Que vida tan hija de puta tenemos a veces....
Hay gente que pareciera nacer aprendida. Las veo y las re-veo y me afirmo este pensamiento. Hay personas que parecen perfectas, de cristal. Yo me veía así. Hoy me doy cuenta que no.
Hay gente que dice que lo que cuenta es lo que se proyecta al exterior. Escribiendo esto pienso en la panza de un cerdo, (creo es de este animal la que pienso); ésta tiene una superficie lisa, creo que esa es la externa, y por dentro es rugosa, llena de imperfecciones. Así me parece que es la gente en general, y siento algo de pena porque much@s dicen ser perfectos. No lo expresan con la propia voz, pero sus actitudes hacen ver las costuras. Hace algunos años me intimidaba ante muchas de estas personas, mis complejos me comían, literalmente. Hoy puedo pasarles al frente o por un lado y sencillamente cagarme de la risa.
Esto es bastante difícil. Suponer que te conoces y que puedes dominarte y lograrlo es una proeza. Somos animales domesticados por nuestros propios factores culturales, pero en constante lucha con nuestras bajas pasiones e instintos. No voy a decir que no me he dado gustos, pero no todos los que quisiera, ni en esa medida deseada. Creo que cualquiera de ustedes tampoco.
Pero yendo al tema de fondo, es difícil ser líder de uno mismo. En estos meses he aprendido algo de filosofía, y entre las reflexiones encuentro que sí, somos una unidad sustancial, pero que está contrapuesta la mayor parte del tiempo. En cada uno de nosotros hay un universo de dudas: qué voy a estudiar, dónde voy a vivir, cuántos hijos quiero tener, cómo o cuándo voy a morir, qué piensan de mí... etc... y todo esto nos condiciona, y nos hace actuar de una u otra manera. Y es difícil, porque de cara a la sociedad tienes un estilo o conjunto de valores y esquemas que promover, y que si se te caen entonces comienzas a ser señalado, y no siempre quieres correr con ese riesgo, pero cuando llegas a tu casa, a tu cuarto, a tu soledad, sacas ese mundo exterior lo que tienes dentro y, al menos por un ratito, eres feliz.
Me refiero a otro tipo de mundo exterior, a las represiones que este mundo te hace y cómo las sorteas, a vivir sin estar a la defensiva, atento a los comentarios malsanos de mucha gente podrida por dentro. Verónika, la de Coello, vivía con amargura, con un sin sentido que la hacía querer borrarse de este mundo. Creo que su propia salvación vino no solo por la presencia del amor en su vida, sino porque encontró a alguien con quien recordarse lo que ella era, o había decidido ser. Hay gente que dice que soy demasiado noble o demasiado pendejo, (para este momento de la historia parecen sinónimos), y ello me ha hecho pasar por momentos difíciles con gente que yo estimaba, quería, amaba en realidad. Los verdaderos errores se producen cuando no somos capaces de reconocer nuestras propias fallas, cuando nos aferramos a culpar al otro sin vernos a nosotros mismos, quizás porque sabemos de qué materia estamos hechos (conozco unos cuantos hechos de materia fecal, ellos saben quienes son)...
Entonces, conocerte, aceptarte y reconocer tus errores son partes de tu autoliderazgo, pero lo principal, es ser fiel a eso que eres. Si está en ti cambiarlo, cámbialo, para mejor, sino, date tiempo. No habrá mucha diferencia porque son pocos los que aceptan este desafío y prefieren irse por la tangente de errores imperdonables y una vida marcada por la tragedia y el desasosiego personales. Son pocos los que se atreven a mirar dentro y comenzar a escalar las cumbres que representan sus propios complejos. Son pocos los que han sido capaces de izar su propia bandera en la cima de éstos.
Yo lo hice para algunos, pero al llegar a esas cimas, me encontré con otras nuevas, y comencé de nuevo...
Reflexiones personales sobre la vida que vivimos, y la que vivo particularmente...
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viernes, julio 29, 2011
martes, noviembre 23, 2010
Amargura y la muerte......
El Dr. Igor, célebre director del manicomio de Villete, en Eslovenia, describe la amargura como una especie de químico producido en el organismo a partir de las reacciones que las personas tienen con respecto a un ambiente adverso, la pérdida de interés en las cosas simples y cotidianas de la vida, o la falta de éstas. Esta "sustancia" irradia -cual quimioterapia- el organismo de la persona hasta un punto tal que nubla los sentidos y deprime todo el sistema. Al final, la persona víctima de este mal deja de encontrarle sentido a la vida, o por el contrario, busca revelarse de manera estóica, pero cuando esto pasa ya la amargura ha invadido el corazón de ésta y no queda mucho por hacer, excepto esperar la muerte, vengadora soberana que libera de las prisiones corporales a quienes sufren esta enfermedad por cualquiera de sus motivos...
Nunca me había llamado la atención Paulo Coelho. No obstante, debo decir que Verónika, la joven presa de esta enfermedad y su auténtica y profunda revisión de la vida en esa semana en Villete me cautivó. Cuando vivo a partir de los preceptos que la sociedad establece aún y cuando no los comparto y soy rechazado por ello siento que algo dentro de mi muere. En efecto, la amargura me está invadiendo. Esta no sería la primera vez que me imagino cómo sería mi funeral, no por el hecho de querer morirme como en el caso de Verónika (pienso en salidas menos cobardes, como irme a un país totalmente desconocido para mí y comenzar de cero, pero la muerte, muy poco), sino más bien por fijarme en cuánto he sembrado, cómo lo he hecho.
Yo siento que he luchado contra la amargura durante mucho tiempo de mi vida. Estuvo fuera de mi durante varios años, cuando me creía alguien logrado, en perspectiva, con una alta maestría personal, pero hoy debo admitir que tengo un poco de ella en mi sistema. Definitivamente, no logro adaptarme a ese mundo cínico de convencionalismos, y tampoco consigo mucha gente con la cual compartir la vida de este modo. Todo es superfluo, pareciera que hay mucho que esconder o mucho que proteger, pareciera que tanto dolor y hostilidad en la atmósfera no nos dejara ser como somos, o de pronto estoy siendo ingenuo y resulta que la humanidad es así como la veo, y no hay más allá. Sigue con su tendencia natural a la autodestrucción, en palabras del Dr. Igor.
Mientras que leía la breve semana en la que Verónika decide Morir me sentía parte de Villete: encuentro a mi paso a muchos Edwards, a quienes les arrebataron sus sueños por no entender -o compartir- los ideales del mundo de la diplomacia; encuentro a "La Fraternidad" por doquier, con la diferencia que aquí la gente no busca la superación personal, sino consolidar sus egos, ya que ellos son quienes únicamente tienen la razón; también encuentro a muchas Mari, quienes no tienen el valor de vivir porque hubo algo que las atemorizó para siempre; y a muchas Zedka, que perdieron el sentido en las cosas materiales y están en vías de comprender el camino espiritual que nos une con algo mayor que nosotros... pero desisten.
Lo ideal sería que la amargura te indujera a la tristeza o la depresión, en su manera más manifiesta, pero en este caso, a Verónika le adormeció las emociones, la hizo incapaz de sentir nada, le mató la vida.. no, la "vida" le mató su vida, y la amargura hizo lo suyo.
Admirable también es la figura del Dr. Igor, pues estaba dándolo todo en su tesis, y estaba haciendo un experimento poco ético (pero necesario) que marcaría, años después, el camino a la cura de los problemas de la gente. No es justo ni posible desperdiciar días de existencia cuando hay tanto por vivir... Quizás, es necesario tomarse un tiempo para evaluar las cosas, revisar el camino recorrido, dormir bien, comer sabroso, salir a recibir un baño de sol, tocar el piano, desnudarse y amarse uno mismo, recobrar parte de esa dignidad que la vida te quita, o que no te enseña a vivir a plenitud. Y como en el caso del Dr. Igor, recordar/enseñar esto a muchas personas sin siquiera esperar las gracias.
La vida pareciera ser una balanza entre dar y recibir. Yo siento que he dado bastante en estos años de caminarla. Mi problema es que ahora que me dispongo a recibir no me gusta lo que me dan. Ahí me pregunto: ¿será que no di algo bueno?, o ¿lo di y lo quité, de modo que en suma no he dado nada?, o que ¿aquellos a quienes di son unos malditos egoistas? No lo sé.
Ahora mismo me debato entre ser de ese mundo y relacionarme sabiendo que lo que veo son avatares de vacíos espectros que se dicen a sí mismos humanos, o seguir mi camino tratando de buscar alguien con un corazón verdadero y visible entre sus armaduras. Cuando lo defina, saldré de Villete para ver las Visiones del Paraíso de Edward, junto a Verónika...
Nunca me había llamado la atención Paulo Coelho. No obstante, debo decir que Verónika, la joven presa de esta enfermedad y su auténtica y profunda revisión de la vida en esa semana en Villete me cautivó. Cuando vivo a partir de los preceptos que la sociedad establece aún y cuando no los comparto y soy rechazado por ello siento que algo dentro de mi muere. En efecto, la amargura me está invadiendo. Esta no sería la primera vez que me imagino cómo sería mi funeral, no por el hecho de querer morirme como en el caso de Verónika (pienso en salidas menos cobardes, como irme a un país totalmente desconocido para mí y comenzar de cero, pero la muerte, muy poco), sino más bien por fijarme en cuánto he sembrado, cómo lo he hecho.
Yo siento que he luchado contra la amargura durante mucho tiempo de mi vida. Estuvo fuera de mi durante varios años, cuando me creía alguien logrado, en perspectiva, con una alta maestría personal, pero hoy debo admitir que tengo un poco de ella en mi sistema. Definitivamente, no logro adaptarme a ese mundo cínico de convencionalismos, y tampoco consigo mucha gente con la cual compartir la vida de este modo. Todo es superfluo, pareciera que hay mucho que esconder o mucho que proteger, pareciera que tanto dolor y hostilidad en la atmósfera no nos dejara ser como somos, o de pronto estoy siendo ingenuo y resulta que la humanidad es así como la veo, y no hay más allá. Sigue con su tendencia natural a la autodestrucción, en palabras del Dr. Igor.
Mientras que leía la breve semana en la que Verónika decide Morir me sentía parte de Villete: encuentro a mi paso a muchos Edwards, a quienes les arrebataron sus sueños por no entender -o compartir- los ideales del mundo de la diplomacia; encuentro a "La Fraternidad" por doquier, con la diferencia que aquí la gente no busca la superación personal, sino consolidar sus egos, ya que ellos son quienes únicamente tienen la razón; también encuentro a muchas Mari, quienes no tienen el valor de vivir porque hubo algo que las atemorizó para siempre; y a muchas Zedka, que perdieron el sentido en las cosas materiales y están en vías de comprender el camino espiritual que nos une con algo mayor que nosotros... pero desisten.
Lo ideal sería que la amargura te indujera a la tristeza o la depresión, en su manera más manifiesta, pero en este caso, a Verónika le adormeció las emociones, la hizo incapaz de sentir nada, le mató la vida.. no, la "vida" le mató su vida, y la amargura hizo lo suyo.
Admirable también es la figura del Dr. Igor, pues estaba dándolo todo en su tesis, y estaba haciendo un experimento poco ético (pero necesario) que marcaría, años después, el camino a la cura de los problemas de la gente. No es justo ni posible desperdiciar días de existencia cuando hay tanto por vivir... Quizás, es necesario tomarse un tiempo para evaluar las cosas, revisar el camino recorrido, dormir bien, comer sabroso, salir a recibir un baño de sol, tocar el piano, desnudarse y amarse uno mismo, recobrar parte de esa dignidad que la vida te quita, o que no te enseña a vivir a plenitud. Y como en el caso del Dr. Igor, recordar/enseñar esto a muchas personas sin siquiera esperar las gracias.
La vida pareciera ser una balanza entre dar y recibir. Yo siento que he dado bastante en estos años de caminarla. Mi problema es que ahora que me dispongo a recibir no me gusta lo que me dan. Ahí me pregunto: ¿será que no di algo bueno?, o ¿lo di y lo quité, de modo que en suma no he dado nada?, o que ¿aquellos a quienes di son unos malditos egoistas? No lo sé.
Ahora mismo me debato entre ser de ese mundo y relacionarme sabiendo que lo que veo son avatares de vacíos espectros que se dicen a sí mismos humanos, o seguir mi camino tratando de buscar alguien con un corazón verdadero y visible entre sus armaduras. Cuando lo defina, saldré de Villete para ver las Visiones del Paraíso de Edward, junto a Verónika...
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