez en cuando, un poco malhumorada.

Ayer veo con verdadero asombro la muerte de un ícono en los medios mundiales. Steve Jobs hizo un "upgrade de su sistema" y ahora es etéreo. Me sorprendió mucho la noticia, pero más aún me sorprendió mi reacción. Ahorita me siento triste por este acontecimiento que ha paralizado literalmente al mundo, y él -Steve- no me conoció nunca ni yo a él (aunque parecía que nos conocía a todos nosotros incluso mejor que nosotros mismos), pero aún las lagrimitas que he botado han sido como si muriera alguien o algo cercano para mí. Mi romance con Apple apenas estaba comenzando hacía algunos meses atrás...

Esto me ha hecho pensar en cómo la muerte transforma nuestras realidades, pero más aún, cómo el amor las crea...

Lo que quiero decir es que con todo esto descubro para mis adentros que el amor es más que un sentimiento. Yo lo veo como una fuerza mucho más poderosa. El amor no es decir un cursi y ridículo "te amo" por decirlo. Va más allá. El amor tiene múltiples capacidades y en la mayoría de los casos nos induce a supone hacer "algo" por los demás, dar-se. Normalmente va a involucrar hacer algo orientado al otro, pero va a depender de quien es ese otro. Si es un familiar que murió va a ser el amor quien lo mantenga vivo, pues nos da la capacidad de mantener presente -mientras tengamos vida- a aquel ser que ya cambió de plano en nuestros recuerdos. Igual el caso de una mascota o una pareja, o bien alguien a quien admiras aunque no haya sido cercano o conocido, sin embargo éste último de una manera diferente.

En estos meses he podido evidenciar diversas clases de amor, o bien, el amor expresado de varias maneras. No es lo mismo amar a tu pareja, que a un perro, que a una madre o a una abuela que a un ícono tecnológico y empresarial, pero en todos hay similitudes importantes. Es el amor lo que corre por las venas y hace cambiar el mundo, el que nos hace ser distintos, mejores de lo que somos. El amor es un sentimiento único y poderoso, incluso en forma de odio el amor es capaz de invadirnos y transformarnos, y transformar todo a nuestro alrededor.

El amor hace sacar lo mejor de cada uno de nosotros. Steve Jobs hablaba de "amar lo que haces". Con esta afirmación concluyo que también el amor a nosotros mismos y a lo que hacemos nos transforma. En su caso, el amor a lo que hacía era para él, y tenía como consecuencia directa un beneficio para un colectivo. Parte de sus premisas eran humanizar la tecnología, hacerla cercana, accesible al quehacer humano. No dudo de su tesón para hacer las cosas, pero cuando las hacía, eran para sí, para ser feliz por lo logrado, con la suerte de que sus resultados beneficiaban y gustaban a mucha gente.

Eso es otra cosa: digo que el amor es tesón... y es mucho más alla... es el sentimiento generatriz de gran parte de nuestro orden de cosas; es solidaridad, es pasión, es entrega, es dolor, es odio, es fuerza, es trascendencia, es vida...

El amor es la única fuerza real que nos hace confrontarnos (sic) y asumir nuestras posturas ante la vida. Alguien que no tiene amor no es capaz de avanzar en un mundo como este, mucho menos levantarse cuando se ha caído o triunfar cuando todo es adverso. Es una persona que se deja llevar por las banalidades de la vida.

Por amor nos hacemos padres, somos hijos, tenemos amigos -los que los tengan-, somos solidarios, sufrimos, nos duele, hacemos lo que hacemos, cambiamos, luchamos, nos jodemos, vivimos, morimos.

Quizás hay algo que pudiese detener al amor -cuando éste nace de uno- y es la muerte. La muerte es la incapacidad de sentir amor. Cuando el ser humano no puede evidenciar el amor de Dios en su propio cuerpo muere. Para mí la muerte es como una pantalla negra que arropa todo mi campo visual... A donde mire estará oscuro, o no habrá nada. Cuando morimos, nuestro cuerpo se vuelve rígido y toma colores funestos. Ya el amor no fluye por las venas.

Pero el amor es una energía, y como tal ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Se vuelve recuerdos poderosos, ideas, sensaciones, pasiones, incluso historia, eternamente. Seguramente Don P. seguirá amando a su esposa y sintiéndola dentro de sí a pesar de tanto tiempo pasado, seguro P. tendrá en su corazón el recuerdo y amor de su mamá, mi ahijada guardará en su corazón sus mejores momentos con su nonna, probablemente la amiga de mi mamá seguirá recordando con cariño y tristeza a su perrita y Steve Jobs vivirá en cada dispositivo de la manzanita, y en el corazón de quienes le conocimos y nos entusiasmamos a través de su propia persona o de su legado. Visto de este modo, la muerte no gana.

 

El amor nos hace mejores personas...

El amor bien dirigido puede transformar el mundo...

El amor distorsionado genera caos...

El amor real es eterno...

Lo que es eterno significa que nunca muere...

Por ende, el amor siempre vence a la muerte....

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1. “Tu tiempo es limitado de modo que no lo debes malgastar viviendo la vida de alguien más. No quedes atrapado en el dogma de vivir como otros piensan que deberías vivir. No dejes que el ruido de las opiniones de los demás callen tu voz interior. Y, lo más importante, ten el coraje para hacer lo que te dice tu corazón y tu intuición”.

Steve Jobs. 1955-2011

viernes, julio 29, 2011

Los Desafíos del Autoliderazgo....

Que vida tan hija de puta tenemos a veces....
Hay gente que pareciera nacer aprendida. Las veo y las re-veo y me afirmo este pensamiento. Hay personas que parecen perfectas, de cristal. Yo me veía así. Hoy me doy cuenta que no.

Hay gente que dice que lo que cuenta es lo que se proyecta al exterior. Escribiendo esto pienso en la panza de un cerdo, (creo es de este animal la que pienso); ésta tiene una superficie lisa, creo que esa es la externa, y por dentro es rugosa, llena de imperfecciones. Así me parece que es la gente en general, y siento algo de pena porque much@s dicen ser perfectos. No lo expresan con la propia voz, pero sus actitudes hacen ver las costuras. Hace algunos años me intimidaba ante muchas de estas personas, mis complejos me comían, literalmente. Hoy puedo pasarles al frente o por un lado y sencillamente cagarme de la risa.

Esto es bastante difícil. Suponer que te conoces y que puedes dominarte y lograrlo es una proeza. Somos animales domesticados por nuestros propios factores culturales, pero en constante lucha con nuestras bajas pasiones e instintos. No voy a decir que no me he dado gustos, pero no todos los que quisiera, ni en esa medida deseada. Creo que cualquiera de ustedes tampoco.

Pero yendo al tema de fondo, es difícil ser líder de uno mismo. En estos meses he aprendido algo de filosofía, y entre las reflexiones encuentro que sí, somos una unidad sustancial, pero que está contrapuesta la mayor parte del tiempo. En cada uno de nosotros hay un universo de dudas: qué voy a estudiar, dónde voy a vivir, cuántos hijos quiero tener, cómo o cuándo voy a morir, qué piensan de mí... etc... y todo esto nos condiciona, y nos hace actuar de una u otra manera. Y es difícil, porque de cara a la sociedad tienes un estilo o conjunto de valores y esquemas que promover, y que si se te caen entonces comienzas a ser señalado, y no siempre quieres correr con ese riesgo, pero cuando llegas a tu casa, a tu cuarto, a tu soledad, sacas ese mundo exterior lo que tienes dentro y, al menos por un ratito, eres feliz.

Me refiero a otro tipo de mundo exterior, a las represiones que este mundo te hace y cómo las sorteas, a vivir sin estar a la defensiva, atento a los comentarios malsanos de mucha gente podrida por dentro. Verónika, la de Coello, vivía con amargura, con un sin sentido que la hacía querer borrarse de este mundo. Creo que su propia salvación vino no solo por la presencia del amor en su vida, sino porque encontró a alguien con quien recordarse lo que ella era, o había decidido ser. Hay gente que dice que soy demasiado noble o demasiado pendejo, (para este momento de la historia parecen sinónimos), y ello me ha hecho pasar por momentos difíciles con gente que yo estimaba, quería, amaba en realidad. Los verdaderos errores se producen cuando no somos capaces de reconocer nuestras propias fallas, cuando nos aferramos a culpar al otro sin vernos a nosotros mismos, quizás porque sabemos de qué materia estamos hechos (conozco unos cuantos hechos de materia fecal, ellos saben quienes son)...

Entonces, conocerte, aceptarte y reconocer tus errores son partes de tu autoliderazgo, pero lo principal, es ser fiel a eso que eres. Si está en ti cambiarlo, cámbialo, para mejor, sino, date tiempo. No habrá mucha diferencia porque son pocos los que aceptan este desafío y prefieren irse por la tangente de errores imperdonables y una vida marcada por la tragedia y el desasosiego personales. Son pocos los que se atreven a mirar dentro y comenzar a escalar las cumbres que representan sus propios complejos. Son pocos los que han sido capaces de izar su propia bandera en la cima de éstos.

Yo lo hice para algunos, pero al llegar a esas cimas, me encontré con otras nuevas, y comencé de nuevo...

jueves, julio 07, 2011

Cuando la Vocación no es tal...

Sin duda alguna, siento que tengo habilidades para muchas cosas. Esto me ha parecido a veces que es causa de envidia. El caso es que saber hacer tantas cosas -y a la vez ninguna- me ha hecho divagar en cuanto a lo que mis opciones de vida se refieren.

Estaba recordando en estos días que, hace ya algunos años, al salir del Bachillerato me dije a mí mismo "quiero graduarme, hablar dos o tres idiomas, tener experiencia laboral, muchos cursos y todo esto con menos de 22 años"... Hoy día he cumplido casi todo, menos lo de la carrera aunque ya está por terminar, pero me doy cuenta dolorosamente que de nada me vale, porque igual el camino tomado no es el que me da felicidad. Elegí estudiar Contaduría porque me consideraba perfeccionista y con esta carrera los datos perfectos eran posibles... luego, cambié a Administración porque me consideraba un líder.... Ni uno ni otro. Soy un estúpido que dice ser perfeccionista, y de líder he comprobado que tengo bien poco. Me siento atormentado a veces por tanta presión sin sentido. Muchas veces he deseado quitarme las corbatas del cuello y dedicarme a trabajar humildemente en un negocio de pizza, limpiando, o en un call center, donde no hayan tantas responsabilidades. ¿De qué sirve preocuparme si lo que hago ya no me gusta?..

Con esto, me acuerdo del cuento del "amante", aquello que te apasiona, te da vida, te hace feliz. ¿eso existe realmente?, ¿lo que haces te emociona, te hace vivir?

Lo que más duele de mi situación es que el tiempo que ha pasado no se recupera. ya no soy tan joven, y estoy viciado con las cicatrices del tiempo. En muchos momentos hasta he perdido la alegría de vivir, y hago las cosas esperando sensaciones a cambio. Pero nada.

Justo ahora recuerdo a mi jefa, quien ha hecho su trabajo incansablemente desde hace 15 años... El mismo maldito y repetitivo trabajo día tras día, año tras año, sin esperanza de algo nuevo o mejor. Ella me dice que cada caso es nuevo, no se parece al otro... Yo no creo eso, al contrario, es la misma rutina de calcular números que no son ciertos, evaluar los riesgos, firmar documentos, recibir y hablar con clientes. La misma mierda... De pronto ella estará tan enferma o tan habituada que no se da cuenta que es como si hubiera entrado en un hoyo de tiempo donde todo es igual. Supongo que ella sí encontró su pasión. Que suerte.

Que arrecho es a veces no saber a dónde vas... Hay casos de personas que se ven tan decididas en lo que hacen, y lo hacen casi estóicamente, sin mirar a los lados, con orgullo. Otros, por la necesidad o las casualidades de la vida están en el camino que están. ¡Maldito el dinero que te hace cambiar los sueños por realidades no deseadas!, Pobres los que no sabemos a dónde vamos...

La peor parte es que en esta prisión profesional debes estar atento, risueño por 8 largas horas, día a día....

lunes, mayo 30, 2011

Cultivando el futuro.

Esta mañana iba leyendo un libro camino al trabajo. De pronto veo como una señora sentaba a un niño de edad escolar y le daba de comer. Sentí ternura. Me pareció que podía ser su nieto, ya que la persona contaba algunos años.

Casualmente estoy leyendo un libro donde dice que parte de la clave del desarrollo de la humanidad ha tenido que ver con la capacidad de adaptación del hombre a los nuevos tiempos, pero no del hombre en sí mismo como ser individual, sino más bien de la especie humana (no había tenido esa perspectiva de un modo tan claro, a veces lo obvio para mí no lo es tanto, o bien no había captado la esencia de tal acto). El libro decía que un recolector y cazador de los albores de la civilización frente a un agricultor y su reciente tecnología sentía la necesidad de avanzar, evolucionar, pero que, bien por el tiempo de vida transcurrido o bien por la incomprensión de los nuevos métodos y técnicas ya no podía o quería avanzar. Este desarrollo constituía una amenaza a su modo de vida, y evidentemente tal avance era claro que iba a darle forma al curso de la historia. Al recolector no le quedaba otra que seguir recolectando y cazando, pero confiando en que sus próximas generaciones las iba a educar en técnicas de agricultura, pues eran el futuro. Él iba a ser su soporte.

Algo así me pareció ver con la escena que les comenté de esta mañana. La señora adulta representa el modo tradicional de hacer las cosas, y el niño el modo que viene. Todo este cuento para comentar lo que realmente vi, y es que, tal como el cazador/recolector esta señora está haciendo lo propio para que este niño sea formado en lo que viene, a pesar de que ella se está quedando atrás. Esto lo defino como Sacrificio.

La señora pudiera comenzar de nuevo, re-aprender las nuevas técnicas, los oficios, comenzar a moverse en el nuevo mundo que viene; se supone que una de las definiciones de la inteligencia es “la capacidad adaptativa al medio que tenemos”. ¿Por qué esta señora no comienza de nuevo?, ¿por qué el recolector no se puso al corriente con las técnicas de agricultura? ¿por qué pensar en seguir viviendo de manera tan mísera cuando lo nuevo es barato, más fácil y mejor?; El caso es que el género humano en muchos casos que conozco ha preferido dejar de lado sus ilusiones y proyectos para que otros logren los suyos propios. Parece que, a pesar de todas nuestras miserias espirituales tenemos inconsciente la necesidad de avanzar y de proteger nuestra propia especie, sea quien sea. Hasta hoy no entendía cómo funcionaba la cosa.

Hay otra cosa, el sacrificio deja de serlo si quien lo hace no profesa amor en sus acciones. La intención de éste es hacer que los que nos suceden vivan mejor que nosotros, y esto es un acto de caridad enorme; implica desprendimiento de lo propio, implica fe en quien se ayuda o se cría, se cultiva, muchas veces implica cambiar unos sueños propios por otros ajenos, y esto no es fácil, al menos no para mí. Implica que al final te das cuenta que eres actor de una historia donde dejaste de tener el papel principal, donde muchas veces el nuevo protagonista no se da cuenta de lo importante que fue –y es- tu papel para que él siguiera teniendo vida, y donde muchas veces los finales son trágicos (conocí un caso aberrado donde la única hija adoptada de una persona terminó asesinándola).

Ojalá la empanada y el jugo que le dieron de comer a ese niño sirvieran de alimento espiritual, de combustible para que ese chamo eche a volar sus sueños y no se quede enredado en algún cable de alta tensión, o en las hojas de un árbol, o como dicen alguien estimable, “en la cuneta de su propia historia”.

martes, mayo 24, 2011

Separados hasta que la muerte nos una...

No. No es una sentencia...

Una separación siempre duele, especialmente porque a muchos no nos gusta la idea de estar solos y entonces, nos quedamos casi aferrados a personas, lugares, cosas. Buscamos cientos de explicaciones para justificar lo que nos pasa, las razones, las personas, las circunstancias, y al final solo estamos dándole largas a las cosas que naturalmente suceden... o deben suceder.

Hoy estoy viviendo eso. Hoy estoy entrando en contacto con mis sentimientos reales frente a toda esta institución de lugares, cosas, momentos, personas que casi (así los consideré) fueron mi familia, circunstancias que por ahora espero (por mi propio bien) sean parte de mi pasado.

No recordaba lo duro y liberador que podía ser...
Recuerdo cuando dejé mi primer empleo. Mi contrato había terminado luego de casi cuatro años. Recuerdo cuando bajaba despidiéndome por las escaleras... ya eran casi las 5 de la tarde, y el sol estaba cayendo, permeando los vidrios del edificio, en las escaleras que ya mencioné. Pensaba en qué venía ahora, qué iba a hacer... Gracias a Dios para ese momento no tenía la obligación de mantenerme económicamente aún, de modo que mis atenciones estaban dirigidas a este momento particular. Hubo un llanto algo ahogado, no quería que me vieran llorando por algo que no necesariamente implicaba lloriqueo. Aclaré mi garganta, entregué mis credenciales y salí por la puerta, como cualquier otro día de los pasados, y no volví más.

Ciertamente una separación es un hecho importante, más cuando has tenido tiempo suficiente para "vivir" dentro de la estructura. Normalmente duele, pero también me ha pasado que al momento de decir adios he sentido una tranquilidad enorme, como si después de tanto rebullicio llegara a experimentar calma con la decisión tomada; es como si el cuerpo supiera antes que la mente o el corazón que lo que haces o donde estás te hace daño, te duele, te invalida como persona, y cuando el cuerpo se sabe liberado de esa situación descansa. Es un alivio. De verdad.

Creo en tres cosas: la separación implica el final de algo, es la suma de muchos momentos, de una historia completa, es el culmen de un proceso: los hijos salen del hogar, la gente muere o se va, las cosas se acaban, se consumen..., lo segundo es que la gente se separa cuando ya no tiene un hogar común con lo que ha venido haciendo o hace. Con una vida tan corta no es justo aferrarse a cosas que nos hacen daño, aún habiéndonos hecho bien al principio, además, cuando te aferras a lo pasado no se da paso a lo presente, sea bueno o malo; lo otro es que la separación también es el comienzo de algo nuevo. No necesariamente bueno, tampoco necesariamente malo, solo nuevo. Esta nueva situación te permite adherirte a algo distinto, diferente, o bien, disfrutar de tu nueva situación, en libertad.

Por ahora quiero dormir y no pensar en aquello que, casi en forma masoquista, me hace añorar lo que he dejado.

viernes, abril 22, 2011

Cuando muere la Juventud….

Es curioso, crecer es muy difícil, la pubertad, el acné, la presión social, el sexo, las emociones más profundas se viven en este momento. Cuando llegas a ser un adulto joven comienzas a codearte con el mundo real, y a simple vista es hermoso: las cosas funcionan, hay gente valiosa, algunas veces los sueños de la juventud se cumplen. Pareciera que sí es posible un mundo justo, y más aún porque con nuestro “ilimitado” poder sentimos que podemos lograrlo. Lamentablemente, estamos viendo la tapa del frasco apenas…

La juventud es hermosa, pero ingenua, llena de ignorancia sobre cómo opera el mundo real, y cuando comenzamos a enfrentarnos a esto algo en nosotros comienza a morir, y es inevitable, y es triste, y definitivo; forma parte de nuestro continuo proceso de vida, tenemos que adaptarnos a las situaciones que vivimos a diario, y ellas muchas veces implican tomar decisiones o asumir actitudes que contradicen de manera importante nuestra manera de ver y hacer el mundo en el que vivimos. No es sencillo de ninguna forma.

Aquí comienza el verdadero proceso de la adultez, y es aquí donde me pregunto: ¿por qué si la vida es como es no nos dicen desde pequeños?, ¿por qué no somos preparados de mejor modo para enfrentar la vida?, ¿por qué necesariamente tenemos que vivir la decepción en primera persona?. En este momento ese impetuoso ser que llevábamos por dentro comienza a luchar contra el sistema. Quisiera decir que este joven prospera frente a su adversario, pero la verdad es que no es así. A este joven no le queda más que esconderse en el corazón del hombre con la poca energía que le queda, para así avivar el fuego que, a pesar de la decepción, nos impulsará a luchar contracorriente y al menos, lograr un sueño, así sea chiquitico, ínfimo, y con eso ser felices, saber que le ganamos una a la vida. Cuando todo esto pasa, nos hacemos conscientes que de nuestra juventud queda poco, o nada.

La juventud es un momento hermoso de nuestra vida, porque hasta los errores son así, hermosos. Las cicatrices de nuestro cuerpo dan cuenta de nuestra historia, tanto como las que llevamos en el alma, pero éstas configuran al ser que somos hoy. Es un tiempo magnífico para ensayar sobre esa gran obra de teatro que hacemos a diario, y cometer errores y lograr cosas importantes para nosotros. Es triste cuando vivimos la juventud sin saborearla realmente, sin oler, sin amar, sin odiar ni sentir, sin llorar de alegría o rabia, sin vivir la pérdida, el duelo, sin obligaciones. Es hermoso cuando veo que la juventud vence al sistema, y es plena, feliz, casi eterna.

Recuerdo una mañana con un primo donde éste me retaba a lanzarme de un muro que daba hacia el parque de donde vivía, y lanzarse implicaba al menos 4 ó 5 metros de altura, tenía 7 años, y lo hice. No tuve miedo, ni dudas, caí de pie y con la flexión y el contacto con mi rodilla me rompí un poco el labio; me paré y fui al parque… Hoy día no creo que haga algo así, aún y cuando mi tamaño es mayor y una distancia de ese tipo no es tan grande para mí, soy consciente de los riesgos que puede implicar una caída de este tipo.

Quizás es eso lo que mata la juventud, la consciencia sobre los riesgos que implica la vida. Cuando eres joven apenas te rozas con esas normas, pero cuando te incorporas al mundo adulto no. Las mismas son importantes y hasta obligatorias. Deberíamos llevar una vida más simple, sin tantos formalismos ni presiones sociales. Deberíamos dejar que el niño o joven interno que llevamos en verdad saliera del corazón y diera siempre una última batalla ante lo que nos sucede.

El fin de la juventud me recuerda constantemente que ya estoy un paso más cerca de la muerte final, que es la más definitiva de todas, de la cual no hay regreso…

viernes, marzo 18, 2011

Un año más, y los diez anteriores...

Pensé que no iba a suceder, pero sí. La nostalgia, la añoranza por un año más de vida volvió a colarse entre mis pensamientos...

Ayer recordé mucho los años vividos... cuántas cosas ocurrieron en estos últimos 10 años de vida. Recorde las tristezas, los amores, los que ya no están, los que llegaron, los que simplemente desaparecieron. Los últimos meses han sido una antología de recuerdos, de lugares, de gente. Recien me estoy dando cuenta que tengo diez años en el mismo sitio, moviéndome con más o menos intensidad a varios sitios, pero volviendo al punto de origen, al mismo.

Hoy son 26 años. Hace 10 años eran 16. Mis sueños me auguraban un futuro prometedor, una carrera asegurada en la mejor universidad de este país, el inicio de mi carrera laboral en una importante institución, amigos por doquier (eso creí, quise creer), la certeza de un amor que nunca fue (mejor, Dios tiene sus tramas), y la posibilidad de una casa estable. No puedo decir que los sueños se cumplieron casi todos, pero hoy siento que no, en estos momentos siento que el tiempo se escurrió y que no logré todo lo propuesto. Hubo un momento puntual en esos 16 ya 17 años que mis sueños se cumplieron y decía " ¿qué haces cuando tus sueños se cumplen? ". ¡Bueno!, luego de cumplidos ahora toca vivirlos, ¿no?

Comienzo a hacerlo pues, y de pronto, la amenaza de aquello que nos ciega la existencia se cierne sobre mis hombros. De golpe comprendí la esencia de lo urgente, lo desesperante, lo definitivo. Tuve que crecer unos centímetros, no en estatura, en compromisos, madurez... Mi carga comienza a hacerse pesada, pero aún podía. Aún mi corazón albergaba los ánimos necesarios para seguir adelante. A la par me inserté en un mundo donde ya no podía ser adolescente, mucho menos niño, y donde conocí en verdad el nefasto "don de gente" de las personas, y tuve que ponerme a la altura. Reconozco con un poco de orgullo malsano que me sentía por encima de muchas de esas personas, y era así, y eso no gustaba. Ahí comencé a reflexionar sobre una frase que yo mencionaba mucho "lamerse las heridas". La gente confunde o quiere confundir la dignidad con la incapacidad, de modo que si ofendes el trabajo de otros se sienten mal y aducen que no te puedes meter con su dignidad de personas... Nunca me pareció correcto, hoy tampoco, siempre he apuntado a lo alto cuando hago las cosas... Finalmente comprendo algo que me dicen, y es que no todos tenemos las mismas capacidades. Yo me resistía a creer esto, pero bueno, parece que sí es así. Esto me costó algunos potenciales amigos. Hoy no sé qué tantos...

Cuando creo que las cosas van encaminándose, y que finalmente me estoy adaptando a esta vorágine de cambios la muerte sienta reposo definitivo en alguien que se quedó en mi corazón para siempre, y que, a veces, en silencio, sigo llorando. Él fue una persona que le regaló dos o tres años de felicidad y tranquilidad a mi mamá. Aún recuerdo esa noche en el hospital... aún recuerdo el pavor que sentía al enfrentarme a lo que ya no tiene retorno. Recuerod el olor a flores del féretro. Recuerdo que por primera vez en mi vida me quedé sin lágrimas...

Los días venideros fueron difíciles, tenía que lidiar entre consolar a mi mamá, estudiar, trabajar, y todo esto hacerlo calladito, sin que se escapara una lágrima. Ahí comencé a conocer y amistarme con la soledad. Me estaba dando cuenta que ella siempre ha estado allí, curiosamente, haciéndome compañía. Mi madre casi muere en aquellos días de 2004. Eso me causó mucha desesperación, era como si estuviera viviendo una prueba muy dura. Algunas personas de mi entorno hablaban de la "noche oscura" de San Juan de la Cruz. No lo conocía. Mientras tanto, seguían pasando los días, y con ellos horas infructuosas en la universidad. No recuerdo en este momento de dónde tuve fortaleza para seguir adelante. Supongo que Dios estaba allí. Debe ser...

En 2005 las cosas mejoraron un poco: ese año fue muy revelador porque me decidí a amar a alguien, y a dejar de querer a otra persona que nunca me quiso. La soledad y yo habíamos hecho una agradable compañía, pero sus abrazos eran tenues, y no me daba besos ni caricias, sus sentimientos eran pálidos, sustituibles fácilmente. Sin buscarla casi apareció; tímida, sencilla, presente. Recuerdo que meses antes un amigo vió lo que antecedería mis próximos días, y yo me negué a tales profecías, no por algo en particular, sino porque no lo había pensado en realidad. Las tretas del destino, mujeres y hombres actuantes en una obra que quizás nunca debió presentarse jugaron para que yo viera cumplido un deseo que había pedido meses antes... Fue inesperado, sorprendente para casi todos los que nos conocían. En este año dejé de ser un niño. Quizás es gracias a ti y a la música que aún sigo luchando hoy. ¡GRACIAS!

De pronto, un nuevo trabajo, otras alternativas y un hogar más calmado pueden definir mis días de 2006. La universidad seguía su curso, lejano aún por terminarse, a pesar de todo el tiempo transcurrido. Sigo afirmando que esto es mi mayor logro y mi peor fracaso, pero debo terminar. En este año la vida no descontó ninguno de sus días insípidos, de modo que igual me tocó vivirlos. Hubo momentos de alegría, otros no tanto, pero fue un año en el que puedo decir que comenzó mi estabilidad en muchos aspectos. No obstante, por dentro algo había cambiado drásticamente. Me sentía como un jarrón chino, el cual es bonito por fuera, pero vacío por dentro. Así estaba. En días posteriores de 2007 me hacen una invitación a un viaje que sentaría un antes y un después en mi vida. Y así fue. ¿Has tenido alguna vez la necesidad de que Dios mismo sea quien te responda tus más profundas dudas?, ¿has recibido una respuesta tan cercana a esto alguna vez?...

Los años venideros han sido más relajados. El dinero ya no fue un problema tan importante, y las cosas ya estaban mejorando. Ahora la situación en mi casa es que estoy más tranquilo, mi mamá tiene compañía o un intento de ella, y mis cosas van bien. No obstante, la amenaza de la parca se acerca de pronto, pero no logra sino darnos un susto. Sigue la universidad, pero ahora de un mejor ánimo. Hay otros problemas en casa que de momento son graves, pero si tienen algo positivo es que nos están haciendo dar cuenta que la unión es la clave. A pesar de tanto rollo creo que vamos por buen camino.

Amores, desamores, traiciones, milagros, luchas, victorias, derrotas han ido marcando estos últimos años... Parece que algunas personas con los años por delante no aprenden, sino todo lo contrario, pero bueno, qué se le puede hacer... Por momentos he decaído, me he sentido mal, pero he tenido la entereza para yo mismo ser quien busque ayuda. lucho constantemente por no dejarme llevar por la corriente, que pareciera ser cada día más fuerte. No me quiero rendir.

Como antesala al final de esta década, pensaba que no me siento reconocido en los ambientes donde estoy, y eso me inquieta un poco. Quizás es la costumbre lo que me está jodiendo la existencia, y no me deja irme. Tal vez sea tiempo. En esa búsqueda he pretendido que mi voz fuese escuchada en otros entornos, y al menos, en uno -aparte de este blog- encontré tal reconocimiento. Tenía tiempo que no ganaba algo tan importante, es más, creo que es la primera vez que obtengo un primer lugar en algo, y se siente muy bien, jejeje. Como antesala a este nuevo año que hoy comienza es muy bueno y motivador... Siento que aquí se abrió la ventana luego de tantas puertas cerradas.

De pronto todo esto era necesario para llegar hasta donde siento que estoy hoy.
¡No estoy dispuesto a rendirme!, y no han conocido tod de mí, ¡ahora es que falta!...

Y si no te gusto, la puerta siempre ha estado abierta... Jaja!! :D

lunes, febrero 14, 2011

Para ti.

Hace unos 6 años le pedía a Dios algo de compañía. He podido comprobar en varias ocasiones que Él escucha mis plegarias... Esta ocasión no fue la excepción... Venía de caminos infructuosos, viviendo de ilusiones de un pasado que se desvanecía más y más con cada segundo transcurrido... ¿alguna vez has vivido un amor en tinieblas?...

Alimentaba esa ilusión con pensamientos que se hacían realidad sólo en mi mente, nada más. Al final, me di cuenta enfrentando la realidad que mis ilusiones no fueron más que eso, meros espejismos de algo que pudo ser y no fue. Lejos de sentirme mal me sentí regocijado. Los consejos de amigos en el camino me dieron aliento a darle fin a algo que nunca tuvo un comienzo, y su cuerpo, el de ella, así lo confirmaba.

De ella, sólo quedaba un espejismo de aquello que alguna vez me cautivó y me tuvo preso durante tantos años desde la soledad, una silueta sugerente, pero como un adorno remendado, ya poco atractiva a mis sentidos. La ilusión se había desvanecido por completo.

Luego, entre situaciones caóticas propias de otras vidas -o de otras muertes- apareciste tú.

Al principio, no daba crédito a extrañas sensaciones que no surgían de mi mente, y yo no sabía qué eran. Quise llenarlas con alimentos pero mi cuerpo no se saciaba. Quise ignorarlas, y tomaron más fuerza. No tuve más remedio que ceder a lo que sentía, y tuve miedo. Como siempre he sido de retos decidí arriesgarme a quitar armaduras que ocultaron ese trozo de mí durante tanto tiempo, y entre ratos de timidez y miradas sospechosas entendí que había armonía. Eso me impulsó a dar un beso tonto y definitivo.

Este simple beso casi conmocionó a la opinión pública nacional, pues sucedió lo que muy pocos se arriesgaron a esbozar. Fue confidencial, con el resto del universo de testigo, fue emocionante, fue osado romper con esquemas e ilusiones de años anteriores, fue osado asumir el hecho ante la posible y perspicaz mirada de tantos entramados en tan pocas personas. Ahora pienso que fue definitivo.

Así comenzó la parte más intensa de todo esto. Uno, que no había amado en mucho tiempo, quizás nunca, y otra, que estaba buscando un complemento griego. Dos salvajes que aún amándose no dejaban de proferirse heridas por miedo a permitir que otro los hiriese de nuevo. No bstante, las heridas cicatrizaron fundiéndose en una misma, dando testimonio del entramado que los uniría por el tiempo.

Conocí lo más íntimo de ti, y tú me conociste como nadie más lo ha hecho. Contigo he vivido lo intenso y lo sublime a la vez. Amo tu dedicación, tu devoción, me inspiro con tu historia, me conmuevo con esa sencillez con la que haces las cosas, me obstino cuando estás distraída, me encanta el sabor de tu lengua, me gusta tu sazón de tu cocina, disfruto tu coquetería íntima, odio cuando ves Beisbol, me gusta cuando me tomas en esa parte de mis cabellos, me duele verte -y hacerte llorar-, no me gustó cuando terminamos por primera vez, detesto que me profieras palabrotas cuando estás al volante, valoro tu compañía, me gusta tu carácter y razonamientos aún cuando te da disociación psicótica, me excitan tus pechos, me gusta tu perro, añoro tus muslos.

Ya tú no eres parte de mi historia, eres parte de mí. Te amo.

jueves, febrero 10, 2011

Hombres Universales…

Esta frase me ha dejado tarea durante estos días… Cuando la evoco, me sintonizo con Francisco de Miranda, Leonardo Da Vinci y Thomas Alva Edison… También con Gandhi, San Pedro, Goethe, Juan Pablo II, y así, un sinfín de gente que ha hecho con su vida sencillamente lo mejor, bien porque estuvo motivado permanentemente, o bien porque tenía una idea clara entre ceja y ceja. El caso, es que con su vida le dieron color al mundo que hoy conocemos.

Pero, a todas estas, ¿qué es un hombre universal?… Esta frase la escuché hace poco… “hombre universal”… Sé quiénes han sido catalogados como tales, pero no sé a ciencia cierta qué son. Podría decir en principio que, un hombre universal es una persona (hombre o mujer) que ha sido capaz de potenciarse en muchas áreas del conocimiento o la historia humanas, son personas con un carisma particular, casi que fuera de este mundo. A simple vista son personas definitivas, como si ya estuvieran completamente elaboradas, donde tienen todo bien definido y son personas cuya vida definitivamente sirve de ejemplo a todo el género humano.

Un hombre universal es un ser que ha querido ser expresión de su época, es tan buen chef, como filósofo o bailarín de salsa caribeña. Es un hombre cuyo genio e intelecto ha puesto al mundo a sus pies. No sé, parecieran personas que vienen a esta vida a algo concreto, y cuando lo hacen, se van, incluso asumiendo las peores consecuencias. Miranda, nuestro precursor, fue considerado el primer venezolano universal: hablaba español, inglés, francés y no recuerdo qué otro idioma, tenía habilidades comerciales, musicales, bélicas y diplomáticas, se codeó con lo más exquisito del siglo XVIII, entre ellos George Washington, la Reina Catalina o Victoria (creo, no recuerdo el nombre) de Rusia, el Conde Saint Germain, creo que la Reina de Inglaterra también, y así con un gentío que, por su abolengo, representaba lo mejor de esa época, luchó en África, Europa y América por un sueño suyo, y terminó confinado en una celda de La Carraca, hasta el momento de su muerte… Aún así, en esos días de encierro y tortura, Miranda habría pensado que su vida tuvo sentido, y eso es lo único que nos podemos llevar de este mundo físico, la sensación de trascendencia.

Ese es otro de los elementos que distinguen a un hombre universal, el sentido de dejar un legado, de ser recordado o admirado es reconfortante, desde cualquier punto de vista, es como ver un árbol que sembraste 20 años después, grande, frondoso, fructífero. Aquí no hablo de simple sentido de ser noticia, no; hablo de ser alguien capaz de inspirar a toda una generación, de hacer movimiento, de cambiar y revolucionar la historia misma, es algo que va más allá, es inefable, y sólo entendible por quienes sienten en su espíritu este deseo. Hace tiempo que no recordaba estas cosas.

Supongo que en la historia hay muchísimos hombres universales… sería interesante saber si todos ellos tienen estos factores comunes, o los vivieron o los postularon, inclusive. Creo que este título de “hombre universal” te lo da el colectivo, aquella masa incólume de gente que pareciera haber nacido para ser oprimida y vivir en consecuencia, sin oportunidades. Son justo éstas personas quienes reconocen a los que no son como ellos, y los diferencian tan bien que pueden llegar a detestarlos, debido a que quizás, muchos de ellos con mayores recursos no han logrado nada semejante. Si el amor es un sentimiento capaz de mover el mundo, la envidia lo estremece, y a diario.

Aquí encuentro otra de las características que definen a estos hombres universales: las condiciones de vida no hacen mella en sus ideales. Éstos elevan alto la mirada al horizonte, son altivos y audaces, son capaces de levantarse de entre sus dificultades, sienten intensamente el amor y el dolor, y albergan en sí mismos un pequeño motor que los impulsa a buscar la meta. Esto es fascinante.

Hay hombres que se erigen como universales a partir de un hecho concreto en sus vidas: el amor, el desamor, el odio, el abandono, un hijo, la patria, la religión, la amistad, la guerra… justo ahorita recuerdo la película “The Social Network” (excelente, véanla si no lo han hecho), donde Zuckerberg diseña una página que “rankea” a las chicas más bonitas del campus de Hardvard, y zas!, de ahí, junto con los hermanos Winklevoss hacen Facebook… Luego de los 750.000.000 de amigos de la red, y todo el lío legal, aún Zuckerberg no logra ser “amigo” de la que fuera su novia años antes, en la misma red (el cinismo de las mujeres a veces raya en lo imperdonable, pero bueno, jejejeje), de modo que, en alguna forma, éste ha sido el motor que este joven tuvo para cambiar incluso la forma en que tenemos de comunicarnos. ¿Trascendente? ¡Absolutamente!.

A modo de síntesis: Un hombre universal es aquél que es capaz de vivir cientos de vidas en una sola, que siente al mundo de forma distinta y especial a los demás, que sabe levantarse de entre lo adverso y sabe labrarse un camino, con sentido de trascendencia y con un impulso propio, capaz de transformar su propia realidad. Más que un hombre universal, yo lo llamaría un hombre para la eternidad.

miércoles, enero 26, 2011

La construcción de la autonomía...

Desde que escuché esa frase de una persona invaluable para muchos en América Latina la hice mía... ¿Qué es construir mi autonomía, en qué consiste?

Se dice que la adolescencia es el espacio para tal fin. Es donde el que adolesce comienza a explorar las opciones existentes para así tomar un camino. Es el momento privilegiado para determinar nuestra sexualidad, formas de ser y pareceres con respecto a la vida. Desde cierto punto de vista, supone un proceso estático, donde una vez que lo logras, ¡ listo ! Ya tienes las herramientas necesarias para caerle a palos al mundo... Pero no...

Con el paso del tiempo, no mucho, te das cuenta que esto es un proceso continuo de descubrimientos, y a éstos, en muchos casos, los suceden muchos momentos de decepción.

En ese momento de formar mi autonomía me he encontrado con el mundo real, el cual dista mucho del mundo que conocía... He comprendido, con dolor, gran parte de la naturaleza humana, sin espíritu, ni guitarras, ni bondad. He visto a la gente, tal y como es.

Resulta pues que esa construcción de mi autonomía no había tomado en cuenta la propia forma de ser de los humanos, los animales sociales... En medio de su miseria, el sistema al cual te insertas es perfecto, ¡y hasta simple!: si sonríes, todo, sino, nada.

Éste, es un sistema basado en relaciones, eres más o menos aceptado según como te adaptes a las situaciones, y para fortuna de algunos a los que sí, no siempre tu espectro social coincide con el personal. El hilo conector de este mundo de relaciones es la diplomacia, invento maldito de los hombres para no mostrar lo que realmente son y lo que quieren. Es una especie de virus que aliena a las personas desde adentro mismo, y se basa en alimentar esa cara socialmente aceptada de modo que le seas de agrado a todo aquél que te pasa por el frente. Si esa cara no gusta, ni existes.

Para ser realmente autónomo tengo que ponerme por encima de esta situación. El caso es que yo no quisiera darle el pésame a alguien -por ejemplo- cuando a los 15 minutos ni me acuerdo, o desear felicidad cuando en verdad, en el fondo me importa poco si vives o mueres... Si elijo ser autónomo bajo esas premisas estoy condenándome a mí mismo. ¿Será que otras personas lo están y no se dan cuenta? ¿Será que ni han pensado siquiera en un modo distinto y real de hacer las cosas, de sentir afecto real por la gente, sea de donde sea?, o es que para que el sistema funcione debo ser selectivo -cosa sencilla y complicada a la vez por pendejadas-... Eso sería injusto, pero entonces, entra otra variable: cómo hago esto sin quedar completamente expuesto, a merced de carroñeros de oficio que no ven ni desean nada bueno a tu alrededor, o peor aún, ni les importas pero sí ponen su espinita de igual modo...

¡Coño! tonto yo que pensaba que toda la gente era buena por igual... Ahí vamos...

miércoles, enero 12, 2011

Short Term Goals!!

¡Y comenzó el 2011!

Bueno, realmente para mí la llegada del año nuevo no significó más que días libres para comer, usar la pc y ver tv en casa... Hace algunos años para mí la navidad como evento perdió ese significado que le tenemos de cuando somos niños, y se centró en el evento religioso: el Nacimiento del Salvador; pero esa emoción, ese gusto por la fecha... ya no queda mucho de eso... Mucho menos del año nuevo, pero en fin...

El caso es que estaba iniciando clases y cuando llego al salón veo en la pizarra una frase escrita en marcador como verde... no estoy seguro.. "Short term goals"... Esa frase me dejó pensando.. Es como si alguien la hubiera puesto porque sabía que yo estaría allí ese día, viéndola...

Tuve mi clase, y de pronto la profesora -por razones obvias de espacio- borra a la susodicha, y al final de la lección recuerdo que cuando la vi le quería tomar una foto y usarla para este post... No se pudo,ni modo.. Durante estos meses me han dicho que para lograr motivarme debo plantearme metas pequeñas, y yo pensaba ¿cuáles?, no tenía idea de cómo plantearme logros pequeños que realmente me fueran sustanciales, y no producto de la necesidad autoimpuesta, pues lamentablemente hasta ahora no me gusta hacer las cosas por obligacion, necesito un interés así sea mínimo en lo que voy a hacer, sino no sale.

El caso es que esa frase en la pizarra puedo decir que hizo comenzar mi año. Más allá de proponerme hacer ejercicio, rebajar, ahorrar y tooooda la retahila de paja loca que nos inventamos para cimentar en un año una vida, ese mensaje anónimo me hizo abordar otra perspectiva. También durante estos días me he encontrado con información sugerente, que bien llega al azar o va dirigida a mi persona. De todos estos mensajes me llamó mucho la atención uno que hablaba sobre ser Pato o Águila -sí, me refiero enteramente a los animales, no más-... El relato hablaba de un taxista de cualquier ciudad que se quejaba mucho sobre todo, prestaba un mal servicio y vivía infeliz, pues lo que hacía no le producía satisfacción y pocos beneficios más allá de lo económico. No me acuerdo cómo carajo fue, pero el taxista decidió cambiar de actitud frente a lo que vivía, y el servicio mediocre que prestaba lo convirtió en uno de lujo, con lo mismo que tenía, añadiéndole algunas cositas: de un taxi descuidado y sucio, pasó a tener una mejor cabina, limpia, ordenada, había mejor ambiente musical, el taxista compraba los periódicos del día y los ponía a disposición de su clientela, tenía un microrrefrigerador -esto me habría gustado verlo- donde le ofrecía bebidas a sus clientes, y además ofrecía también bebidas calientes, osea, una verga de triana!!!!

Toda esta historia se cuenta porque se montó un cliente que no daba crédito a lo que veía. El taxista le fue explicando todo... incluso, hablaba de sus otros compañeros águila de otras ciudades que también se habían cambiado la actitud y sumado al servicio, y que fue tan efectivo que casi no paraba en la línea para cargar pasajeros por tantas llamadas para servicios que recibía. Fue interesante conocer la historia, porque además de que no había niñas quemadas del hospital San Martys de la Habana con quien colaborar con 5 centavos enviando el mensaje ni me iban a caer pestes y plagas egipcias si no lo hacía, la versión era creible, posible, desde lo pequeño y desde lo que somos.

Ya he comenzado con algunas metas pequeñas, este blog es una de ellas. Ha sido un ejercicio interesante, porque casi siempre después que escribo me siento mejor. Lo que más me está motivando es la posibilidad de comenzar a hacer las cosas de nuevo. Tal vez en algunos casos no encuentre segundas oportunidades, pero ya no me importa. Quiero aprender también que no es necesario darlo todo ni tampoco caerle bien a todos. Quiero disfrutar también de mis errores... Estas parecen confesiones de un adolescente... jejeje, creo que lo son...

A partir de esa pequeña libertad que me estoy permitiendo quiero prepararme para lo que sigue. Ya las short term goals están definidas... Ojalá las cumpla.

jueves, diciembre 30, 2010

Retrospectivas....

Si pudiese asumir lo vivido en 366 días como toda una vida tendría resultados interesantes, y no muy alentadores. Decir todo lo que he vivido este año no ha sido lo que esperaba es un poco decepcionante. Creo que fue como bajar una escalera hasta llegar a tierra firme, pero no porque estuviera soñando imposibles, sino porque la realidad me invadió por primera vez en muchos años. ¡Y vaya forma!.

Este año terminé de convencerme que no soy ese superhéroe que me decían que era; estaba provisto de una armadura, tenía capa y podía volar, cuando en realidad estaba casi desnudo. Esto me destrozó las entrañas. Este año me di cuenta que no puedo lograr todo lo que mi mente sueña, pues me harían falta dos o tres vidas más para hacerlo... es como si alguien hubiese venido y me hubiese matado las ilusiones que me acompañaron desde siempre.

Fue pasando el tiempo y entonces me enfrento a otra situación que termina de fulminarme: prácticamente puedo describir la situación como cuando te abren las costillas y te sacan el corazón con una cucharita, o como cuando todo dentro de tu ser es rojo, vívido y te tomas un veneno -por error, claro está- y todo comienza a ponerse de color amargo, y sientes que todo por dentro se deprime, se llena de frío y de tristeza. Lo peor de esto, es que cuando te das cuenta ya estás demasiado intoxicado por la sustancia, y la recuperación es lenta y dolorosa, y quizás en el camino hay gente que deja de estar a tu lado, que se va a vivir su vida a otra parte, y por más que quieras no puedes hacer más que aceptarlo.

¿Por qué amar duele tanto?...

Durante toda esta vida de un año me he resistido a pensar que la vida es esto, y he buscado alternativas para ya no sentir tan profundo como lo hago, para que no me duela. Por otra parte, he querido vivirlo de esta forma porque quise comprometerme con todo aquello que sentía, palparlo, saborearlo, explorar hasta el último rincón posible de esa emoción que vivo. Esto es adictivo, y perjudica en muchos casos, porque gran parte de eso que sientes se debe a lo que percibes del exterior, y no siempre lo percibido es real, o es tan profundo como yo quiero pensar. Se vuelve dañino. No obstante, cuando lo superas la sensación de paz es extrema.

Ante todo esto asumí una postura que, si bien me permitía estar bien conmigo mismo, no era propicia para mantener contacto con el mundo exterior... Siempre he hecho esto, pues no conozco otra manera de vivir los sentimientos. No puedo estar profundamente triste o decepcionado o molesto y a la vez sonreír y ser cordial para que la gente a tu alrededor se sienta bien... en este caso, se trata de mí mismo y de cómo me siento, no de cómo los demás se sienten. Coño!! si el mundo no fuera tan egoista estaríamos un poquito mejor...

Toda esta situación ha influido en mis opciones de vida este año. No se me ha movido el piso como tal, pero sí parece que ha cambiado el rumbo y la velocidad. Gracias a Dios... Ya no aguantaba tanta carrera con desespero. En ese sentido me considero un corredor profesional, pero hasta Usain Bolt necesita descansar. Esa ha sido una palabra que he aprendido este año. El cuerpo es un templo y como tal debe cuidarse en todos los sentidos. Creo que luego de tanto ajetreo estoy considerando el Slow Food como un movimiento al que me voy a sumar. Esto forma parte de toda aquella carga que tuve hasta hace poco. Obvio, con todo eso no me alcanzaba el tiempo, ello me creaba frustración y caía en el círculo del que estoy casi por salir... Todo a su tiempo, total, cuando la muerte llegue habré hecho justamente lo que tenía que hacer... Creo que en esto radica la idea del abandono total, hay que confiar en que algo más allá de nosotros mismos rige nuestro camino, ese plan, esa misión, whatever.

Creo que al final del camino aprecio esta vida de un año como un arduo camino de aprendizaje, que si bien no he terminado, al menos he pasado algunas de las pruebas duras que debía pasar. Supongo que todo esto formó parte de esa transición de joven a adulto joven. Aprendo que también no hay que tomar a la gente tan en serio, ya que muchas veces la propia gente no sabe qué quiere ni qué hace a diario, lo cual es tierra fértil para errores, y todos tenemos derecho a una parcela de esas.

A pesar de lo dicho anteriormente, creo que no debo olvidarme de mis sueños... Sólo que no puedo hacerlos todos a la misma vez, pues ya no debo asumir que toda mi vida va a ser nuevamente en 365 días, sino mas bien en una colección de éstos. Pobre de mí si pasan las décadas y no logro nada. Creo que es necesario planteármelos uno a uno, o dos a dos, según el ritmo y la intensidad que éstos requieran. Como corredor, ya tengo experiencia y puedo hacerlos a una velocidad mejor, con buenos resultados. También es importante tomar conciencia de a dónde nos llevan esos sueños. En mi caso, aún no lo tengo claro, pues quiero ir a todas partes, y en realidad es posible, sólo que toma tiempo.



miércoles, diciembre 08, 2010

!Silencio Soledad!

Hay ocasiones en que me pregunto por qué tengo casi 250 teléfonos en mi celular, si apenas uno o dos me son necesarios... Igual, en el caso contrario, donde tengo igual cantidad de números y nadie me llama. Es risible.

Llega un momento donde pienso que todas aquellas personas a quienes quise -y se los demostré de alguna manera- no merecían tal afecto. No es justo dar y recibir tan poco... Da tristeza.

Pudiera afirmar que es debido a que el día a día nos obnubila la mente y nos hace presas del olvido; también puedo decir que se debe al poco contacto entre aquellos que se quisieron y ya no lo hacen tan frecuentemente, pero, finalmente existe otra razón que en este momento considero la más poderosa: ¡a la gente le importas un carajo!

Esta es una conclusión que me destruye... Se dice que uno juzga a la gente por como uno es, pero en este caso, yo siento que lejos de no importarme la gente me importa más de lo que quisiera...

Ahorita vivo una situación en mi grupo de trabajo bien particular: en octubre tuve una especie de... Digamos... Colapso... Que me motivó de un día para otro en la oficina pedir unos días de vacaciones, yo diría más bien, de reposo... Nadie se enteró de esto sino hasta cuando yo no estuve. Cuando regreso de estos días encuentro un nuevo ambiente en la oficina, era una nueva atmósfera que, por mis acuciosos sentidos percibía iba a ser tóxica para mí... Paso y con un entrecortado "buenos días" trato de romper la neblina existente... Pero nada..., jejeje, de pronto me sentí en un pueblo fantasma donde te miran con reojo. En este caso, también fue con indiferencia... Pues bien, como nadie hablaba, yo tampoco. Mi única falta fue irme sin avisar. No creo que imponer así fuera tácitamente una ley de silencio fuera la alternativa ideal. Esperaba otra cosa.

Desde ese hecho ya han pasado casi dos meses en los cuales hablo estrictamente de trabajo, no más comentarios de cine o política, no más chachareos de media tarde, ni más rumores laborales. Cero.

Me hubiese gustado encontrar un grupo de compañeros de trabajo interesados al menos en saber por qué me fui así, si tenía un problema o algo, pero no... Hubo una persona que sí lo hizo, y se lo agradezco enormemente, otra que lo medio hizo a raiz de un impasse que tuvimos, y otra que curiosamente se me acercó a preguntarme si iba a participar en un desayuno navideño y al decirle que no, me preguntó si me pasaba algo. Más allá de lo casual nada...

Aún sigo esperando, ya no en sentido literal, ahora es mas bien idílico. No entiendo cómo después de haber sido cordial y haber cumplido las normas de etiqueta y cortesía y toda esa paja loca el resultado de mis acciones haya sido tan nefasto.

Ello me lleva a pensar dos cosas: una, que el equivocado soy yo, y que la forma en que me di, participé, ayudé, estuve, etc. no fue la más acertada, lo cual dudo un poco no, pero..., dos, que estoy al frente de un grupo de verdaderos caraduras que hay que rendirles pleitesías, avisarles de las urgencias que uno tiene en la vida así no les interesen en lo más mínimo. Prefiero hacer silencio y quedarme solo, con los únicos dos números de teléfono que me son útiles en el celular.

Me siento hasta estúpido después de tanta niñería de bachillerato, pero en este momento me hago consciente de qué cosas necesito en mi vida, y gente como esa de verdad que no. Me da tristeza porque pensaba que las cosas podían ser diferentes, pero no. Las cosas son como son, y ya.

martes, noviembre 23, 2010

Amargura y la muerte......

El Dr. Igor, célebre director del manicomio de Villete, en Eslovenia, describe la amargura como una especie de químico producido en el organismo a partir de las reacciones que las personas tienen con respecto a un ambiente adverso, la pérdida de interés en las cosas simples y cotidianas de la vida, o la falta de éstas. Esta "sustancia" irradia -cual quimioterapia- el organismo de la persona hasta un punto tal que nubla los sentidos y deprime todo el sistema. Al final, la persona víctima de este mal deja de encontrarle sentido a la vida, o por el contrario, busca revelarse de manera estóica, pero cuando esto pasa ya la amargura ha invadido el corazón de ésta y no queda mucho por hacer, excepto esperar la muerte, vengadora soberana que libera de las prisiones corporales a quienes sufren esta enfermedad por cualquiera de sus motivos...

Nunca me había llamado la atención Paulo Coelho. No obstante, debo decir que Verónika, la joven presa de esta enfermedad y su auténtica y profunda revisión de la vida en esa semana en Villete me cautivó. Cuando vivo a partir de los preceptos que la sociedad establece aún y cuando no los comparto y soy rechazado por ello siento que algo dentro de mi muere. En efecto, la amargura me está invadiendo. Esta no sería la primera vez que me imagino cómo sería mi funeral, no por el hecho de querer morirme como en el caso de Verónika (pienso en salidas menos cobardes, como irme a un país totalmente desconocido para mí y comenzar de cero, pero la muerte, muy poco), sino más bien por fijarme en cuánto he sembrado, cómo lo he hecho.

Yo siento que he luchado contra la amargura durante mucho tiempo de mi vida. Estuvo fuera de mi durante varios años, cuando me creía alguien logrado, en perspectiva, con una alta maestría personal, pero hoy debo admitir que tengo un poco de ella en mi sistema. Definitivamente, no logro adaptarme a ese mundo cínico de convencionalismos, y tampoco consigo mucha gente con la cual compartir la vida de este modo. Todo es superfluo, pareciera que hay mucho que esconder o mucho que proteger, pareciera que tanto dolor y hostilidad en la atmósfera no nos dejara ser como somos, o de pronto estoy siendo ingenuo y resulta que la humanidad es así como la veo, y no hay más allá. Sigue con su tendencia natural a la autodestrucción, en palabras del Dr. Igor.

Mientras que leía la breve semana en la que Verónika decide Morir me sentía parte de Villete: encuentro a mi paso a muchos Edwards, a quienes les arrebataron sus sueños por no entender -o compartir- los ideales del mundo de la diplomacia; encuentro a "La Fraternidad" por doquier, con la diferencia que aquí la gente no busca la superación personal, sino consolidar sus egos, ya que ellos son quienes únicamente tienen la razón; también encuentro a muchas Mari, quienes no tienen el valor de vivir porque hubo algo que las atemorizó para siempre; y a muchas Zedka, que perdieron el sentido en las cosas materiales y están en vías de comprender el camino espiritual que nos une con algo mayor que nosotros... pero desisten.

Lo ideal sería que la amargura te indujera a la tristeza o la depresión, en su manera más manifiesta, pero en este caso, a Verónika le adormeció las emociones, la hizo incapaz de sentir nada, le mató la vida.. no, la "vida" le mató su vida, y la amargura hizo lo suyo.

Admirable también es la figura del Dr. Igor, pues estaba dándolo todo en su tesis, y estaba haciendo un experimento poco ético (pero necesario) que marcaría, años después, el camino a la cura de los problemas de la gente. No es justo ni posible desperdiciar días de existencia cuando hay tanto por vivir... Quizás, es necesario tomarse un tiempo para evaluar las cosas, revisar el camino recorrido, dormir bien, comer sabroso, salir a recibir un baño de sol, tocar el piano, desnudarse y amarse uno mismo, recobrar parte de esa dignidad que la vida te quita, o que no te enseña a vivir a plenitud. Y como en el caso del Dr. Igor, recordar/enseñar esto a muchas personas sin siquiera esperar las gracias.

La vida pareciera ser una balanza entre dar y recibir. Yo siento que he dado bastante en estos años de caminarla. Mi problema es que ahora que me dispongo a recibir no me gusta lo que me dan. Ahí me pregunto: ¿será que no di algo bueno?, o ¿lo di y lo quité, de modo que en suma no he dado nada?, o que ¿aquellos a quienes di son unos malditos egoistas? No lo sé.

Ahora mismo me debato entre ser de ese mundo y relacionarme sabiendo que lo que veo son avatares de vacíos espectros que se dicen a sí mismos humanos, o seguir mi camino tratando de buscar alguien con un corazón verdadero y visible entre sus armaduras. Cuando lo defina, saldré de Villete para ver las Visiones del Paraíso de Edward, junto a Verónika...

viernes, noviembre 19, 2010

Del Sexo y otros Menesteres...

Sexo, la sola palabra ya trae consigo satisfacción....


En este momento pienso en el sexo como una forma excelente de comunicación, de imposición de egos... Lo que digo se puede ilustrar con el siguiente ejemplo: estás en frente de alguien que te encanta, te excita.... y tienes la posbilidad -ganas incluidas- de tener un encuentro físico, carnal, sexual, animal, instintivo, you know...

Pues bien, efectivamente tienes la oportunidad, y cuando llega el momento cumbre piensas en lo que vas a hacer, y comienzas a recordar toooooooodos tus preceptos morales, tus concepciones sobre el sexo, el matrimonio... comienzas a hacerte el interesante, el digno, el preocupado, comienzas a pensar en hijos, familia, VIH, un herpes, ¡¡qué se yo!!

Mientras que se sigue tejiendo esta telaraña en tu cabeza sale "alguien", envuelta en fina seda fría, destacando sus curvas, casi que pudiendo sentir la suavidad de su piel solo con tu mirada, tez blanca, casi brillante, cabello largo y crespo, suelto, salvaje, un busto hermoso y robusto y esa mirada que no falta, típica, ¡de matadora! que sumada a esos labios gruesos y de sangre viva te levantan hasta el último de tus pelitos.... Ah!!!

Bueno, luego de perder el aliento unas cuantas veces se alojan amablemente en la ya tibia y sudada cama, en procura de un sueño sumamente placentero... A la mañana siguiente (que no es de vacaciones ni es feriada) te levantas para rapidamente acomodarte y salir a trabajar... y ya. "Alguien" hace lo propio, y se va. Es posible que a "alguien" no la veas más nunca, pero es probable que haya dejado en ti mismo su tarjeta de presentación...

A veces o más frecuente de lo que pensamos el sexo es la presentación formal entre dos personas que andan en constante búsqueda. Cuando supe que esto era posible me sorprendí. Después del coito pregunto tu nombre, ¡antes yo!. Me parece más complicado tener sexo con "alguien" que presentarme bajo las costumbres clásicas de comportamiento social, pero el mundo está como está, y pese a nuestros intentos diarios por mostrar algo distinto la realidad nos sigue abrumando. No se puede negar que será divertido, pues no hay prejuicios de ningún tipo. ¡Sexo y ya! ¡no compromisos!

Hace algunos meses vi una película española llamada "Diario de una ninfómana". Demás está decir que fue full interesante, jejejeje... Recuerdo en especial una escena donde la chica -bonita, sin llegar a bellezas esculturales- se hacía penetrar por un desconocido que se cruzó en su camino. Ella estaba sujeta a una cerca de alambres de esas que vemos en los parques, o con las que delimitan espacios privados, era de noche, era una atmósfera perfecta, bien lograda para la ocasión. Aún recuerdo su cara de placer... memorable.

Al final, la chica no era ninfómana como tal -así me pareció-, estaba buscando querer a alguien desesperadamente, quería sentir que alguien la quisiese, y su clítoris era su coartada para lograr tal fin. La escena final si mal no recuerdo implicaba una reflexión importante: ella aparece masturbándose (¡escena maravilosa!), entendiendo que nadie la puede querer de la forma que ella busca -de hecho, no quedó con nadie-, excepto sí misma.

Pero ahora hablemos de los "egos". Siempre he sentido curiosidad en saber cómo se interpreta el sexo. Una amiga del liceo -muy zorra pero bella, por cierto, jejeje- tenía novio, y se besaba con cuanto chico quisiera. Ella era selectiva. Recuerdo que me comentó que en una oportunidad quería besarse con un chico que le encantaba. No lo conocía como tal, lo venía "cazando". Ella dijo que cuando lo tuvo al frente y se besaron ella sintió morir... Ja! pero del hastío, pues el pana besaba muuuy mal... Cuando terminó el beso ella sonrió como cuando a uno lo comprometen obligado... Yo me reí hasta más no poder....

Algunas veces me pregunto si no es más que eso: me imagino cómo será estar con tal persona que me gusta. Creo que al final nos enamoramos -en la mayoría de los casos- de la imagen que proyecta una persona, y no de la propia persona en sí. Es como una mujer con maquillaje que se ve espectacular y cuando se lo quita es preferible ponerle una bolsa en la cara, y no traslúcida, por eso de no ver los detalles...

El sexo es un punto medio entre nuestros instintos y nuestra razón. El mismo puede ser liberador o no. No sé si hay sexo de despedida entre dos amantes. No sé si hay sexo de reconciliación. Me resulta curioso entender cómo hay problemas sexuales por falta de comunicación si el sexo -verbigracia- es comunicación. No hay nada más sabroso que sentir la vida en el cuerpo del otro, su respiración, sus gemidos. ¡ni hablar de un orgasmo!. Es triste cuando el sexo es reprimido. Es sabroso cuando el sexo se da en segundos, a riesgo de que alguien te encuentre. Es feliz quien disfruta de su sexo a plenitud. También lo es quien lo hace con amor.