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martes, febrero 28, 2012

Mi mejor amigo.

En una conversación reciente, un compañero de trabajo me hablaba de “su mejor amigo”… Hace años que no recordaba esa frase… “Mi mejor amigo”… me dejó un poco de nostalgia.

La amistad es algo complejo, al final de cuentas estamos hablando de dos personas que pasan de no conocerse a ser casi íntimos. Esto es bonito y refleja la empatía entre los humanos. Pareciera que sí es posible una amistad a prueba de balas. Por mucho tiempo creí que tenía un mejor amigo, al menos. La realidad me ha dicho que he tenido gente cercana, pero no amigos como tal. Quisiera pensar que existe la posibilidad de que esto exista, pero a la vez no quisiera hacerme ilusiones que me llevan a una interminable lista de decepciones, de nuevo.

También podría decir que la amistad es un concepto en vías de extinción. La sola pertenencia a un lugar o grupo no te garantiza la posibilidad de tener amigos. Una terapista me decía que no en todo el mundo se puede cultivar una amistad. Mi madre dice “no le eches perlas a los cerdos”, y mi suegra dice que no tiene mejores amigas y que nunca las ha tenido, que eso no existe. Yo he sufrido con esta idea.

Desde niños nos dicen eso, que hay que hacer amigos, hay que relacionarse, que hay que convivir. Ahora yo pregunto ¿para qué?. La realidad me ha dicho que cuando buscas hacer amigos no los encuentras (¿expectativas altas?, ¿acaso la amistad no es una gran expectativa?), que cuando te relacionas te joden y que cuando convives no te dejan vivir. El no reconocimiento del otro por sí mismo, sino como alguien de quien puedo obtener algo utilitario aliena el sistema, desvirtúa lo que entendemos por amistad, la cual, creo, es aún más poderosa y legítima que una relación amorosa.

También hay algo, y es que a medida que vamos creciendo nuestras expectativas van aumentando, nuestra visión del mundo se hace más compleja y así nuestra forma de relacionarnos. También, hemos experimentado el dolor, la miseria o la ingratitud o deslealtad. No podemos amar de nuevo así, grandote, de lleno como aquella primera vez. Nos llenamos de reservas, de mecanismos de defensa, de indestructibilidad. Si acaso el aire pasa…

Hace muchos, muchos años conocí la felicidad, tuve un amigo. Jugábamos juntos, hacíamos tareas, nos escapábamos, nos teníamos el uno al otro. El tiempo pasó y más nunca lo vi de nuevo, y posiblemente eso quedó sólo en aquellos recuerdos de mi mente. Ahí todavía somos amigos. Eso es lo que quizás me hace seguir soñando con imposibles. De verdad, tengo nostalgia…

¿Qué busco en un amigo? alguien que sea gente, sincero, honesto, leal a toda prueba, listo, alguien de quien pueda aprender sin sentirme menos. Busco alguien maduro y jovial, alguien capaz de reconocer sus errores y pedir perdón por ellos. Busco a alguien creativo, capaz, osado, valiente. Alguien consciente y responsable, busco a alguien que sea capaz de decirme lo que piensa en mi cara, me guste o no, sobre todo cuando se trate de mí. Busco alguien que no envidie lo que tengo o lo que soy, busco un pana para echarnos birras y para contarnos la vida, para compartir historias, para estar en el duelo, para brindar en la alegría, para estar en paz con el resto. Busco a alguien que me haga llorar cuando sea necesario, y que me consuele, me dé aliento y ánimos para seguir adelante o para tomar una decisión difícil. Busco a alguien que me haga creer en el resto del mundo o me confirme la mierda en la cual estamos todos inmersos. Busco a alguien a quien admirar, y que esté a mi par. Busco a alguien genuino, humano.

También quiero un mejor amigo.

Estoy dispuesto a ofrecer lo mismo.

Quiero que la nostalgia desaparezca.

La Carne Humana.

(Igualmente, esto es de diciembre)….

frase de Pierre Teilhard Chardin: “No somos seres humanos atravesando una experiencia espiritual; somos seres espirituales viviendo una experiencia humana“.

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No es un post sobre antropofagia, aunque con lo que comentaré se podría decir que sí, casi….

El 2011 ha sido un año lleno de decepciones. He tenido la desdicha enorme de conocer la parte ruin de mucha gente en los más variados ambientes: desde peleas entre ciudades hermanas, pasando por traiciones y deslealtades con gente a quienes admiraba y ya no, o mariqueras de gente inmadura, hasta “implosiones” de gente que se suponía indestructible. En algunos de estos casos he podido vivir la fragilidad humana en su máxima expresión.

Soy un hombre estricto en muchos aspectos de mi vida (casi todos). Soy alguien capaz de amar u odiar con intensidad. De mi parte no se ha conocido la traición, la desidia o la deslealtad. He sido lo contrario a toda prueba. He sido honesto, he dado con humildad la cara por mis errores y me he regocijado con mis logros, gústele a quien le guste o no. Le he dicho a la gente lo que pienso en su cara, de modo que además de asertivo, tampoco he sido hipócrita. He entendido el porqué de mis emociones y me he dado amplio espacio para vivirlas. He procurado en un arduo esfuerzo ser respetuoso conmigo mismo, así esto no sea del agrado de otros.

Todo esto, unido a esta frase inicialmente comentada -de la cual supe hace algunos años- me pone a pensar, a recordar que nuestro tránsito por la tierra es momentáneo. Si le queremos dar un enfoque trascendental a nuestra existencia necesitamos entender que nuestro paso por este mundo es o consiste en un proceso intenso de purificación, de aprendizaje, de evolución. El espíritu no siente, sólo es, de modo que la carne se convierte en un vehículo para comunicarnos y hacer historia entre nosotros mismos. No existe otra forma intangible capaz de producir tal efecto. Los muertos no pueden acariciarnos, ni nosotros abrazarlos a ellos. La memoria, si bien parte de un hecho material es acervo milenario de nuestra esencia, no se puede tocar, no tiene olores ni sabores, aún alguien que haya perdido la vista la puede traer al momento presente, no se oye, no se siente, es pasado.

La experiencia del cuerpo es única e irrepetible, al menos de manera consciente si se cree en la reencarnación, y es casi imposible hasta que llegue el juicio final revivirla si creemos en la resurrección. Aún vuelto a nacer o vuelto de la muerte la experiencia sería distinta, pues pasas a ser inmortal.

Pese a tanto milagro junto hay seres que usan su cuerpo para dañar a otros. Pareciera que no comprenden lo trascendental de la propia vida en el ámbito en el cual la conocemos y juegan con ella como si no hubiera mañana. El daño causado puede ser hacia otros o hacia sí mismos, y para esto no hay miramientos. Es como si la producción en masa de nuestro tiempo nos hubiera alienado el alma y ya no conociéramos sobre otra cosa que la rutina diaria, como si no hubiera futuro.

Hay otros que con un cuerpo perfecto se dedican sistemáticamente a joderles la vida a los demás porque no son capaces de abrazar sus propias miserias y tienen que esparcirlas por todas partes a cambio de un poco de aceptación y cariño. Es gente que es incapaz de autoafirmarse como seres completos, integrales, dignos, y por eso acechan entre las sombras, en lo clandestino, pues no tienen otra opción que huir de la claridad meridiana del día. ¡y con lo sabroso que es el sol!

Pero hay otros que lamentablemente no tienen ese cuerpo al 100% de sus capacidades, y aún así tienen una ¿¡vida!?, de modo que su experiencia del cuerpo es bastante similar a la etérea del espíritu, pues no hay mucho dominio de sus acciones. Esto es interesante: ¿cómo es la experiencia humana de esos espíritus que ahí habitan?, tal vez la experiencia humana es para quienes deben llevar a cuestas el cuidado de esos seres, forjar su temple, ampliar su paciencia, profundizar su amor. Tal vez esos seres casi inanimados o abstraídos de nuestro mundo son guardianes de nuestras intenciones, de nuestras acciones, o simples testigos de nuestros desencuentros con la realidad. Tal vez su avance es tal que no necesitan un cuerpo completo para vivir la experiencia humana.

Esa experiencia humana es muy difícil. Nacemos solos, llorando, comenzando a adaptarnos constantemente a la realidad tan cambiante, lo cual es una afirmación paradójica. Lo único constante es el cambio. Parece que para realmente fortalecer el espíritu, fomentar esa experiencia, es necesario el dolor. El dolor no es posible sin un cuerpo que lo sufra. Hasta el amor resulta ciego a veces al cuerpo, mucho más al espíritu, pero el dolor es directo, no se confunde, y en ocasiones puede ser letal.

Del dolor se derivan las otras “sensaciones” humanas: el odio, la desesperación, la angustia, la muerte, el desasosiego. El dolor produce lo mejor de nosotros mismos, es genuino, nos hace encarar nuestra realidad, nos deja desnudos. Definitivamente no hay nada más genuino que el dolor. El dolor pone a prueba nuestra templanza, nuestra resiliencia.

El dolor nos dignifica o nos reduce, pero algo que también tiene es la capacidad de sacar a flote lo más profundo de nosotros mismos. Nos hace elegir ser mejores o peores personas. Creo que en esa mínima acción radica la elevación o caída del espíritu. La elección.

El dolor a veces es combustible de nuestras acciones.

El dolor a veces es sinónimo de vida.

domingo, noviembre 20, 2011

Bienvenido.

Recomendación: Activa el video y lee…

Se nota que Laura estuvo dos años fuera de todos y dentro de sí… Excelente!

Todos los días, todos los años y todos los hombres han comenzado algo, sea el propio día, un matrimonio, un nuevo trabajo, cualquier cosa que sencillamente ayer no sucedía. Con el paso del tiempo nuestra cotidianidad –ya transformada en monotonía- va opacando lo que somos, nos ponemos capas de pintura, nuevas refacciones, y tratamos de vernos renovados. La verdad es que al final del tiempo nos vemos en un espejo y somos la suma de muchos remiendos, muchos matices y apenas la verdadera superficie de nosotros mismos no se pierde. Nos convertimos en un sub-producto de la sociedad en la que vivimos.

Ojalá sólo fuera eso, pero no. Las capas de maquillaje comienzan a pesar, deterioran nuestro propio ser y nos condenan a ser aquello que los demás esperan de nosotros. Quizás los primeros días tengas la energía suficiente para lavarte la cara y aplicarte una crema o algo así, pero conforme pasan los días comienzas a acostarte con la pintura, manchando la cama y te paras en la mañana como un verdadero payaso triste, chorreado. Sí, un payaso, es un buen ejemplo… apenas te bañas, te maquillas de nuevo y comienzas el circo diario.

Que ironía, un payaso que debe hacer reír puede estarse muriendo agobiado en sus propias penas, pero cuando se enfrenta al resto del mundo está sonriente… dulce y amarga ironía… Lo peor es que en muchos casos, esa máscara se enfrenta a otras máscaras, no a lo que la otra persona es en realidad. Es como una obra donde cada quien tiene un rol que cumplir, y donde a no todos les gusta su personaje. Pero, ¿qué pasa cuando de tanto ver la máscara se te olvida como es tu propio rostro?, ¿qué pasa cuando decides salir sin maquillarte a la calle?, ¿qué pasa cuando muestras tu propia cara, con sus bellezas e imperfecciones, con las arrugas capaces de contar historias, con las manos sin guantes, sin los zapatos grandes?

He descubierto que no siempre hay receptividad. Eres aburrido, no te sumas ni te montas en el tren en el que todos van… prefieres ir caminando, en bicicleta, disfrutando del paisaje, del aire libre en tu cabello, con el sol abrasador iluminando todo aquello que ves, y quizás el resto no entiende lo que haces, lo ven sin sentido, como si realmente no hubiera otra opción para andar, no ven tus necesidades, tus deseos, tus sentires…, sin embargo, es magnífico, doloroso, pero magnífico al final. Es como una bocanada de oxígeno profunda en el campo, en un jardín lleno de flores, en la selva, en el bosque luego de respirar aire viciado en la más moderna ciudad.

Estoy decidido a seguir mis propias convicciones, pues he aprendido en este tiempo a asumir sin miedo las consecuencias, a darle valor justo a las cosas y a las personas, a comprender, y en algunos casos aceptar, mas no necesariamente compartir aquello con lo cual simplemente no esté de acuerdo. He aprendido a caminar de modo que no me salpique tanto la miseria de otros. He aprendido no solo a dar respeto, sino a exigirlo, y a no valorar aquello que la gente dice sobre lo que muchas veces desconoce. He aprendido el valor del silencio.

Esto no podría ser posible sin la necesaria revisión de mis actos, mi auto-reconciliación, mi propia liberación de aquello que me ata por voluntad propia. En verdad, uno termina amando sus cadenas de oro, y te condenas a una vida que pasa sin más…, sin consciencia, como si hubieras nacido así, y no conocieras otra realidad, como si no tuvieras mayores posibilidades.

He aprendido que, lejos de ponerme capas de pintura y aditamentos, artilugios debo limpiar mi cuerpo, usar ropa cómoda y un calzado capaz de darme aguante para caminar por la vida, una gorra para cuando el sol es muy fuerte y unos lentes oscuros para dormir sin que nadie vea… aún y cuando a la gente no le guste, debo ser, debo SER. Solo así realmente podré encontrar la felicidad.

Bienvenido a este blog, soy Alberto José, brillante, obstinado, hábil y perfeccionista. Soy ambicioso e intenso, me intereso por ti, soy profundo y trascendente, odio la miseria y la mediocridad, no me gusta la injusticia, soy amante de la paz, lloro en las películas, me excito con buena música, disfruto la buena comida. Soy de mal carácter, quiero ser feliz y lograr mis objetivos. Quiero ser eterno. No pido más.

domingo, abril 03, 2011

De cuando las amistades se pierden….

Efectivamente, creo en que las amistades también se pierden, en el tiempo, en el camino, pero se pierden. También se pierden porque a mi modo de ver, y a ciencia cierta conocemos poco el significado de la palabra “amistad”. Hasta aquí no digo nada nuevo… A todas estas… ¿qué es un amigo?.

A lo largo de nuestra vida vamos caminando en distintas direcciones, tomamos decisiones, hacemos elecciones, ganamos, perdemos, tenemos momentos de felicidad y de tristeza, de rabia, y la verdad verdadera es que estamos solos. Habrá alguno que otro que diga que no es así, que hay gente que se contenta con tus logros o es solidario con tus caídas, pero si esos momentos se reducen a un escueto “felicitaciones” o el baboso “mi sentido pésame –que en la mayoría de los casos de “sentido” no tiene nada-” entonces confirmo mi sentencia.

Recuerdo un cuadro de Jesús que decía “el amigo que nunca falla”. De ser eso así, entonces supone que Jesús es un símbolo casi tautológico de aceptación, verdad, amor, etc… y a mi modo de ver debes cumplir con ciertas reglas para que ese “amigo que nunca falla” (comillas por señalar la frase, no en sentido peyorativo) realmente no falle… Sino, pregúntaselo a un Gay cuando se quiere casar… Claro, aquí hago mención a la entidad que profesa el culto a Jesús, no a la deidad en sí, pero esto es un tema amplio que forma parte de otro post.

Eso me lleva a lo siguiente: las amistades se basan en acuerdos de convivencia, debes cumplir con ciertos preceptos para que la amistad fluya. Quizás, al final la “relación” de amistad se basa en una mera transacción. Yo doy si me das. Si no doy y tú no das el tiempo se encarga de que esa amistad entrañable quede en los álbumes, de recuerdo. También es cierto que –y contra la gran tendencia predominante- aunque los años pasen muchas personas seguirán siendo amigas y habrán creado un nexo importante, capaz de resistir los embates del tiempo… Pero son pocos los casos… Si no estoy al tanto de lo que pasa en tu vida ¿cómo podría llamarme amigo tuyo?, ¿realmente lo soy?… Cuando aquello que ese amigo me daba se termina y yo lo veo saciado ya no me interesa mantener la amistad. Osea, somos amigos utilitarios… También se da el caso en el que si doy y no recibo me molesto, o al contrario, igual resultado. Parece que mi búsqueda de definir la amistad encuentro que la misma se basa esencialmente en relaciones de intercambio capaces de satisfacer las necesidades del otro. Si esas relaciones no son satisfactorias, la amistad fenece.

Una de las situaciones más connotadas que dan fin a una amistad es el comportamiento del otro. Yo me asocio, se amisto con personas que  considero pares, bien en conocimientos, en madurez, en experiencias o trabajos comunes. Ahí está el primer error: al pensar que estamos en el mismo lugar o compartimos los mismos intereses pienso que de alguna forma esta persona debe razonar como yo en gran parte de las cosas, y esto no es cierto. Cuando esta persona se equivoca causa la pérdida de la “amistad”, rompe confianza, desilusiona, genera tensión, o simplemente ya no es agradable contar con su presencia. En casos extremos los sentimientos de afecto, cariño se transforman vertiginosamente en rabia, incluso odio o peor, indiferencia. Es un comentario necio, pero ¿por qué pasa esto?, aún siendo diferentes no deberíamos tener criterios iguales en cosas puntuales, los valores no son negociables (los valores de cada quien), ¿por qué entonces te traicionas a ti mismo? ¿por qué no eres fiel a aquello en lo que crees?. Ante mí una persona con estas características deja de ser amigo automáticamente, so pena de estarlo juzgando, no me importa. Es imposible confiar en alguien a quien ya le has perdido la confianza productos de sus errores.

Con esto, caigo en la pregunta inicial, ¿qué es la amistad?. Hablamos de amigos y no sabemos el significado tan profundo que tiene esta palabra.

Hay otros que resuelven la cosa fácil: me relaciono contigo hasta donde pueda o quiera hacerlo, o hasta donde tú me lo permitas… Osea, ¿si yo me drogo y no permito que se metan mis amigos en ese aspecto de mi vida está bien?. Obvio que estoy siendo extremo, pero en un caso, no sé, alguien con un problema serio de depresión, ¿me involucro hasta donde me lo permitan simplemente?, ¿estoy siendo realmente amigo?, ¿no es precisamente esto lo que el mundo entero reclama? no hay interés en el otro, porque mi relación se basa en “hasta donde tú me lo permitas”, aún y cuando yo puedo ayudarte más de lo que lo estoy haciendo, o bien cuando soy capaz de ir más allá y sacarte de la tina de mierda en la que estás. Sorry, pero eso tampoco es amistad. Encontrándome en tal situación prefiero drenar en este blog donde quien quiere me lee y quien no no, pues…

En facebook a la fecha tengo más de 500 amigos, ¿amigos?, no he hecho mucho por ustedes como para ostentar este título. A la orden estoy.

viernes, marzo 18, 2011

Un año más, y los diez anteriores...

Pensé que no iba a suceder, pero sí. La nostalgia, la añoranza por un año más de vida volvió a colarse entre mis pensamientos...

Ayer recordé mucho los años vividos... cuántas cosas ocurrieron en estos últimos 10 años de vida. Recorde las tristezas, los amores, los que ya no están, los que llegaron, los que simplemente desaparecieron. Los últimos meses han sido una antología de recuerdos, de lugares, de gente. Recien me estoy dando cuenta que tengo diez años en el mismo sitio, moviéndome con más o menos intensidad a varios sitios, pero volviendo al punto de origen, al mismo.

Hoy son 26 años. Hace 10 años eran 16. Mis sueños me auguraban un futuro prometedor, una carrera asegurada en la mejor universidad de este país, el inicio de mi carrera laboral en una importante institución, amigos por doquier (eso creí, quise creer), la certeza de un amor que nunca fue (mejor, Dios tiene sus tramas), y la posibilidad de una casa estable. No puedo decir que los sueños se cumplieron casi todos, pero hoy siento que no, en estos momentos siento que el tiempo se escurrió y que no logré todo lo propuesto. Hubo un momento puntual en esos 16 ya 17 años que mis sueños se cumplieron y decía " ¿qué haces cuando tus sueños se cumplen? ". ¡Bueno!, luego de cumplidos ahora toca vivirlos, ¿no?

Comienzo a hacerlo pues, y de pronto, la amenaza de aquello que nos ciega la existencia se cierne sobre mis hombros. De golpe comprendí la esencia de lo urgente, lo desesperante, lo definitivo. Tuve que crecer unos centímetros, no en estatura, en compromisos, madurez... Mi carga comienza a hacerse pesada, pero aún podía. Aún mi corazón albergaba los ánimos necesarios para seguir adelante. A la par me inserté en un mundo donde ya no podía ser adolescente, mucho menos niño, y donde conocí en verdad el nefasto "don de gente" de las personas, y tuve que ponerme a la altura. Reconozco con un poco de orgullo malsano que me sentía por encima de muchas de esas personas, y era así, y eso no gustaba. Ahí comencé a reflexionar sobre una frase que yo mencionaba mucho "lamerse las heridas". La gente confunde o quiere confundir la dignidad con la incapacidad, de modo que si ofendes el trabajo de otros se sienten mal y aducen que no te puedes meter con su dignidad de personas... Nunca me pareció correcto, hoy tampoco, siempre he apuntado a lo alto cuando hago las cosas... Finalmente comprendo algo que me dicen, y es que no todos tenemos las mismas capacidades. Yo me resistía a creer esto, pero bueno, parece que sí es así. Esto me costó algunos potenciales amigos. Hoy no sé qué tantos...

Cuando creo que las cosas van encaminándose, y que finalmente me estoy adaptando a esta vorágine de cambios la muerte sienta reposo definitivo en alguien que se quedó en mi corazón para siempre, y que, a veces, en silencio, sigo llorando. Él fue una persona que le regaló dos o tres años de felicidad y tranquilidad a mi mamá. Aún recuerdo esa noche en el hospital... aún recuerdo el pavor que sentía al enfrentarme a lo que ya no tiene retorno. Recuerod el olor a flores del féretro. Recuerdo que por primera vez en mi vida me quedé sin lágrimas...

Los días venideros fueron difíciles, tenía que lidiar entre consolar a mi mamá, estudiar, trabajar, y todo esto hacerlo calladito, sin que se escapara una lágrima. Ahí comencé a conocer y amistarme con la soledad. Me estaba dando cuenta que ella siempre ha estado allí, curiosamente, haciéndome compañía. Mi madre casi muere en aquellos días de 2004. Eso me causó mucha desesperación, era como si estuviera viviendo una prueba muy dura. Algunas personas de mi entorno hablaban de la "noche oscura" de San Juan de la Cruz. No lo conocía. Mientras tanto, seguían pasando los días, y con ellos horas infructuosas en la universidad. No recuerdo en este momento de dónde tuve fortaleza para seguir adelante. Supongo que Dios estaba allí. Debe ser...

En 2005 las cosas mejoraron un poco: ese año fue muy revelador porque me decidí a amar a alguien, y a dejar de querer a otra persona que nunca me quiso. La soledad y yo habíamos hecho una agradable compañía, pero sus abrazos eran tenues, y no me daba besos ni caricias, sus sentimientos eran pálidos, sustituibles fácilmente. Sin buscarla casi apareció; tímida, sencilla, presente. Recuerdo que meses antes un amigo vió lo que antecedería mis próximos días, y yo me negué a tales profecías, no por algo en particular, sino porque no lo había pensado en realidad. Las tretas del destino, mujeres y hombres actuantes en una obra que quizás nunca debió presentarse jugaron para que yo viera cumplido un deseo que había pedido meses antes... Fue inesperado, sorprendente para casi todos los que nos conocían. En este año dejé de ser un niño. Quizás es gracias a ti y a la música que aún sigo luchando hoy. ¡GRACIAS!

De pronto, un nuevo trabajo, otras alternativas y un hogar más calmado pueden definir mis días de 2006. La universidad seguía su curso, lejano aún por terminarse, a pesar de todo el tiempo transcurrido. Sigo afirmando que esto es mi mayor logro y mi peor fracaso, pero debo terminar. En este año la vida no descontó ninguno de sus días insípidos, de modo que igual me tocó vivirlos. Hubo momentos de alegría, otros no tanto, pero fue un año en el que puedo decir que comenzó mi estabilidad en muchos aspectos. No obstante, por dentro algo había cambiado drásticamente. Me sentía como un jarrón chino, el cual es bonito por fuera, pero vacío por dentro. Así estaba. En días posteriores de 2007 me hacen una invitación a un viaje que sentaría un antes y un después en mi vida. Y así fue. ¿Has tenido alguna vez la necesidad de que Dios mismo sea quien te responda tus más profundas dudas?, ¿has recibido una respuesta tan cercana a esto alguna vez?...

Los años venideros han sido más relajados. El dinero ya no fue un problema tan importante, y las cosas ya estaban mejorando. Ahora la situación en mi casa es que estoy más tranquilo, mi mamá tiene compañía o un intento de ella, y mis cosas van bien. No obstante, la amenaza de la parca se acerca de pronto, pero no logra sino darnos un susto. Sigue la universidad, pero ahora de un mejor ánimo. Hay otros problemas en casa que de momento son graves, pero si tienen algo positivo es que nos están haciendo dar cuenta que la unión es la clave. A pesar de tanto rollo creo que vamos por buen camino.

Amores, desamores, traiciones, milagros, luchas, victorias, derrotas han ido marcando estos últimos años... Parece que algunas personas con los años por delante no aprenden, sino todo lo contrario, pero bueno, qué se le puede hacer... Por momentos he decaído, me he sentido mal, pero he tenido la entereza para yo mismo ser quien busque ayuda. lucho constantemente por no dejarme llevar por la corriente, que pareciera ser cada día más fuerte. No me quiero rendir.

Como antesala al final de esta década, pensaba que no me siento reconocido en los ambientes donde estoy, y eso me inquieta un poco. Quizás es la costumbre lo que me está jodiendo la existencia, y no me deja irme. Tal vez sea tiempo. En esa búsqueda he pretendido que mi voz fuese escuchada en otros entornos, y al menos, en uno -aparte de este blog- encontré tal reconocimiento. Tenía tiempo que no ganaba algo tan importante, es más, creo que es la primera vez que obtengo un primer lugar en algo, y se siente muy bien, jejeje. Como antesala a este nuevo año que hoy comienza es muy bueno y motivador... Siento que aquí se abrió la ventana luego de tantas puertas cerradas.

De pronto todo esto era necesario para llegar hasta donde siento que estoy hoy.
¡No estoy dispuesto a rendirme!, y no han conocido tod de mí, ¡ahora es que falta!...

Y si no te gusto, la puerta siempre ha estado abierta... Jaja!! :D

De Hace Años A Los Próximos 10 Años.

Saludos estimad@s,
Aquí les dejo el ensayo con el cual fui premiado como Primer Lugar de la Región Capital, en Venezuela, en el Concurso de Ensayos "Pensando en Venezuela", del Centro de Políticas Públicas Ifedec. Éste fue escrito en noviembre de 2010, en el medio de importantes reflexiones personales como joven y como ciudadano...

En el link, la nota de prensa, por si las dudas...
http://www.eluniversal.com/2011/03/13/imp_pensando-en-venezuela-premio-su-primer-concurso.shtml
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            Pensar en qué puede suceder en los próximos 10 años en Venezuela constituye un verdadero desafío. Un hermoso país con nombre de mujer está siendo sujeto de grandes cambios, está dejando de ser joven, está superando complejos propios de su adolescencia. Esa joven nación creció, conoció el amor y sus promesas, también el desamor, producto de tantas mentiras y actos desleales.

            Venezuela sin duda alguna es una tierra de oportunidades, y mejor, es una tierra con gente deseosa de hacer futuro. No es difícil encontrar en cada esquina de Caracas –mi ciudad- a innumerables grupos de venezolanos “de a pie” discutiendo, según su óptica, cómo resolver los problemas del país. Esto es un signo importante, pues afirma que al venezolano no le es ajeno lo que está sucediendo, “le duele” su país. No obstante, son estas mismas personas quienes unos pasos más adelante echan desperdicios en la calle, sobornan al fiscal de tránsito, se apropian de artículos de sus puestos de trabajo, y así, cualesquiera otras actividades originadas de la casi nociva “viveza criolla”, de modo que también encontramos una afanosa contradicción entre su ser y hacer. Esto es curioso.

            ¿A qué se debe que los ciudadanos de un país que sueñan con un mejor futuro sean quienes no contribuyen en la realidad con ello? Hay una hipótesis: luego de leer el libro de Manuel Barroso (1997), Autoestima del Venezolano hace unos 10 años, concluí que éstos en general tienen una pobre valoración de sí mismos como ciudadanos. Si esto sigue así, ya tenemos una respuesta inicial. Si Venezuela es un país de ciudadanos con baja autoestima, difícilmente emprenderemos acciones que nos permitan lograr un mejor futuro  puesto que no creemos que pueda lograrse aquello que soñamos, que proyectamos para un futuro a mediano o largo plazo. Es simple.

            Al inicio, hago mención de venezolanos “de a pie”, que solucionan el país en reuniones sociales de viernes en la tarde, pues son éstos quienes realmente tienen en sus manos ese futuro; además del ejercicio del voto -ejemplo por antonomasia de una democracia sana-, son el motor que dinamiza la economía local, amén de ser los “pilares” de sus respectivas familias. Aquí tenemos otra idea importante: ¿son realmente “pilares” de sus grupos familiares estos venezolanos “de a pie”?, ¿son edificadores del desarrollo pleno de sus hijos y de sí mismos en la procura de una vida social sana?, ¿hay conciencia de liderazgo en estos grupos?, ¿se potencia el mismo? Son preguntas que deben tener respuesta, y pronto.

            En algunas oportunidades he escuchado que somos “ciudadanos sin memoria histórica”. Si es así es muy grave, pues esto y nuestra inmanente juventud, nos hizo –y hará- cometer los mismos errores una y otra vez. Estos errores fueron frustrando las aspiraciones de miles de venezolanos que a lo largo de los años crecieron al margen de la satisfacción de sus necesidades más elementales, y peor aún, siendo sujetos de la indiferencia de sus conciudadanos más cercanos, de la falta de solidaridad. El asunto superó las barreras de lo económico y lo social y se convirtió en una cuestión esencialmente moral. El proceso vivido durante muchos años de nuestra historia republicana excluyó al grueso de la población a niveles de subsistencia mínimos, y quizás, ello arrebató la dignidad de muchos de éstos. Se puede decir que ahí comenzó el problema. Pareciera que todo lo vivido le grabó en el inconsciente a la gente la idea de que sencillamente “no se puede”, “no hay”, y con todo esto, a la ciudadanía se le olvidó que tiene algo muy valioso entre sus manos: “Autodeterminación”. Esto, sumado a los procesos políticos vividos en estos años ha generado una población que de ser “pueblo” se convirtió en “masa”, maleable a los intereses de los gobiernos de turno, sin criterio propio ni consciencia, sin esperanzas.

            En principio, es importante que, nuestro pensamiento sea orientado a que mis acciones particulares afectan a un colectivo: si boto la basura en la calle otras personas van a encontrar un lugar sucio, descuidado, por ejemplo. No podemos vivir pretendiendo que el otro no importa, no merece respeto. Es importante crear y reforzar constantemente una corriente de pensamiento que nos exhorte a valorar el respeto por los otros, y esto debe ser un eje transversal a todas nuestras instancias como sociedad: el hogar, el lugar de trabajo, los centros de estudio, las plazas, centros comerciales, etc., ya que cuando hacemos algo por el otro, este otro termina haciendo algo por nosotros. La solidaridad y -sobre todo el respeto- debe ser una premisa en nuestra acción diaria.

            Algo importante también es ayudar a rescatar la figura de la familia como esa primera referencia de comunidad. La situación que atraviesa el país es muy dura, estamos golpeados en lo moral, lo social, lo económico, y ello ineludiblemente incide en nuestros ánimos y actitud. Cuando llego a casa lo hago pensando en comida caliente, un abrazo, un “¿cómo estuvo el día?”, un baño relajante y un sueño reparador… Mucha gente se encuentra con lo contrario, con que al llegar de la calle tiene que preparar la comida del otro día, el abrazo más cálido lo recibe del televisor, encuentra un lío por el desorden de la casa o porque hay problemas e incluso hasta violencia, en el baño no hay agua y el sueño reparador lo es a medias porque solamente quedan escasas 4 ó 5 horas para comenzar de nuevo.

            Con todo lo anterior, no quedan tiempo o ganas de compartir la vida de los otros. Si nos diéramos la oportunidad de tomar un momento y mirarnos a la cara, conversar, compartir con un café las experiencias del día, cenar en la mesa…, comenzaríamos a reactivar esa interacción capaz de construir una relación sana en el entorno familiar. Ello necesariamente tendrá una proyección favorable en el individuo hacia sus entornos inmediatos.

            Al inicio, hice mención de la “viveza criolla”, entendida por mi persona como aquella sagacidad autóctona que nos permite tomar ventaja del otro, inclusive, sin considerarlo. El venezolano es alguien leal y trabajador, es responsable y quiere que su entorno se desarrolle en justicia, pero si no encuentra estas condiciones él “no se va a quedar atrás” y va a pedir que “lo pongan donde haya”. Esta práctica es propia de instituciones públicas y privadas, y ya se ve como algo normal, y esto es grave. Aquí el Estado debe intervenir fomentando una cultura de servicio “a prueba de bala”, aplicando la Ley de manera efectiva a quienes la infrinjan para que ello sirva de castigo ejemplar, de modo que el que cumple la sanción no lo vuelva a repetir, y quien ve esto lo piense detenidamente antes de hacerlo.

            Algo que es tarea pendiente es reforzar la educación como vía única para el cultivo de una sociedad sana. No podemos seguir admitiendo niveles de deserción escolar alarmantes, ni tampoco un sistema educativo vetusto, poco atrayente, incapaz de potenciar los talentos de la juventud actual. También debemos solventar un sinfín de problemas de orden económico y administrativo que inciden nuevamente en la motivación y preparación tanto del personal docente como del estudiantil. La escuela debe ser efectivamente una referencia de vida en la gente en conjunto con una experiencia familiar idónea, ya que son estos ambientes en donde se cultivan sus potenciales, emergen liderazgos, son espacios privilegiados para la transmisión de valores y la educación para la vida en sociedad.

            Finalmente, para que la célula de la sociedad esté sana y un sistema educacional sea ideal es necesaria la activa participación del Estado y del sector privado de la economía local. El Estado, porque en su rol ideal como regulador de la economía y como satisfactor de necesidades está en capacidad de establecer las directrices necesarias para fomentar desarrollo económico a corto, mediano y largo plazo, y esto se logra de la mejor manera cuando se incorporan los recursos financieros, la disciplina, la experiencia, y la tecnología del sector privado. Debe ser un Estado realmente plural, democrático, que promueva y garantice plenos derechos y garantías constitucionales para cimentar un suelo jurídico capaz de autorregularse, de impartir justicia, y de hacer cumplir las leyes, apto para generar confianza y atraer inversión del capital, del empresariado. Éste último debe asumir una verdadera responsabilidad con el entorno, debe ser co-partícipe en la construcción de una nación, debe ser honesto, honorable, pulcro en la ejecución de sus oficios, debe ser empresa.

La situación ahora es distinta, siento que la gente despertó del letargo y se encamina a algo bueno: pese al desencanto de esos amores juveniles esa joven llamada Venezuela está dispuesta a amar de nuevo. La paz es la nueva consigna. Cuando reflexiono sobre lo que sueño para mi país en los próximos 10 años me lleno de emoción porque implica poner de mí, dar, sembrar, esperar, y quizás no cosechar en tiempo presente, implica pensar en clave de conjunto, de futuro. Esto no es más que un rescate urgente de nuestros valores ciudadanos.

miércoles, enero 26, 2011

La construcción de la autonomía...

Desde que escuché esa frase de una persona invaluable para muchos en América Latina la hice mía... ¿Qué es construir mi autonomía, en qué consiste?

Se dice que la adolescencia es el espacio para tal fin. Es donde el que adolesce comienza a explorar las opciones existentes para así tomar un camino. Es el momento privilegiado para determinar nuestra sexualidad, formas de ser y pareceres con respecto a la vida. Desde cierto punto de vista, supone un proceso estático, donde una vez que lo logras, ¡ listo ! Ya tienes las herramientas necesarias para caerle a palos al mundo... Pero no...

Con el paso del tiempo, no mucho, te das cuenta que esto es un proceso continuo de descubrimientos, y a éstos, en muchos casos, los suceden muchos momentos de decepción.

En ese momento de formar mi autonomía me he encontrado con el mundo real, el cual dista mucho del mundo que conocía... He comprendido, con dolor, gran parte de la naturaleza humana, sin espíritu, ni guitarras, ni bondad. He visto a la gente, tal y como es.

Resulta pues que esa construcción de mi autonomía no había tomado en cuenta la propia forma de ser de los humanos, los animales sociales... En medio de su miseria, el sistema al cual te insertas es perfecto, ¡y hasta simple!: si sonríes, todo, sino, nada.

Éste, es un sistema basado en relaciones, eres más o menos aceptado según como te adaptes a las situaciones, y para fortuna de algunos a los que sí, no siempre tu espectro social coincide con el personal. El hilo conector de este mundo de relaciones es la diplomacia, invento maldito de los hombres para no mostrar lo que realmente son y lo que quieren. Es una especie de virus que aliena a las personas desde adentro mismo, y se basa en alimentar esa cara socialmente aceptada de modo que le seas de agrado a todo aquél que te pasa por el frente. Si esa cara no gusta, ni existes.

Para ser realmente autónomo tengo que ponerme por encima de esta situación. El caso es que yo no quisiera darle el pésame a alguien -por ejemplo- cuando a los 15 minutos ni me acuerdo, o desear felicidad cuando en verdad, en el fondo me importa poco si vives o mueres... Si elijo ser autónomo bajo esas premisas estoy condenándome a mí mismo. ¿Será que otras personas lo están y no se dan cuenta? ¿Será que ni han pensado siquiera en un modo distinto y real de hacer las cosas, de sentir afecto real por la gente, sea de donde sea?, o es que para que el sistema funcione debo ser selectivo -cosa sencilla y complicada a la vez por pendejadas-... Eso sería injusto, pero entonces, entra otra variable: cómo hago esto sin quedar completamente expuesto, a merced de carroñeros de oficio que no ven ni desean nada bueno a tu alrededor, o peor aún, ni les importas pero sí ponen su espinita de igual modo...

¡Coño! tonto yo que pensaba que toda la gente era buena por igual... Ahí vamos...

domingo, enero 23, 2011

Irrelevantes factos de la masculinidad actual...

Este fin de semana estuve en buena compañía pasando el rato. Entre otras cosas salió el tema que comento en el título... Cómo son los roles de género en la sociedad actual... Todo esto, porque yo le digo a mi novia "mi macha" (como decir macho en femenino), puesto que, en este caso, es ella a quien le gusta casi obsesivamente el béisbol, y es la que tiene vehículo, osea, el macho de la relación... Jejeje, es a mí a quien vienen a buscar a la puerta de la casa para salir a pasear, y soy yo quien, en un futuro no muy lejano ya estaré sirviéndole las cervecitas a sus "amigotes" cuando vayan a ver los juegos a la casa... Jejeje, full gracioso..

Pero siendo más serios, es interesante ver cómo los roles han cambiado, pues éstos se han modernizado... Hoy vemos a hombres que se preocupan por su aspecto, casi compulsivamente, (hablo de hombres, sin necesariamente caer en el tema gay, eso es otra cosa), saben de marcas de diseñadores, se hacen liftings, peelings, dermoabrasión, y quien sabe cuanta vaina más... Aparte, cuidan a sus hijos, hacen comida, limpian la casa... Es decir, oficios que eran casi propiedad intelectual del género femenino están pasando a ser de ambos.... He conocido de casos donde la mujer es la que trabaja porque sus ingresos son mucho mayores que los de su par xy, mientras, el hombre trabaja, pero cuidando parte de las cosas del hogar (en mi caso, nunca podré planchar una camisa en menos de 40 minutos, jejeje), integrándose a gran parte de la dinámica familiar... Eso es muy bueno.

Ahora vemos a mujeres interesadas más abiertamente en el mundo masculino: deportes, ciencias, tecnología (Lo que daría por tener una novia geek, jajaja) y a hombres en aspectos más propios del arte, la estética, el estilo... Y hasta nos va bien! los mejores chefs del mundo son hombres, la mayoría de los diseñadores de modas son hombres, y así muchas otras cosas.

También ayuda mucho que el mundo sea más tolerante o abierto con esto, la política de que se puede hacer lo que sea sin que esto perjudique a nadie resulta efectiva. A final de cuentas de lo que se trata es de exhaltar el género humano.

No siempre es bien visto, y hay reticencia aún, más en los países de tradiciones muy arraigadas... Ahí, las mujeres son "pa' la cocina" y el hombre para el trabajo pesado... No obstante, no creo que falte mucho para que cambien estos paradigmas, y se sumen a la nueva dinámica de la que somos sujetos hoy en día, pues ya tampoco es la fuerza bruta el motor de la economía moderna, sino más bien el conocimiento, y en eso las mujeres tienen un potencial enorme, sino no nos ganaran siempre en los pleitos... Jeje dime que no! Jaja

Veremos que pasa con el tiempo...

miércoles, diciembre 08, 2010

!Silencio Soledad!

Hay ocasiones en que me pregunto por qué tengo casi 250 teléfonos en mi celular, si apenas uno o dos me son necesarios... Igual, en el caso contrario, donde tengo igual cantidad de números y nadie me llama. Es risible.

Llega un momento donde pienso que todas aquellas personas a quienes quise -y se los demostré de alguna manera- no merecían tal afecto. No es justo dar y recibir tan poco... Da tristeza.

Pudiera afirmar que es debido a que el día a día nos obnubila la mente y nos hace presas del olvido; también puedo decir que se debe al poco contacto entre aquellos que se quisieron y ya no lo hacen tan frecuentemente, pero, finalmente existe otra razón que en este momento considero la más poderosa: ¡a la gente le importas un carajo!

Esta es una conclusión que me destruye... Se dice que uno juzga a la gente por como uno es, pero en este caso, yo siento que lejos de no importarme la gente me importa más de lo que quisiera...

Ahorita vivo una situación en mi grupo de trabajo bien particular: en octubre tuve una especie de... Digamos... Colapso... Que me motivó de un día para otro en la oficina pedir unos días de vacaciones, yo diría más bien, de reposo... Nadie se enteró de esto sino hasta cuando yo no estuve. Cuando regreso de estos días encuentro un nuevo ambiente en la oficina, era una nueva atmósfera que, por mis acuciosos sentidos percibía iba a ser tóxica para mí... Paso y con un entrecortado "buenos días" trato de romper la neblina existente... Pero nada..., jejeje, de pronto me sentí en un pueblo fantasma donde te miran con reojo. En este caso, también fue con indiferencia... Pues bien, como nadie hablaba, yo tampoco. Mi única falta fue irme sin avisar. No creo que imponer así fuera tácitamente una ley de silencio fuera la alternativa ideal. Esperaba otra cosa.

Desde ese hecho ya han pasado casi dos meses en los cuales hablo estrictamente de trabajo, no más comentarios de cine o política, no más chachareos de media tarde, ni más rumores laborales. Cero.

Me hubiese gustado encontrar un grupo de compañeros de trabajo interesados al menos en saber por qué me fui así, si tenía un problema o algo, pero no... Hubo una persona que sí lo hizo, y se lo agradezco enormemente, otra que lo medio hizo a raiz de un impasse que tuvimos, y otra que curiosamente se me acercó a preguntarme si iba a participar en un desayuno navideño y al decirle que no, me preguntó si me pasaba algo. Más allá de lo casual nada...

Aún sigo esperando, ya no en sentido literal, ahora es mas bien idílico. No entiendo cómo después de haber sido cordial y haber cumplido las normas de etiqueta y cortesía y toda esa paja loca el resultado de mis acciones haya sido tan nefasto.

Ello me lleva a pensar dos cosas: una, que el equivocado soy yo, y que la forma en que me di, participé, ayudé, estuve, etc. no fue la más acertada, lo cual dudo un poco no, pero..., dos, que estoy al frente de un grupo de verdaderos caraduras que hay que rendirles pleitesías, avisarles de las urgencias que uno tiene en la vida así no les interesen en lo más mínimo. Prefiero hacer silencio y quedarme solo, con los únicos dos números de teléfono que me son útiles en el celular.

Me siento hasta estúpido después de tanta niñería de bachillerato, pero en este momento me hago consciente de qué cosas necesito en mi vida, y gente como esa de verdad que no. Me da tristeza porque pensaba que las cosas podían ser diferentes, pero no. Las cosas son como son, y ya.

lunes, noviembre 22, 2010

Gente bien.....

Es sabroso cuando compartes con gente con la que puedes aprender. Puedo decir que es gente que está a un mismo nivel.

El mundo en general es complicado: existe todo un conglomerado de normas sociales que hacen que tu manera de expresarte se vea imbuida por éstas. A ello debemos sumarle que esas normas sean cumplidas por todos los miembros de una comunidad determinada. Más aún, esas normas lo serán efectivamente si toda esa comunidad tiene un acervo cultural y educativo par. De otra forma la comunicación, el relacionarse siempre será ruidoso.

Me es difícil "bajar el nivel". Por mi forma de ser soy alguien con mucho conocimiento sobre muchas cosas, me gusta aprender. Cuando intento compartir este mundo mío -ya no lo comparto mucho, la verdad- me encuentro en la mayoría de los casos con gente que no sabe apreciar esto, y atribuyen tal actitud como un acto de vanidad. Yo creo que son acomplejados. Yo expongo mis ideas y ya. ¿que influye el cómo digo esto? quizás, pero ¿por qué esto mismo no pasa con personas como las que describo al inicio de este post?.

Hace poco, tuve la oportunidad de reencontrarme con ese mundo en el cual no es necesario bajar el nivel, y me sentí bien... Yo no soy un erudito, ni tampoco el más sesudo de los intelectuales, pero es realmente desesperante cuando no tienes alguien con quien hablar sin que se quede como con una burbuja dentro de la cabeza cuando dices o te refieres a cosas que debieran ser de cultura general. Si se lo explicas cabe la posibilidad de que igual no te entienda pero te afirme con la cabeza que sí. Si no lo explicas ese tema de conversación se termina. Es raro el caso en el que con honestidad van a decir "disculpa, pero no sé de qué me hablas, no sé qué es eso, explícame" -lo deseable-, y siempre, en cualquiera de los tres ejemplos mencionados van a tildarte de presumido, arrogante, soberbio, y en muchos casos, sin tampoco saber a precisión qué significan realmente estos términos. Es triste.

Durante este encuentro de mundos, jejeje, me sentí muy bien. Podía ser sencillo o intelectual y el mensaje de igual forma iba a llegar. Sentí libertad. Además, el tema de conversación era sumamente interesante a mis oídos. Gente nice!!, jejejeje...

Hay ocasiones en que pareciera que estas "sutiles" diferencias de intelecto no inciden definitivamente en la relación entre dos personas. Yo creo que sí. Una relación de cualquier tipo se basa en un conjunto de aficiones comunes, de intereses sobre ciertos aspectos de la vida, y de cuál es nuestra postura frente a éstos. Cuando una de las dos personas no tiene intereses afines a la otra la relación tiende a cambiar, incluso a terminarse. Hay un caso que conozco en el cual una persona es culta, inteligente, muy preparada y la otra persona -tengo que decirlo- es ¡BRUTA EN TODA LA EXTENSIÓN DE LA PALABRA!. Claro, estas dos personas pudieran hablar mucho sobre muchas cosas, pero muy poco sobre otras, y esto sería lo normal pues no todos sabemos de todo, pero cuando las cosas de las que no puedes hablar son mayores a las que sí hay problemas. Al final, siempre va a haber una persona en la relación que va a tener que reducir (adaptar, para no ser tan rudo) su nivel de conversación para comunicarse mejor con dicha persona. Esto en algún momento va a crear mucha frustración.

Según lo que creo, esto es debido a que a la gente -en especial, la juventud- no le interesa en lo absoluto conocer más del mundo que le rodea: no hay interés en la lectura, los programas formativos son poco atrayentes, los medios de comunicación cada vez son más influyentes de lo trivial, la educación de hoy día es de baja calidad. También influye la labor que se realice y el lugar de trabajo donde te desempeñes, ya que, si eres un artista quizás tendrás interés en la cultura, la historia, la actualidad,... de modo que todo esfuerzo artístico sea coherente con el momento histórico que se vive, pero ello no será obstáculo para que esta persona sepa de mecánica automotriz, o de la política en Myanmar, o de los monjes de Saigón, por decir algo. Es cuestión de interés y ganas de aprender, de conocer.

Es importante rodearse de gente común a ti, con intereses y visiones del mundo similares. Hay mucho rancho mental, muchos pensamientos que llegan a la altura de una lámina de zinc, o a nivel de un techo de apartamento pequeño, justo en la frontera donde otros los pisan. Ya esto es una costumbre.

viernes, noviembre 19, 2010

Del Sexo y otros Menesteres...

Sexo, la sola palabra ya trae consigo satisfacción....


En este momento pienso en el sexo como una forma excelente de comunicación, de imposición de egos... Lo que digo se puede ilustrar con el siguiente ejemplo: estás en frente de alguien que te encanta, te excita.... y tienes la posbilidad -ganas incluidas- de tener un encuentro físico, carnal, sexual, animal, instintivo, you know...

Pues bien, efectivamente tienes la oportunidad, y cuando llega el momento cumbre piensas en lo que vas a hacer, y comienzas a recordar toooooooodos tus preceptos morales, tus concepciones sobre el sexo, el matrimonio... comienzas a hacerte el interesante, el digno, el preocupado, comienzas a pensar en hijos, familia, VIH, un herpes, ¡¡qué se yo!!

Mientras que se sigue tejiendo esta telaraña en tu cabeza sale "alguien", envuelta en fina seda fría, destacando sus curvas, casi que pudiendo sentir la suavidad de su piel solo con tu mirada, tez blanca, casi brillante, cabello largo y crespo, suelto, salvaje, un busto hermoso y robusto y esa mirada que no falta, típica, ¡de matadora! que sumada a esos labios gruesos y de sangre viva te levantan hasta el último de tus pelitos.... Ah!!!

Bueno, luego de perder el aliento unas cuantas veces se alojan amablemente en la ya tibia y sudada cama, en procura de un sueño sumamente placentero... A la mañana siguiente (que no es de vacaciones ni es feriada) te levantas para rapidamente acomodarte y salir a trabajar... y ya. "Alguien" hace lo propio, y se va. Es posible que a "alguien" no la veas más nunca, pero es probable que haya dejado en ti mismo su tarjeta de presentación...

A veces o más frecuente de lo que pensamos el sexo es la presentación formal entre dos personas que andan en constante búsqueda. Cuando supe que esto era posible me sorprendí. Después del coito pregunto tu nombre, ¡antes yo!. Me parece más complicado tener sexo con "alguien" que presentarme bajo las costumbres clásicas de comportamiento social, pero el mundo está como está, y pese a nuestros intentos diarios por mostrar algo distinto la realidad nos sigue abrumando. No se puede negar que será divertido, pues no hay prejuicios de ningún tipo. ¡Sexo y ya! ¡no compromisos!

Hace algunos meses vi una película española llamada "Diario de una ninfómana". Demás está decir que fue full interesante, jejejeje... Recuerdo en especial una escena donde la chica -bonita, sin llegar a bellezas esculturales- se hacía penetrar por un desconocido que se cruzó en su camino. Ella estaba sujeta a una cerca de alambres de esas que vemos en los parques, o con las que delimitan espacios privados, era de noche, era una atmósfera perfecta, bien lograda para la ocasión. Aún recuerdo su cara de placer... memorable.

Al final, la chica no era ninfómana como tal -así me pareció-, estaba buscando querer a alguien desesperadamente, quería sentir que alguien la quisiese, y su clítoris era su coartada para lograr tal fin. La escena final si mal no recuerdo implicaba una reflexión importante: ella aparece masturbándose (¡escena maravilosa!), entendiendo que nadie la puede querer de la forma que ella busca -de hecho, no quedó con nadie-, excepto sí misma.

Pero ahora hablemos de los "egos". Siempre he sentido curiosidad en saber cómo se interpreta el sexo. Una amiga del liceo -muy zorra pero bella, por cierto, jejeje- tenía novio, y se besaba con cuanto chico quisiera. Ella era selectiva. Recuerdo que me comentó que en una oportunidad quería besarse con un chico que le encantaba. No lo conocía como tal, lo venía "cazando". Ella dijo que cuando lo tuvo al frente y se besaron ella sintió morir... Ja! pero del hastío, pues el pana besaba muuuy mal... Cuando terminó el beso ella sonrió como cuando a uno lo comprometen obligado... Yo me reí hasta más no poder....

Algunas veces me pregunto si no es más que eso: me imagino cómo será estar con tal persona que me gusta. Creo que al final nos enamoramos -en la mayoría de los casos- de la imagen que proyecta una persona, y no de la propia persona en sí. Es como una mujer con maquillaje que se ve espectacular y cuando se lo quita es preferible ponerle una bolsa en la cara, y no traslúcida, por eso de no ver los detalles...

El sexo es un punto medio entre nuestros instintos y nuestra razón. El mismo puede ser liberador o no. No sé si hay sexo de despedida entre dos amantes. No sé si hay sexo de reconciliación. Me resulta curioso entender cómo hay problemas sexuales por falta de comunicación si el sexo -verbigracia- es comunicación. No hay nada más sabroso que sentir la vida en el cuerpo del otro, su respiración, sus gemidos. ¡ni hablar de un orgasmo!. Es triste cuando el sexo es reprimido. Es sabroso cuando el sexo se da en segundos, a riesgo de que alguien te encuentre. Es feliz quien disfruta de su sexo a plenitud. También lo es quien lo hace con amor.

jueves, noviembre 18, 2010

Hipócrita....!

hipocresía.

(Del gr. ὑποκρισία).

1. f. Fingimiento de cualidades o sentimientos contrarios a los que verdaderamente se tienen o experimentan.


diplomacia.

(De diploma).

1. f. Ciencia o conocimiento de los intereses y relaciones de unas naciones con otras.

2. f. Servicio de los Estados en sus relaciones internacionales.

3. f. coloq. Cortesía aparente e interesada.

4. f. coloq. Habilidad, sagacidad y disimulo.

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En los últimos días me he enfrentado a este concepto. Veo con preocupación que esta mal llamada "diplomacia" rige la conducta de muchas personas con las que comparto el camino. Esto me deprime.
 
En principio, pensaba que -a partir de como soy- la gente que te trata tenía un interés genuino en ti: hay feeling, hay sentimientos y actitudes comunes ante la vida, un hobby particular o algo por el estilo. Esto no ocurre en todos los casos, y lo lamento bastante, más de lo que debiera. Hay personas que se tratan porque la norma así lo indica, un saludo cordial, un beso, un apretón de manos, y ya; no hay -o no lo veo- interés en conocer realmente la vida del otro, en emocionarte más allá de la expresión facial con lo que le ocurre a tus semejantes, ¡coño! en hacerte presente efectiva y afectivamente ante los demás... Todo se resume a un lobby donde estableces vínculos, contactos, casi que por mera simbiosis. Y yo no estoy de acuerdo.
 
Ahora tengo un montón de ideas sobre el tema, y es que, al final, seguimos en la búsqueda de gente capaz de interesarse por el otro, pero sin que éste se dé cuenta, de modo que si el intento es infructuoso no quede exhibido ante los demás como un débil carente de afecto; o peor aún, NO nos importa relacionarnos más allá de lo diplompáticamente necesario porque si encuentro algo más que amenaza mi tranquilidad, mis intereses, me veo obligado por cortesía a hacerme presente, y ello mina mi tiempo, mis ganas, mi espacio, me complica, me ladilla, y la verdad no me importa... Esto es como darle el pésame a alguien sin sentirlo... Es... Es... Diplomático...
 
Cuando me acerco a alguien trato de ser empático -cosa difícil por mi marcada timidez-, trato de buscar algo en común, trato de comprender lo que el otro dice, y trato de que esto sea un intento sincero. Creo que una vez que lo logro creo un vínculo eterno con la persona, pienso en ella, me preocupo, trato de estar presente, de hacer presencia... Cuando esta persona que en apariencia era cercana da señas de que no lo es en realidad me entristezco, también me molesto mucho, pero principalmente me entristezco. En ese momento la relación cambia, y me es difícil volver a establecer esa conexión. Me es difícil ser hipócrita o diplomático, cortés -para ser más amable- cuando no siento esto y lo que me provoca es "matar" a coñazo limpio a quien tengo al frente... Dios!!! es difícil... jajajaja... pero bueno, hay límites, jejejeje...
 
Que sabroso sería "matar" a coñazo limpio a unos cuantos.... jajajajajaja..... Sentiría un alivio que ni les cuento, jejejejeje....
 
OJO: "MATAR" es dicho en sentido figurado. Lo único que mato sin piedad son a las moscas, y porque definitivamente no me gustan....