Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sociedad. Mostrar todas las entradas

martes, febrero 28, 2012

Esperanza.

(Esto fue una inspiración a partir de Navidad, pero bien sirve para la cuaresma, o para pensar un rato)….

------

En el mundo la gente se desvive a diario en luchas eternas por lograr las cosas. Levantarse temprano –no es mi especialidad-, trabajar, atender la casa, los niños, la pareja, sumiéndose en la rutina diaria, cotidiana. Son cada vez menos los espacios disponibles para hacer realidad nuestras propias aspiraciones porque nuestras múltiples ocupaciones ya nos priorizan otras tantas.

He escuchado varios cuentos de artistas que quieren brillar en Hollywood y comienzan como meseros en restaurantes cercanos para ver si, al fin, la oportunidad llega.

Podría decir que “esperanza” es aquel sentimiento motivador, generador, inagotable, capaz de mantenernos a flote aún en las situaciones más difíciles o adversas. La esperanza es la añoranza de lo posible, y lo imposible, a veces. Es esa capacidad de esperar unida a ese deseo de lo intangible y no existente en el momento presente.

Recuerdo una película donde una madre pierde a su hijo y a las semanas aparece un niño que dice ser el suyo. Al final el chamo no era el de ella (se lo había dado la policía por mera política del momento) y comienza a buscarlo por doquier. La mujer pasó el resto de su vida buscándolo. La mujer murió y el chico no apareció. Aún se recuerda a la mujer –quien existió en la vida real- y se sabe que el chico no ha aparecido aún. Quizás ya por la edad esté muerto también.

Con esto me pregunto, ¿realmente la esperanza es importante (o necesaria) en nuestras vidas?

La esperanza para mi es una actitud humana, como lo es el optimismo. A veces sirve y a veces no. Me he preguntado si pudiéramos seguir viviendo sin esperanza. A veces la mayoría de la gente deja en manos de la esperanza la solución de muchos de sus problemas: la posibilidad de acceder a bienes materiales, la cura de una enfermedad terminal, el fin, comienzo o reconciliación en una relación, el resultado de la crianza de los hijos, etc., cuando lo que en realidad se debe hacer es afrontar la realidad tal cual es y trabajar en función de ella para mejorarla.

Pudiera asumir que la esperanza es necesaria para vislumbrar el punto de llegada de mi proyecto personal, pero no es determinante en un orden de cosas. No la considero esencialmente ineludible para lograr lo propuesto. Puedo conseguir algo sin tener esperanza. Puedo tener esperanza y no conseguir nada. La esperanza requiere de acción. La esperanza debe ir unida irremediablemente a la realidad, sino carecería de cualquier fundamento que le diera sustento.

Creo en la realidad, por más variopinta que sea. Una vez leí una frase que afirmaba de un carácter de cine: “es realista al extremo de no ser humano”. Eso es lo que somos.

Esperanza también puede ser o representarse como ánimo: tengo una frase que leí en un artículo de prensa sobre un seropositivo, dice “No hay que ponerse negativo (…) aquí te dan cariño y esperanzas”. Lo quiera o no va a morir, y muy probablemente primero que cualquiera de nosotros, de hecho, es posible que ya lo esté porque dicha frase es de 2008. Entonces, ¿qué rol cumple o para qué sirve la esperanza en esos casos donde de todas maneras vas a morir? ¿Se convierte realmente en un alivio para quien suponemos la necesita?, en este mismo orden de ideas en una parranda navideña que en alguna oportunidad llevábamos a un hospital me acerqué a un enfermo de sida en fase terminal, le ofrecí un crucifijo y le dije que “Dios estaba con él” (la verdad fueron palabras muy falsas las que salieron de mi boca, no porque quizás esto no fuera cierto, sino porque, dada la intensidad de la situación fue lo que se me ocurrió decir… un cliché más). Quedé absorto con su respuesta: “Dios ya no está conmigo”…

La esperanza radica en la idea de una prueba o karma por superar, la ilusión de que siempre es lo bueno lo que nos va a suceder y no hay espacio para la fatalidad. Esto es un error. No pretendo ser pesimista, mas sí quisiera empeñarme en no desligarme de la realidad. Lo malo o lo contrario existe, y debe ser tomado en cuenta dentro de nuestros planes si queremos lograrlos y tener éxito.

Tenemos la idea que lo bueno siempre se impone a lo malo, que nuestra virtud humana se antepone a nuestros instintos o bajas pasiones, pero realmente he podido entender que la esperanza, el verdadero milagro se produce cuando cualquiera de nosotros da un paso al frente y hace algo. Se puede ilustrar con el dicho “mejor encender una luz que maldecir la oscuridad”. La verdadera esperanza surge de nuestras propias acciones, mucho más allá de la noción de un redentor que nos librará de las culpas y nos llevará a las tierras celestiales. La esperanza surge del trabajo honesto, del esfuerzo, del sacrificio, de la lucha por ser mejores cada día en lo que somos y hacemos, no por una fuerza sobrenatural que los libra de vicios y temores así y ya. Si así fuera, Dios no habría dejado en manos del hombre su propio destino. La esperanza, al igual que el cielo, se consigue construyendo la escalera, no esperando subir en las nubes. Sólo puede tener esperanza quien ha hecho todo cuanto estaba a su alcance para lograr algo y no le queda sino esperar a que, por sí mismo, se dé.

La esperanza es visible en el “levante” de una torta en el horno, luego de usados los mejores ingredientes, y cumplidos eficientemente todos los procedimientos. Es precisamente aquello que no controlamos, pero que sí condicionamos para que ocurra.

Dios puede creer y tener esperanza en mí, pero si no hago nada permanezco en el mismo lugar.

viernes, abril 22, 2011

Cuando muere la Juventud….

Es curioso, crecer es muy difícil, la pubertad, el acné, la presión social, el sexo, las emociones más profundas se viven en este momento. Cuando llegas a ser un adulto joven comienzas a codearte con el mundo real, y a simple vista es hermoso: las cosas funcionan, hay gente valiosa, algunas veces los sueños de la juventud se cumplen. Pareciera que sí es posible un mundo justo, y más aún porque con nuestro “ilimitado” poder sentimos que podemos lograrlo. Lamentablemente, estamos viendo la tapa del frasco apenas…

La juventud es hermosa, pero ingenua, llena de ignorancia sobre cómo opera el mundo real, y cuando comenzamos a enfrentarnos a esto algo en nosotros comienza a morir, y es inevitable, y es triste, y definitivo; forma parte de nuestro continuo proceso de vida, tenemos que adaptarnos a las situaciones que vivimos a diario, y ellas muchas veces implican tomar decisiones o asumir actitudes que contradicen de manera importante nuestra manera de ver y hacer el mundo en el que vivimos. No es sencillo de ninguna forma.

Aquí comienza el verdadero proceso de la adultez, y es aquí donde me pregunto: ¿por qué si la vida es como es no nos dicen desde pequeños?, ¿por qué no somos preparados de mejor modo para enfrentar la vida?, ¿por qué necesariamente tenemos que vivir la decepción en primera persona?. En este momento ese impetuoso ser que llevábamos por dentro comienza a luchar contra el sistema. Quisiera decir que este joven prospera frente a su adversario, pero la verdad es que no es así. A este joven no le queda más que esconderse en el corazón del hombre con la poca energía que le queda, para así avivar el fuego que, a pesar de la decepción, nos impulsará a luchar contracorriente y al menos, lograr un sueño, así sea chiquitico, ínfimo, y con eso ser felices, saber que le ganamos una a la vida. Cuando todo esto pasa, nos hacemos conscientes que de nuestra juventud queda poco, o nada.

La juventud es un momento hermoso de nuestra vida, porque hasta los errores son así, hermosos. Las cicatrices de nuestro cuerpo dan cuenta de nuestra historia, tanto como las que llevamos en el alma, pero éstas configuran al ser que somos hoy. Es un tiempo magnífico para ensayar sobre esa gran obra de teatro que hacemos a diario, y cometer errores y lograr cosas importantes para nosotros. Es triste cuando vivimos la juventud sin saborearla realmente, sin oler, sin amar, sin odiar ni sentir, sin llorar de alegría o rabia, sin vivir la pérdida, el duelo, sin obligaciones. Es hermoso cuando veo que la juventud vence al sistema, y es plena, feliz, casi eterna.

Recuerdo una mañana con un primo donde éste me retaba a lanzarme de un muro que daba hacia el parque de donde vivía, y lanzarse implicaba al menos 4 ó 5 metros de altura, tenía 7 años, y lo hice. No tuve miedo, ni dudas, caí de pie y con la flexión y el contacto con mi rodilla me rompí un poco el labio; me paré y fui al parque… Hoy día no creo que haga algo así, aún y cuando mi tamaño es mayor y una distancia de ese tipo no es tan grande para mí, soy consciente de los riesgos que puede implicar una caída de este tipo.

Quizás es eso lo que mata la juventud, la consciencia sobre los riesgos que implica la vida. Cuando eres joven apenas te rozas con esas normas, pero cuando te incorporas al mundo adulto no. Las mismas son importantes y hasta obligatorias. Deberíamos llevar una vida más simple, sin tantos formalismos ni presiones sociales. Deberíamos dejar que el niño o joven interno que llevamos en verdad saliera del corazón y diera siempre una última batalla ante lo que nos sucede.

El fin de la juventud me recuerda constantemente que ya estoy un paso más cerca de la muerte final, que es la más definitiva de todas, de la cual no hay regreso…

domingo, abril 03, 2011

De cuando las amistades se pierden….

Efectivamente, creo en que las amistades también se pierden, en el tiempo, en el camino, pero se pierden. También se pierden porque a mi modo de ver, y a ciencia cierta conocemos poco el significado de la palabra “amistad”. Hasta aquí no digo nada nuevo… A todas estas… ¿qué es un amigo?.

A lo largo de nuestra vida vamos caminando en distintas direcciones, tomamos decisiones, hacemos elecciones, ganamos, perdemos, tenemos momentos de felicidad y de tristeza, de rabia, y la verdad verdadera es que estamos solos. Habrá alguno que otro que diga que no es así, que hay gente que se contenta con tus logros o es solidario con tus caídas, pero si esos momentos se reducen a un escueto “felicitaciones” o el baboso “mi sentido pésame –que en la mayoría de los casos de “sentido” no tiene nada-” entonces confirmo mi sentencia.

Recuerdo un cuadro de Jesús que decía “el amigo que nunca falla”. De ser eso así, entonces supone que Jesús es un símbolo casi tautológico de aceptación, verdad, amor, etc… y a mi modo de ver debes cumplir con ciertas reglas para que ese “amigo que nunca falla” (comillas por señalar la frase, no en sentido peyorativo) realmente no falle… Sino, pregúntaselo a un Gay cuando se quiere casar… Claro, aquí hago mención a la entidad que profesa el culto a Jesús, no a la deidad en sí, pero esto es un tema amplio que forma parte de otro post.

Eso me lleva a lo siguiente: las amistades se basan en acuerdos de convivencia, debes cumplir con ciertos preceptos para que la amistad fluya. Quizás, al final la “relación” de amistad se basa en una mera transacción. Yo doy si me das. Si no doy y tú no das el tiempo se encarga de que esa amistad entrañable quede en los álbumes, de recuerdo. También es cierto que –y contra la gran tendencia predominante- aunque los años pasen muchas personas seguirán siendo amigas y habrán creado un nexo importante, capaz de resistir los embates del tiempo… Pero son pocos los casos… Si no estoy al tanto de lo que pasa en tu vida ¿cómo podría llamarme amigo tuyo?, ¿realmente lo soy?… Cuando aquello que ese amigo me daba se termina y yo lo veo saciado ya no me interesa mantener la amistad. Osea, somos amigos utilitarios… También se da el caso en el que si doy y no recibo me molesto, o al contrario, igual resultado. Parece que mi búsqueda de definir la amistad encuentro que la misma se basa esencialmente en relaciones de intercambio capaces de satisfacer las necesidades del otro. Si esas relaciones no son satisfactorias, la amistad fenece.

Una de las situaciones más connotadas que dan fin a una amistad es el comportamiento del otro. Yo me asocio, se amisto con personas que  considero pares, bien en conocimientos, en madurez, en experiencias o trabajos comunes. Ahí está el primer error: al pensar que estamos en el mismo lugar o compartimos los mismos intereses pienso que de alguna forma esta persona debe razonar como yo en gran parte de las cosas, y esto no es cierto. Cuando esta persona se equivoca causa la pérdida de la “amistad”, rompe confianza, desilusiona, genera tensión, o simplemente ya no es agradable contar con su presencia. En casos extremos los sentimientos de afecto, cariño se transforman vertiginosamente en rabia, incluso odio o peor, indiferencia. Es un comentario necio, pero ¿por qué pasa esto?, aún siendo diferentes no deberíamos tener criterios iguales en cosas puntuales, los valores no son negociables (los valores de cada quien), ¿por qué entonces te traicionas a ti mismo? ¿por qué no eres fiel a aquello en lo que crees?. Ante mí una persona con estas características deja de ser amigo automáticamente, so pena de estarlo juzgando, no me importa. Es imposible confiar en alguien a quien ya le has perdido la confianza productos de sus errores.

Con esto, caigo en la pregunta inicial, ¿qué es la amistad?. Hablamos de amigos y no sabemos el significado tan profundo que tiene esta palabra.

Hay otros que resuelven la cosa fácil: me relaciono contigo hasta donde pueda o quiera hacerlo, o hasta donde tú me lo permitas… Osea, ¿si yo me drogo y no permito que se metan mis amigos en ese aspecto de mi vida está bien?. Obvio que estoy siendo extremo, pero en un caso, no sé, alguien con un problema serio de depresión, ¿me involucro hasta donde me lo permitan simplemente?, ¿estoy siendo realmente amigo?, ¿no es precisamente esto lo que el mundo entero reclama? no hay interés en el otro, porque mi relación se basa en “hasta donde tú me lo permitas”, aún y cuando yo puedo ayudarte más de lo que lo estoy haciendo, o bien cuando soy capaz de ir más allá y sacarte de la tina de mierda en la que estás. Sorry, pero eso tampoco es amistad. Encontrándome en tal situación prefiero drenar en este blog donde quien quiere me lee y quien no no, pues…

En facebook a la fecha tengo más de 500 amigos, ¿amigos?, no he hecho mucho por ustedes como para ostentar este título. A la orden estoy.

viernes, marzo 18, 2011

De Hace Años A Los Próximos 10 Años.

Saludos estimad@s,
Aquí les dejo el ensayo con el cual fui premiado como Primer Lugar de la Región Capital, en Venezuela, en el Concurso de Ensayos "Pensando en Venezuela", del Centro de Políticas Públicas Ifedec. Éste fue escrito en noviembre de 2010, en el medio de importantes reflexiones personales como joven y como ciudadano...

En el link, la nota de prensa, por si las dudas...
http://www.eluniversal.com/2011/03/13/imp_pensando-en-venezuela-premio-su-primer-concurso.shtml
____




            Pensar en qué puede suceder en los próximos 10 años en Venezuela constituye un verdadero desafío. Un hermoso país con nombre de mujer está siendo sujeto de grandes cambios, está dejando de ser joven, está superando complejos propios de su adolescencia. Esa joven nación creció, conoció el amor y sus promesas, también el desamor, producto de tantas mentiras y actos desleales.

            Venezuela sin duda alguna es una tierra de oportunidades, y mejor, es una tierra con gente deseosa de hacer futuro. No es difícil encontrar en cada esquina de Caracas –mi ciudad- a innumerables grupos de venezolanos “de a pie” discutiendo, según su óptica, cómo resolver los problemas del país. Esto es un signo importante, pues afirma que al venezolano no le es ajeno lo que está sucediendo, “le duele” su país. No obstante, son estas mismas personas quienes unos pasos más adelante echan desperdicios en la calle, sobornan al fiscal de tránsito, se apropian de artículos de sus puestos de trabajo, y así, cualesquiera otras actividades originadas de la casi nociva “viveza criolla”, de modo que también encontramos una afanosa contradicción entre su ser y hacer. Esto es curioso.

            ¿A qué se debe que los ciudadanos de un país que sueñan con un mejor futuro sean quienes no contribuyen en la realidad con ello? Hay una hipótesis: luego de leer el libro de Manuel Barroso (1997), Autoestima del Venezolano hace unos 10 años, concluí que éstos en general tienen una pobre valoración de sí mismos como ciudadanos. Si esto sigue así, ya tenemos una respuesta inicial. Si Venezuela es un país de ciudadanos con baja autoestima, difícilmente emprenderemos acciones que nos permitan lograr un mejor futuro  puesto que no creemos que pueda lograrse aquello que soñamos, que proyectamos para un futuro a mediano o largo plazo. Es simple.

            Al inicio, hago mención de venezolanos “de a pie”, que solucionan el país en reuniones sociales de viernes en la tarde, pues son éstos quienes realmente tienen en sus manos ese futuro; además del ejercicio del voto -ejemplo por antonomasia de una democracia sana-, son el motor que dinamiza la economía local, amén de ser los “pilares” de sus respectivas familias. Aquí tenemos otra idea importante: ¿son realmente “pilares” de sus grupos familiares estos venezolanos “de a pie”?, ¿son edificadores del desarrollo pleno de sus hijos y de sí mismos en la procura de una vida social sana?, ¿hay conciencia de liderazgo en estos grupos?, ¿se potencia el mismo? Son preguntas que deben tener respuesta, y pronto.

            En algunas oportunidades he escuchado que somos “ciudadanos sin memoria histórica”. Si es así es muy grave, pues esto y nuestra inmanente juventud, nos hizo –y hará- cometer los mismos errores una y otra vez. Estos errores fueron frustrando las aspiraciones de miles de venezolanos que a lo largo de los años crecieron al margen de la satisfacción de sus necesidades más elementales, y peor aún, siendo sujetos de la indiferencia de sus conciudadanos más cercanos, de la falta de solidaridad. El asunto superó las barreras de lo económico y lo social y se convirtió en una cuestión esencialmente moral. El proceso vivido durante muchos años de nuestra historia republicana excluyó al grueso de la población a niveles de subsistencia mínimos, y quizás, ello arrebató la dignidad de muchos de éstos. Se puede decir que ahí comenzó el problema. Pareciera que todo lo vivido le grabó en el inconsciente a la gente la idea de que sencillamente “no se puede”, “no hay”, y con todo esto, a la ciudadanía se le olvidó que tiene algo muy valioso entre sus manos: “Autodeterminación”. Esto, sumado a los procesos políticos vividos en estos años ha generado una población que de ser “pueblo” se convirtió en “masa”, maleable a los intereses de los gobiernos de turno, sin criterio propio ni consciencia, sin esperanzas.

            En principio, es importante que, nuestro pensamiento sea orientado a que mis acciones particulares afectan a un colectivo: si boto la basura en la calle otras personas van a encontrar un lugar sucio, descuidado, por ejemplo. No podemos vivir pretendiendo que el otro no importa, no merece respeto. Es importante crear y reforzar constantemente una corriente de pensamiento que nos exhorte a valorar el respeto por los otros, y esto debe ser un eje transversal a todas nuestras instancias como sociedad: el hogar, el lugar de trabajo, los centros de estudio, las plazas, centros comerciales, etc., ya que cuando hacemos algo por el otro, este otro termina haciendo algo por nosotros. La solidaridad y -sobre todo el respeto- debe ser una premisa en nuestra acción diaria.

            Algo importante también es ayudar a rescatar la figura de la familia como esa primera referencia de comunidad. La situación que atraviesa el país es muy dura, estamos golpeados en lo moral, lo social, lo económico, y ello ineludiblemente incide en nuestros ánimos y actitud. Cuando llego a casa lo hago pensando en comida caliente, un abrazo, un “¿cómo estuvo el día?”, un baño relajante y un sueño reparador… Mucha gente se encuentra con lo contrario, con que al llegar de la calle tiene que preparar la comida del otro día, el abrazo más cálido lo recibe del televisor, encuentra un lío por el desorden de la casa o porque hay problemas e incluso hasta violencia, en el baño no hay agua y el sueño reparador lo es a medias porque solamente quedan escasas 4 ó 5 horas para comenzar de nuevo.

            Con todo lo anterior, no quedan tiempo o ganas de compartir la vida de los otros. Si nos diéramos la oportunidad de tomar un momento y mirarnos a la cara, conversar, compartir con un café las experiencias del día, cenar en la mesa…, comenzaríamos a reactivar esa interacción capaz de construir una relación sana en el entorno familiar. Ello necesariamente tendrá una proyección favorable en el individuo hacia sus entornos inmediatos.

            Al inicio, hice mención de la “viveza criolla”, entendida por mi persona como aquella sagacidad autóctona que nos permite tomar ventaja del otro, inclusive, sin considerarlo. El venezolano es alguien leal y trabajador, es responsable y quiere que su entorno se desarrolle en justicia, pero si no encuentra estas condiciones él “no se va a quedar atrás” y va a pedir que “lo pongan donde haya”. Esta práctica es propia de instituciones públicas y privadas, y ya se ve como algo normal, y esto es grave. Aquí el Estado debe intervenir fomentando una cultura de servicio “a prueba de bala”, aplicando la Ley de manera efectiva a quienes la infrinjan para que ello sirva de castigo ejemplar, de modo que el que cumple la sanción no lo vuelva a repetir, y quien ve esto lo piense detenidamente antes de hacerlo.

            Algo que es tarea pendiente es reforzar la educación como vía única para el cultivo de una sociedad sana. No podemos seguir admitiendo niveles de deserción escolar alarmantes, ni tampoco un sistema educativo vetusto, poco atrayente, incapaz de potenciar los talentos de la juventud actual. También debemos solventar un sinfín de problemas de orden económico y administrativo que inciden nuevamente en la motivación y preparación tanto del personal docente como del estudiantil. La escuela debe ser efectivamente una referencia de vida en la gente en conjunto con una experiencia familiar idónea, ya que son estos ambientes en donde se cultivan sus potenciales, emergen liderazgos, son espacios privilegiados para la transmisión de valores y la educación para la vida en sociedad.

            Finalmente, para que la célula de la sociedad esté sana y un sistema educacional sea ideal es necesaria la activa participación del Estado y del sector privado de la economía local. El Estado, porque en su rol ideal como regulador de la economía y como satisfactor de necesidades está en capacidad de establecer las directrices necesarias para fomentar desarrollo económico a corto, mediano y largo plazo, y esto se logra de la mejor manera cuando se incorporan los recursos financieros, la disciplina, la experiencia, y la tecnología del sector privado. Debe ser un Estado realmente plural, democrático, que promueva y garantice plenos derechos y garantías constitucionales para cimentar un suelo jurídico capaz de autorregularse, de impartir justicia, y de hacer cumplir las leyes, apto para generar confianza y atraer inversión del capital, del empresariado. Éste último debe asumir una verdadera responsabilidad con el entorno, debe ser co-partícipe en la construcción de una nación, debe ser honesto, honorable, pulcro en la ejecución de sus oficios, debe ser empresa.

La situación ahora es distinta, siento que la gente despertó del letargo y se encamina a algo bueno: pese al desencanto de esos amores juveniles esa joven llamada Venezuela está dispuesta a amar de nuevo. La paz es la nueva consigna. Cuando reflexiono sobre lo que sueño para mi país en los próximos 10 años me lleno de emoción porque implica poner de mí, dar, sembrar, esperar, y quizás no cosechar en tiempo presente, implica pensar en clave de conjunto, de futuro. Esto no es más que un rescate urgente de nuestros valores ciudadanos.

jueves, febrero 10, 2011

Hombres Universales…

Esta frase me ha dejado tarea durante estos días… Cuando la evoco, me sintonizo con Francisco de Miranda, Leonardo Da Vinci y Thomas Alva Edison… También con Gandhi, San Pedro, Goethe, Juan Pablo II, y así, un sinfín de gente que ha hecho con su vida sencillamente lo mejor, bien porque estuvo motivado permanentemente, o bien porque tenía una idea clara entre ceja y ceja. El caso, es que con su vida le dieron color al mundo que hoy conocemos.

Pero, a todas estas, ¿qué es un hombre universal?… Esta frase la escuché hace poco… “hombre universal”… Sé quiénes han sido catalogados como tales, pero no sé a ciencia cierta qué son. Podría decir en principio que, un hombre universal es una persona (hombre o mujer) que ha sido capaz de potenciarse en muchas áreas del conocimiento o la historia humanas, son personas con un carisma particular, casi que fuera de este mundo. A simple vista son personas definitivas, como si ya estuvieran completamente elaboradas, donde tienen todo bien definido y son personas cuya vida definitivamente sirve de ejemplo a todo el género humano.

Un hombre universal es un ser que ha querido ser expresión de su época, es tan buen chef, como filósofo o bailarín de salsa caribeña. Es un hombre cuyo genio e intelecto ha puesto al mundo a sus pies. No sé, parecieran personas que vienen a esta vida a algo concreto, y cuando lo hacen, se van, incluso asumiendo las peores consecuencias. Miranda, nuestro precursor, fue considerado el primer venezolano universal: hablaba español, inglés, francés y no recuerdo qué otro idioma, tenía habilidades comerciales, musicales, bélicas y diplomáticas, se codeó con lo más exquisito del siglo XVIII, entre ellos George Washington, la Reina Catalina o Victoria (creo, no recuerdo el nombre) de Rusia, el Conde Saint Germain, creo que la Reina de Inglaterra también, y así con un gentío que, por su abolengo, representaba lo mejor de esa época, luchó en África, Europa y América por un sueño suyo, y terminó confinado en una celda de La Carraca, hasta el momento de su muerte… Aún así, en esos días de encierro y tortura, Miranda habría pensado que su vida tuvo sentido, y eso es lo único que nos podemos llevar de este mundo físico, la sensación de trascendencia.

Ese es otro de los elementos que distinguen a un hombre universal, el sentido de dejar un legado, de ser recordado o admirado es reconfortante, desde cualquier punto de vista, es como ver un árbol que sembraste 20 años después, grande, frondoso, fructífero. Aquí no hablo de simple sentido de ser noticia, no; hablo de ser alguien capaz de inspirar a toda una generación, de hacer movimiento, de cambiar y revolucionar la historia misma, es algo que va más allá, es inefable, y sólo entendible por quienes sienten en su espíritu este deseo. Hace tiempo que no recordaba estas cosas.

Supongo que en la historia hay muchísimos hombres universales… sería interesante saber si todos ellos tienen estos factores comunes, o los vivieron o los postularon, inclusive. Creo que este título de “hombre universal” te lo da el colectivo, aquella masa incólume de gente que pareciera haber nacido para ser oprimida y vivir en consecuencia, sin oportunidades. Son justo éstas personas quienes reconocen a los que no son como ellos, y los diferencian tan bien que pueden llegar a detestarlos, debido a que quizás, muchos de ellos con mayores recursos no han logrado nada semejante. Si el amor es un sentimiento capaz de mover el mundo, la envidia lo estremece, y a diario.

Aquí encuentro otra de las características que definen a estos hombres universales: las condiciones de vida no hacen mella en sus ideales. Éstos elevan alto la mirada al horizonte, son altivos y audaces, son capaces de levantarse de entre sus dificultades, sienten intensamente el amor y el dolor, y albergan en sí mismos un pequeño motor que los impulsa a buscar la meta. Esto es fascinante.

Hay hombres que se erigen como universales a partir de un hecho concreto en sus vidas: el amor, el desamor, el odio, el abandono, un hijo, la patria, la religión, la amistad, la guerra… justo ahorita recuerdo la película “The Social Network” (excelente, véanla si no lo han hecho), donde Zuckerberg diseña una página que “rankea” a las chicas más bonitas del campus de Hardvard, y zas!, de ahí, junto con los hermanos Winklevoss hacen Facebook… Luego de los 750.000.000 de amigos de la red, y todo el lío legal, aún Zuckerberg no logra ser “amigo” de la que fuera su novia años antes, en la misma red (el cinismo de las mujeres a veces raya en lo imperdonable, pero bueno, jejejeje), de modo que, en alguna forma, éste ha sido el motor que este joven tuvo para cambiar incluso la forma en que tenemos de comunicarnos. ¿Trascendente? ¡Absolutamente!.

A modo de síntesis: Un hombre universal es aquél que es capaz de vivir cientos de vidas en una sola, que siente al mundo de forma distinta y especial a los demás, que sabe levantarse de entre lo adverso y sabe labrarse un camino, con sentido de trascendencia y con un impulso propio, capaz de transformar su propia realidad. Más que un hombre universal, yo lo llamaría un hombre para la eternidad.

miércoles, enero 26, 2011

La construcción de la autonomía...

Desde que escuché esa frase de una persona invaluable para muchos en América Latina la hice mía... ¿Qué es construir mi autonomía, en qué consiste?

Se dice que la adolescencia es el espacio para tal fin. Es donde el que adolesce comienza a explorar las opciones existentes para así tomar un camino. Es el momento privilegiado para determinar nuestra sexualidad, formas de ser y pareceres con respecto a la vida. Desde cierto punto de vista, supone un proceso estático, donde una vez que lo logras, ¡ listo ! Ya tienes las herramientas necesarias para caerle a palos al mundo... Pero no...

Con el paso del tiempo, no mucho, te das cuenta que esto es un proceso continuo de descubrimientos, y a éstos, en muchos casos, los suceden muchos momentos de decepción.

En ese momento de formar mi autonomía me he encontrado con el mundo real, el cual dista mucho del mundo que conocía... He comprendido, con dolor, gran parte de la naturaleza humana, sin espíritu, ni guitarras, ni bondad. He visto a la gente, tal y como es.

Resulta pues que esa construcción de mi autonomía no había tomado en cuenta la propia forma de ser de los humanos, los animales sociales... En medio de su miseria, el sistema al cual te insertas es perfecto, ¡y hasta simple!: si sonríes, todo, sino, nada.

Éste, es un sistema basado en relaciones, eres más o menos aceptado según como te adaptes a las situaciones, y para fortuna de algunos a los que sí, no siempre tu espectro social coincide con el personal. El hilo conector de este mundo de relaciones es la diplomacia, invento maldito de los hombres para no mostrar lo que realmente son y lo que quieren. Es una especie de virus que aliena a las personas desde adentro mismo, y se basa en alimentar esa cara socialmente aceptada de modo que le seas de agrado a todo aquél que te pasa por el frente. Si esa cara no gusta, ni existes.

Para ser realmente autónomo tengo que ponerme por encima de esta situación. El caso es que yo no quisiera darle el pésame a alguien -por ejemplo- cuando a los 15 minutos ni me acuerdo, o desear felicidad cuando en verdad, en el fondo me importa poco si vives o mueres... Si elijo ser autónomo bajo esas premisas estoy condenándome a mí mismo. ¿Será que otras personas lo están y no se dan cuenta? ¿Será que ni han pensado siquiera en un modo distinto y real de hacer las cosas, de sentir afecto real por la gente, sea de donde sea?, o es que para que el sistema funcione debo ser selectivo -cosa sencilla y complicada a la vez por pendejadas-... Eso sería injusto, pero entonces, entra otra variable: cómo hago esto sin quedar completamente expuesto, a merced de carroñeros de oficio que no ven ni desean nada bueno a tu alrededor, o peor aún, ni les importas pero sí ponen su espinita de igual modo...

¡Coño! tonto yo que pensaba que toda la gente era buena por igual... Ahí vamos...

domingo, enero 23, 2011

Irrelevantes factos de la masculinidad actual...

Este fin de semana estuve en buena compañía pasando el rato. Entre otras cosas salió el tema que comento en el título... Cómo son los roles de género en la sociedad actual... Todo esto, porque yo le digo a mi novia "mi macha" (como decir macho en femenino), puesto que, en este caso, es ella a quien le gusta casi obsesivamente el béisbol, y es la que tiene vehículo, osea, el macho de la relación... Jejeje, es a mí a quien vienen a buscar a la puerta de la casa para salir a pasear, y soy yo quien, en un futuro no muy lejano ya estaré sirviéndole las cervecitas a sus "amigotes" cuando vayan a ver los juegos a la casa... Jejeje, full gracioso..

Pero siendo más serios, es interesante ver cómo los roles han cambiado, pues éstos se han modernizado... Hoy vemos a hombres que se preocupan por su aspecto, casi compulsivamente, (hablo de hombres, sin necesariamente caer en el tema gay, eso es otra cosa), saben de marcas de diseñadores, se hacen liftings, peelings, dermoabrasión, y quien sabe cuanta vaina más... Aparte, cuidan a sus hijos, hacen comida, limpian la casa... Es decir, oficios que eran casi propiedad intelectual del género femenino están pasando a ser de ambos.... He conocido de casos donde la mujer es la que trabaja porque sus ingresos son mucho mayores que los de su par xy, mientras, el hombre trabaja, pero cuidando parte de las cosas del hogar (en mi caso, nunca podré planchar una camisa en menos de 40 minutos, jejeje), integrándose a gran parte de la dinámica familiar... Eso es muy bueno.

Ahora vemos a mujeres interesadas más abiertamente en el mundo masculino: deportes, ciencias, tecnología (Lo que daría por tener una novia geek, jajaja) y a hombres en aspectos más propios del arte, la estética, el estilo... Y hasta nos va bien! los mejores chefs del mundo son hombres, la mayoría de los diseñadores de modas son hombres, y así muchas otras cosas.

También ayuda mucho que el mundo sea más tolerante o abierto con esto, la política de que se puede hacer lo que sea sin que esto perjudique a nadie resulta efectiva. A final de cuentas de lo que se trata es de exhaltar el género humano.

No siempre es bien visto, y hay reticencia aún, más en los países de tradiciones muy arraigadas... Ahí, las mujeres son "pa' la cocina" y el hombre para el trabajo pesado... No obstante, no creo que falte mucho para que cambien estos paradigmas, y se sumen a la nueva dinámica de la que somos sujetos hoy en día, pues ya tampoco es la fuerza bruta el motor de la economía moderna, sino más bien el conocimiento, y en eso las mujeres tienen un potencial enorme, sino no nos ganaran siempre en los pleitos... Jeje dime que no! Jaja

Veremos que pasa con el tiempo...

miércoles, diciembre 08, 2010

!Silencio Soledad!

Hay ocasiones en que me pregunto por qué tengo casi 250 teléfonos en mi celular, si apenas uno o dos me son necesarios... Igual, en el caso contrario, donde tengo igual cantidad de números y nadie me llama. Es risible.

Llega un momento donde pienso que todas aquellas personas a quienes quise -y se los demostré de alguna manera- no merecían tal afecto. No es justo dar y recibir tan poco... Da tristeza.

Pudiera afirmar que es debido a que el día a día nos obnubila la mente y nos hace presas del olvido; también puedo decir que se debe al poco contacto entre aquellos que se quisieron y ya no lo hacen tan frecuentemente, pero, finalmente existe otra razón que en este momento considero la más poderosa: ¡a la gente le importas un carajo!

Esta es una conclusión que me destruye... Se dice que uno juzga a la gente por como uno es, pero en este caso, yo siento que lejos de no importarme la gente me importa más de lo que quisiera...

Ahorita vivo una situación en mi grupo de trabajo bien particular: en octubre tuve una especie de... Digamos... Colapso... Que me motivó de un día para otro en la oficina pedir unos días de vacaciones, yo diría más bien, de reposo... Nadie se enteró de esto sino hasta cuando yo no estuve. Cuando regreso de estos días encuentro un nuevo ambiente en la oficina, era una nueva atmósfera que, por mis acuciosos sentidos percibía iba a ser tóxica para mí... Paso y con un entrecortado "buenos días" trato de romper la neblina existente... Pero nada..., jejeje, de pronto me sentí en un pueblo fantasma donde te miran con reojo. En este caso, también fue con indiferencia... Pues bien, como nadie hablaba, yo tampoco. Mi única falta fue irme sin avisar. No creo que imponer así fuera tácitamente una ley de silencio fuera la alternativa ideal. Esperaba otra cosa.

Desde ese hecho ya han pasado casi dos meses en los cuales hablo estrictamente de trabajo, no más comentarios de cine o política, no más chachareos de media tarde, ni más rumores laborales. Cero.

Me hubiese gustado encontrar un grupo de compañeros de trabajo interesados al menos en saber por qué me fui así, si tenía un problema o algo, pero no... Hubo una persona que sí lo hizo, y se lo agradezco enormemente, otra que lo medio hizo a raiz de un impasse que tuvimos, y otra que curiosamente se me acercó a preguntarme si iba a participar en un desayuno navideño y al decirle que no, me preguntó si me pasaba algo. Más allá de lo casual nada...

Aún sigo esperando, ya no en sentido literal, ahora es mas bien idílico. No entiendo cómo después de haber sido cordial y haber cumplido las normas de etiqueta y cortesía y toda esa paja loca el resultado de mis acciones haya sido tan nefasto.

Ello me lleva a pensar dos cosas: una, que el equivocado soy yo, y que la forma en que me di, participé, ayudé, estuve, etc. no fue la más acertada, lo cual dudo un poco no, pero..., dos, que estoy al frente de un grupo de verdaderos caraduras que hay que rendirles pleitesías, avisarles de las urgencias que uno tiene en la vida así no les interesen en lo más mínimo. Prefiero hacer silencio y quedarme solo, con los únicos dos números de teléfono que me son útiles en el celular.

Me siento hasta estúpido después de tanta niñería de bachillerato, pero en este momento me hago consciente de qué cosas necesito en mi vida, y gente como esa de verdad que no. Me da tristeza porque pensaba que las cosas podían ser diferentes, pero no. Las cosas son como son, y ya.

jueves, noviembre 18, 2010

Hipócrita....!

hipocresía.

(Del gr. ὑποκρισία).

1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.


diplomacia.

(De diploma).

1. f. Ciencia o conocimiento de los intereses y relaciones de unas naciones con otras.

2. f. Servicio de los Estados en sus relaciones internacionales.

3. f. coloq. Cortesía aparente e interesada.

4. f. coloq. Habilidad, sagacidad y disimulo.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados
 
En los últimos días me he enfrentado a este concepto. Veo con preocupación que esta mal llamada "diplomacia" rige la conducta de muchas personas con las que comparto el camino. Esto me deprime.
 
En principio, pensaba que -a partir de como soy- la gente que te trata tenía un interés genuino en ti: hay feeling, hay sentimientos y actitudes comunes ante la vida, un hobby particular o algo por el estilo. Esto no ocurre en todos los casos, y lo lamento bastante, más de lo que debiera. Hay personas que se tratan porque la norma así lo indica, un saludo cordial, un beso, un apretón de manos, y ya; no hay -o no lo veo- interés en conocer realmente la vida del otro, en emocionarte más allá de la expresión facial con lo que le ocurre a tus semejantes, ¡coño! en hacerte presente efectiva y afectivamente ante los demás... Todo se resume a un lobby donde estableces vínculos, contactos, casi que por mera simbiosis. Y yo no estoy de acuerdo.
 
Ahora tengo un montón de ideas sobre el tema, y es que, al final, seguimos en la búsqueda de gente capaz de interesarse por el otro, pero sin que éste se dé cuenta, de modo que si el intento es infructuoso no quede exhibido ante los demás como un débil carente de afecto; o peor aún, NO nos importa relacionarnos más allá de lo diplompáticamente necesario porque si encuentro algo más que amenaza mi tranquilidad, mis intereses, me veo obligado por cortesía a hacerme presente, y ello mina mi tiempo, mis ganas, mi espacio, me complica, me ladilla, y la verdad no me importa... Esto es como darle el pésame a alguien sin sentirlo... Es... Es... Diplomático...
 
Cuando me acerco a alguien trato de ser empático -cosa difícil por mi marcada timidez-, trato de buscar algo en común, trato de comprender lo que el otro dice, y trato de que esto sea un intento sincero. Creo que una vez que lo logro creo un vínculo eterno con la persona, pienso en ella, me preocupo, trato de estar presente, de hacer presencia... Cuando esta persona que en apariencia era cercana da señas de que no lo es en realidad me entristezco, también me molesto mucho, pero principalmente me entristezco. En ese momento la relación cambia, y me es difícil volver a establecer esa conexión. Me es difícil ser hipócrita o diplomático, cortés -para ser más amable- cuando no siento esto y lo que me provoca es "matar" a coñazo limpio a quien tengo al frente... Dios!!! es difícil... jajajaja... pero bueno, hay límites, jejejeje...
 
Que sabroso sería "matar" a coñazo limpio a unos cuantos.... jajajajajaja..... Sentiría un alivio que ni les cuento, jejejejeje....
 
OJO: "MATAR" es dicho en sentido figurado. Lo único que mato sin piedad son a las moscas, y porque definitivamente no me gustan....