viernes, julio 29, 2011

Los Desafíos del Autoliderazgo....

Que vida tan hija de puta tenemos a veces....
Hay gente que pareciera nacer aprendida. Las veo y las re-veo y me afirmo este pensamiento. Hay personas que parecen perfectas, de cristal. Yo me veía así. Hoy me doy cuenta que no.

Hay gente que dice que lo que cuenta es lo que se proyecta al exterior. Escribiendo esto pienso en la panza de un cerdo, (creo es de este animal la que pienso); ésta tiene una superficie lisa, creo que esa es la externa, y por dentro es rugosa, llena de imperfecciones. Así me parece que es la gente en general, y siento algo de pena porque much@s dicen ser perfectos. No lo expresan con la propia voz, pero sus actitudes hacen ver las costuras. Hace algunos años me intimidaba ante muchas de estas personas, mis complejos me comían, literalmente. Hoy puedo pasarles al frente o por un lado y sencillamente cagarme de la risa.

Esto es bastante difícil. Suponer que te conoces y que puedes dominarte y lograrlo es una proeza. Somos animales domesticados por nuestros propios factores culturales, pero en constante lucha con nuestras bajas pasiones e instintos. No voy a decir que no me he dado gustos, pero no todos los que quisiera, ni en esa medida deseada. Creo que cualquiera de ustedes tampoco.

Pero yendo al tema de fondo, es difícil ser líder de uno mismo. En estos meses he aprendido algo de filosofía, y entre las reflexiones encuentro que sí, somos una unidad sustancial, pero que está contrapuesta la mayor parte del tiempo. En cada uno de nosotros hay un universo de dudas: qué voy a estudiar, dónde voy a vivir, cuántos hijos quiero tener, cómo o cuándo voy a morir, qué piensan de mí... etc... y todo esto nos condiciona, y nos hace actuar de una u otra manera. Y es difícil, porque de cara a la sociedad tienes un estilo o conjunto de valores y esquemas que promover, y que si se te caen entonces comienzas a ser señalado, y no siempre quieres correr con ese riesgo, pero cuando llegas a tu casa, a tu cuarto, a tu soledad, sacas ese mundo exterior lo que tienes dentro y, al menos por un ratito, eres feliz.

Me refiero a otro tipo de mundo exterior, a las represiones que este mundo te hace y cómo las sorteas, a vivir sin estar a la defensiva, atento a los comentarios malsanos de mucha gente podrida por dentro. Verónika, la de Coello, vivía con amargura, con un sin sentido que la hacía querer borrarse de este mundo. Creo que su propia salvación vino no solo por la presencia del amor en su vida, sino porque encontró a alguien con quien recordarse lo que ella era, o había decidido ser. Hay gente que dice que soy demasiado noble o demasiado pendejo, (para este momento de la historia parecen sinónimos), y ello me ha hecho pasar por momentos difíciles con gente que yo estimaba, quería, amaba en realidad. Los verdaderos errores se producen cuando no somos capaces de reconocer nuestras propias fallas, cuando nos aferramos a culpar al otro sin vernos a nosotros mismos, quizás porque sabemos de qué materia estamos hechos (conozco unos cuantos hechos de materia fecal, ellos saben quienes son)...

Entonces, conocerte, aceptarte y reconocer tus errores son partes de tu autoliderazgo, pero lo principal, es ser fiel a eso que eres. Si está en ti cambiarlo, cámbialo, para mejor, sino, date tiempo. No habrá mucha diferencia porque son pocos los que aceptan este desafío y prefieren irse por la tangente de errores imperdonables y una vida marcada por la tragedia y el desasosiego personales. Son pocos los que se atreven a mirar dentro y comenzar a escalar las cumbres que representan sus propios complejos. Son pocos los que han sido capaces de izar su propia bandera en la cima de éstos.

Yo lo hice para algunos, pero al llegar a esas cimas, me encontré con otras nuevas, y comencé de nuevo...

viernes, julio 08, 2011

Se puede empezar de cero......?

Siempre he alucinado con esta idea. En estos días he recordado mucho mi vida a lo largo del tiempo... Situaciones, éxitos, fracasos, golpes, alegrías -en verdad éstas no tanto- y tanto en estos días como cada vez que me pasa termino con la misma pregunta en mi mente...

Recuerdo una película donde un hombre con un pasado aciago opta por irse y termina en un poblado costero donde -según una habitante del lugar- todos llegaron allí huyendo de algo, para poder comenzar de nuevo. Suena sabroso hacer un borrón.. o no... arrancar esa página y comenzar a escribir de nuevo. ¿te ha pasado?

Es consabido todo lo que ello implica: hay que dejar también a quienes se quiere, es comenzar de cero, totalmente. Es difícil y es un reto. Pero no por ello deja de serme interesante. De hacerlo, quisiera irme a un lugar donde no hablen mi idioma, no sé, algo así como Turkmenistán, Eslovenia o Costa de Marfil o algo así, jejeje, donde no sepan nada de nada sobre mí... Eeeso sí sería comenzar de cero, pero, de la nada. Nah! no me iría a un lugar así. En vez de eso quizás me iría a Toronto, en Australia. La imagen de ese "pueblo" se quedó grabada para siempre en mi memoria. En ese lugar parecía que los problemas no existían, la gente tomaba té frente al lago Macquarie, otros hacían vela en el mismo, y otros paseaban en bicicleta en sus perfectas y demarcadas calles. No había ni una hoja fuera de su lugar, y todos sonreían, si no lo eran al menos aparentaban muy bien ser felices. El solo recordarlo me da tranquilidad.

Ahorita escribiendo me pregunto si realmente quisiera comenzar de cero o no. En muchos aspectos de mi vida me siento bien conmigo mismo... mi problema es que no administro mis afectos, y ando cual puta cualquiera dándole amor a quien no lo merece o no lo quiere. Otra cosa es que mi amor no es el clásico afecto del abracito y el beso, o la sonrisita y la picadita de ojos, no. Mi amor se da en la medida que le hago el bien a quien me lo pide. No recuerdo mucho las pocas veces que me he negado a hacerle un favor a alguien, pero sí las que me han negado el favor a mí, aduciendo, balbuceando ridiculeces sobre mi personalidad o mi forma de ser. A la gente le gusta emitir juicios a priori y pocos se empeñan en conocer a profundidad a la persona.

En un nuevo comienzo creo que podría elegir sin tantas consecuencias como ser. Una vez en una sesión formativa un psicólogo nos decía que "somos lo que somos y lo que hemos sido"... Creo que la frase no era de él, pero igual me caló hondo... ¿cómo reinventarme si todo lo que tengo alrededor me increpa, me condiciona al pasado que tengo?, ¿cómo se hace para que no cueste tanto?...

La gente a veces es demasiado comemierda como para darse cuenta de algunas cosas importantes en el otro, y esenciales para sí mismas.

Ojalá el tiempo sea propicio y suficiente para hacerlo, y no sea ya muy tarde...

jueves, julio 07, 2011

Cuando la Vocación no es tal...

Sin duda alguna, siento que tengo habilidades para muchas cosas. Esto me ha parecido a veces que es causa de envidia. El caso es que saber hacer tantas cosas -y a la vez ninguna- me ha hecho divagar en cuanto a lo que mis opciones de vida se refieren.

Estaba recordando en estos días que, hace ya algunos años, al salir del Bachillerato me dije a mí mismo "quiero graduarme, hablar dos o tres idiomas, tener experiencia laboral, muchos cursos y todo esto con menos de 22 años"... Hoy día he cumplido casi todo, menos lo de la carrera aunque ya está por terminar, pero me doy cuenta dolorosamente que de nada me vale, porque igual el camino tomado no es el que me da felicidad. Elegí estudiar Contaduría porque me consideraba perfeccionista y con esta carrera los datos perfectos eran posibles... luego, cambié a Administración porque me consideraba un líder.... Ni uno ni otro. Soy un estúpido que dice ser perfeccionista, y de líder he comprobado que tengo bien poco. Me siento atormentado a veces por tanta presión sin sentido. Muchas veces he deseado quitarme las corbatas del cuello y dedicarme a trabajar humildemente en un negocio de pizza, limpiando, o en un call center, donde no hayan tantas responsabilidades. ¿De qué sirve preocuparme si lo que hago ya no me gusta?..

Con esto, me acuerdo del cuento del "amante", aquello que te apasiona, te da vida, te hace feliz. ¿eso existe realmente?, ¿lo que haces te emociona, te hace vivir?

Lo que más duele de mi situación es que el tiempo que ha pasado no se recupera. ya no soy tan joven, y estoy viciado con las cicatrices del tiempo. En muchos momentos hasta he perdido la alegría de vivir, y hago las cosas esperando sensaciones a cambio. Pero nada.

Justo ahora recuerdo a mi jefa, quien ha hecho su trabajo incansablemente desde hace 15 años... El mismo maldito y repetitivo trabajo día tras día, año tras año, sin esperanza de algo nuevo o mejor. Ella me dice que cada caso es nuevo, no se parece al otro... Yo no creo eso, al contrario, es la misma rutina de calcular números que no son ciertos, evaluar los riesgos, firmar documentos, recibir y hablar con clientes. La misma mierda... De pronto ella estará tan enferma o tan habituada que no se da cuenta que es como si hubiera entrado en un hoyo de tiempo donde todo es igual. Supongo que ella sí encontró su pasión. Que suerte.

Que arrecho es a veces no saber a dónde vas... Hay casos de personas que se ven tan decididas en lo que hacen, y lo hacen casi estóicamente, sin mirar a los lados, con orgullo. Otros, por la necesidad o las casualidades de la vida están en el camino que están. ¡Maldito el dinero que te hace cambiar los sueños por realidades no deseadas!, Pobres los que no sabemos a dónde vamos...

La peor parte es que en esta prisión profesional debes estar atento, risueño por 8 largas horas, día a día....

lunes, mayo 30, 2011

Cultivando el futuro.

Esta mañana iba leyendo un libro camino al trabajo. De pronto veo como una señora sentaba a un niño de edad escolar y le daba de comer. Sentí ternura. Me pareció que podía ser su nieto, ya que la persona contaba algunos años.

Casualmente estoy leyendo un libro donde dice que parte de la clave del desarrollo de la humanidad ha tenido que ver con la capacidad de adaptación del hombre a los nuevos tiempos, pero no del hombre en sí mismo como ser individual, sino más bien de la especie humana (no había tenido esa perspectiva de un modo tan claro, a veces lo obvio para mí no lo es tanto, o bien no había captado la esencia de tal acto). El libro decía que un recolector y cazador de los albores de la civilización frente a un agricultor y su reciente tecnología sentía la necesidad de avanzar, evolucionar, pero que, bien por el tiempo de vida transcurrido o bien por la incomprensión de los nuevos métodos y técnicas ya no podía o quería avanzar. Este desarrollo constituía una amenaza a su modo de vida, y evidentemente tal avance era claro que iba a darle forma al curso de la historia. Al recolector no le quedaba otra que seguir recolectando y cazando, pero confiando en que sus próximas generaciones las iba a educar en técnicas de agricultura, pues eran el futuro. Él iba a ser su soporte.

Algo así me pareció ver con la escena que les comenté de esta mañana. La señora adulta representa el modo tradicional de hacer las cosas, y el niño el modo que viene. Todo este cuento para comentar lo que realmente vi, y es que, tal como el cazador/recolector esta señora está haciendo lo propio para que este niño sea formado en lo que viene, a pesar de que ella se está quedando atrás. Esto lo defino como Sacrificio.

La señora pudiera comenzar de nuevo, re-aprender las nuevas técnicas, los oficios, comenzar a moverse en el nuevo mundo que viene; se supone que una de las definiciones de la inteligencia es “la capacidad adaptativa al medio que tenemos”. ¿Por qué esta señora no comienza de nuevo?, ¿por qué el recolector no se puso al corriente con las técnicas de agricultura? ¿por qué pensar en seguir viviendo de manera tan mísera cuando lo nuevo es barato, más fácil y mejor?; El caso es que el género humano en muchos casos que conozco ha preferido dejar de lado sus ilusiones y proyectos para que otros logren los suyos propios. Parece que, a pesar de todas nuestras miserias espirituales tenemos inconsciente la necesidad de avanzar y de proteger nuestra propia especie, sea quien sea. Hasta hoy no entendía cómo funcionaba la cosa.

Hay otra cosa, el sacrificio deja de serlo si quien lo hace no profesa amor en sus acciones. La intención de éste es hacer que los que nos suceden vivan mejor que nosotros, y esto es un acto de caridad enorme; implica desprendimiento de lo propio, implica fe en quien se ayuda o se cría, se cultiva, muchas veces implica cambiar unos sueños propios por otros ajenos, y esto no es fácil, al menos no para mí. Implica que al final te das cuenta que eres actor de una historia donde dejaste de tener el papel principal, donde muchas veces el nuevo protagonista no se da cuenta de lo importante que fue –y es- tu papel para que él siguiera teniendo vida, y donde muchas veces los finales son trágicos (conocí un caso aberrado donde la única hija adoptada de una persona terminó asesinándola).

Ojalá la empanada y el jugo que le dieron de comer a ese niño sirvieran de alimento espiritual, de combustible para que ese chamo eche a volar sus sueños y no se quede enredado en algún cable de alta tensión, o en las hojas de un árbol, o como dicen alguien estimable, “en la cuneta de su propia historia”.

martes, mayo 24, 2011

Separados hasta que la muerte nos una...

No. No es una sentencia...

Una separación siempre duele, especialmente porque a muchos no nos gusta la idea de estar solos y entonces, nos quedamos casi aferrados a personas, lugares, cosas. Buscamos cientos de explicaciones para justificar lo que nos pasa, las razones, las personas, las circunstancias, y al final solo estamos dándole largas a las cosas que naturalmente suceden... o deben suceder.

Hoy estoy viviendo eso. Hoy estoy entrando en contacto con mis sentimientos reales frente a toda esta institución de lugares, cosas, momentos, personas que casi (así los consideré) fueron mi familia, circunstancias que por ahora espero (por mi propio bien) sean parte de mi pasado.

No recordaba lo duro y liberador que podía ser...
Recuerdo cuando dejé mi primer empleo. Mi contrato había terminado luego de casi cuatro años. Recuerdo cuando bajaba despidiéndome por las escaleras... ya eran casi las 5 de la tarde, y el sol estaba cayendo, permeando los vidrios del edificio, en las escaleras que ya mencioné. Pensaba en qué venía ahora, qué iba a hacer... Gracias a Dios para ese momento no tenía la obligación de mantenerme económicamente aún, de modo que mis atenciones estaban dirigidas a este momento particular. Hubo un llanto algo ahogado, no quería que me vieran llorando por algo que no necesariamente implicaba lloriqueo. Aclaré mi garganta, entregué mis credenciales y salí por la puerta, como cualquier otro día de los pasados, y no volví más.

Ciertamente una separación es un hecho importante, más cuando has tenido tiempo suficiente para "vivir" dentro de la estructura. Normalmente duele, pero también me ha pasado que al momento de decir adios he sentido una tranquilidad enorme, como si después de tanto rebullicio llegara a experimentar calma con la decisión tomada; es como si el cuerpo supiera antes que la mente o el corazón que lo que haces o donde estás te hace daño, te duele, te invalida como persona, y cuando el cuerpo se sabe liberado de esa situación descansa. Es un alivio. De verdad.

Creo en tres cosas: la separación implica el final de algo, es la suma de muchos momentos, de una historia completa, es el culmen de un proceso: los hijos salen del hogar, la gente muere o se va, las cosas se acaban, se consumen..., lo segundo es que la gente se separa cuando ya no tiene un hogar común con lo que ha venido haciendo o hace. Con una vida tan corta no es justo aferrarse a cosas que nos hacen daño, aún habiéndonos hecho bien al principio, además, cuando te aferras a lo pasado no se da paso a lo presente, sea bueno o malo; lo otro es que la separación también es el comienzo de algo nuevo. No necesariamente bueno, tampoco necesariamente malo, solo nuevo. Esta nueva situación te permite adherirte a algo distinto, diferente, o bien, disfrutar de tu nueva situación, en libertad.

Por ahora quiero dormir y no pensar en aquello que, casi en forma masoquista, me hace añorar lo que he dejado.

viernes, abril 22, 2011

Cuando muere la Juventud….

Es curioso, crecer es muy difícil, la pubertad, el acné, la presión social, el sexo, las emociones más profundas se viven en este momento. Cuando llegas a ser un adulto joven comienzas a codearte con el mundo real, y a simple vista es hermoso: las cosas funcionan, hay gente valiosa, algunas veces los sueños de la juventud se cumplen. Pareciera que sí es posible un mundo justo, y más aún porque con nuestro “ilimitado” poder sentimos que podemos lograrlo. Lamentablemente, estamos viendo la tapa del frasco apenas…

La juventud es hermosa, pero ingenua, llena de ignorancia sobre cómo opera el mundo real, y cuando comenzamos a enfrentarnos a esto algo en nosotros comienza a morir, y es inevitable, y es triste, y definitivo; forma parte de nuestro continuo proceso de vida, tenemos que adaptarnos a las situaciones que vivimos a diario, y ellas muchas veces implican tomar decisiones o asumir actitudes que contradicen de manera importante nuestra manera de ver y hacer el mundo en el que vivimos. No es sencillo de ninguna forma.

Aquí comienza el verdadero proceso de la adultez, y es aquí donde me pregunto: ¿por qué si la vida es como es no nos dicen desde pequeños?, ¿por qué no somos preparados de mejor modo para enfrentar la vida?, ¿por qué necesariamente tenemos que vivir la decepción en primera persona?. En este momento ese impetuoso ser que llevábamos por dentro comienza a luchar contra el sistema. Quisiera decir que este joven prospera frente a su adversario, pero la verdad es que no es así. A este joven no le queda más que esconderse en el corazón del hombre con la poca energía que le queda, para así avivar el fuego que, a pesar de la decepción, nos impulsará a luchar contracorriente y al menos, lograr un sueño, así sea chiquitico, ínfimo, y con eso ser felices, saber que le ganamos una a la vida. Cuando todo esto pasa, nos hacemos conscientes que de nuestra juventud queda poco, o nada.

La juventud es un momento hermoso de nuestra vida, porque hasta los errores son así, hermosos. Las cicatrices de nuestro cuerpo dan cuenta de nuestra historia, tanto como las que llevamos en el alma, pero éstas configuran al ser que somos hoy. Es un tiempo magnífico para ensayar sobre esa gran obra de teatro que hacemos a diario, y cometer errores y lograr cosas importantes para nosotros. Es triste cuando vivimos la juventud sin saborearla realmente, sin oler, sin amar, sin odiar ni sentir, sin llorar de alegría o rabia, sin vivir la pérdida, el duelo, sin obligaciones. Es hermoso cuando veo que la juventud vence al sistema, y es plena, feliz, casi eterna.

Recuerdo una mañana con un primo donde éste me retaba a lanzarme de un muro que daba hacia el parque de donde vivía, y lanzarse implicaba al menos 4 ó 5 metros de altura, tenía 7 años, y lo hice. No tuve miedo, ni dudas, caí de pie y con la flexión y el contacto con mi rodilla me rompí un poco el labio; me paré y fui al parque… Hoy día no creo que haga algo así, aún y cuando mi tamaño es mayor y una distancia de ese tipo no es tan grande para mí, soy consciente de los riesgos que puede implicar una caída de este tipo.

Quizás es eso lo que mata la juventud, la consciencia sobre los riesgos que implica la vida. Cuando eres joven apenas te rozas con esas normas, pero cuando te incorporas al mundo adulto no. Las mismas son importantes y hasta obligatorias. Deberíamos llevar una vida más simple, sin tantos formalismos ni presiones sociales. Deberíamos dejar que el niño o joven interno que llevamos en verdad saliera del corazón y diera siempre una última batalla ante lo que nos sucede.

El fin de la juventud me recuerda constantemente que ya estoy un paso más cerca de la muerte final, que es la más definitiva de todas, de la cual no hay regreso…

domingo, abril 03, 2011

De cuando las amistades se pierden….

Efectivamente, creo en que las amistades también se pierden, en el tiempo, en el camino, pero se pierden. También se pierden porque a mi modo de ver, y a ciencia cierta conocemos poco el significado de la palabra “amistad”. Hasta aquí no digo nada nuevo… A todas estas… ¿qué es un amigo?.

A lo largo de nuestra vida vamos caminando en distintas direcciones, tomamos decisiones, hacemos elecciones, ganamos, perdemos, tenemos momentos de felicidad y de tristeza, de rabia, y la verdad verdadera es que estamos solos. Habrá alguno que otro que diga que no es así, que hay gente que se contenta con tus logros o es solidario con tus caídas, pero si esos momentos se reducen a un escueto “felicitaciones” o el baboso “mi sentido pésame –que en la mayoría de los casos de “sentido” no tiene nada-” entonces confirmo mi sentencia.

Recuerdo un cuadro de Jesús que decía “el amigo que nunca falla”. De ser eso así, entonces supone que Jesús es un símbolo casi tautológico de aceptación, verdad, amor, etc… y a mi modo de ver debes cumplir con ciertas reglas para que ese “amigo que nunca falla” (comillas por señalar la frase, no en sentido peyorativo) realmente no falle… Sino, pregúntaselo a un Gay cuando se quiere casar… Claro, aquí hago mención a la entidad que profesa el culto a Jesús, no a la deidad en sí, pero esto es un tema amplio que forma parte de otro post.

Eso me lleva a lo siguiente: las amistades se basan en acuerdos de convivencia, debes cumplir con ciertos preceptos para que la amistad fluya. Quizás, al final la “relación” de amistad se basa en una mera transacción. Yo doy si me das. Si no doy y tú no das el tiempo se encarga de que esa amistad entrañable quede en los álbumes, de recuerdo. También es cierto que –y contra la gran tendencia predominante- aunque los años pasen muchas personas seguirán siendo amigas y habrán creado un nexo importante, capaz de resistir los embates del tiempo… Pero son pocos los casos… Si no estoy al tanto de lo que pasa en tu vida ¿cómo podría llamarme amigo tuyo?, ¿realmente lo soy?… Cuando aquello que ese amigo me daba se termina y yo lo veo saciado ya no me interesa mantener la amistad. Osea, somos amigos utilitarios… También se da el caso en el que si doy y no recibo me molesto, o al contrario, igual resultado. Parece que mi búsqueda de definir la amistad encuentro que la misma se basa esencialmente en relaciones de intercambio capaces de satisfacer las necesidades del otro. Si esas relaciones no son satisfactorias, la amistad fenece.

Una de las situaciones más connotadas que dan fin a una amistad es el comportamiento del otro. Yo me asocio, se amisto con personas que  considero pares, bien en conocimientos, en madurez, en experiencias o trabajos comunes. Ahí está el primer error: al pensar que estamos en el mismo lugar o compartimos los mismos intereses pienso que de alguna forma esta persona debe razonar como yo en gran parte de las cosas, y esto no es cierto. Cuando esta persona se equivoca causa la pérdida de la “amistad”, rompe confianza, desilusiona, genera tensión, o simplemente ya no es agradable contar con su presencia. En casos extremos los sentimientos de afecto, cariño se transforman vertiginosamente en rabia, incluso odio o peor, indiferencia. Es un comentario necio, pero ¿por qué pasa esto?, aún siendo diferentes no deberíamos tener criterios iguales en cosas puntuales, los valores no son negociables (los valores de cada quien), ¿por qué entonces te traicionas a ti mismo? ¿por qué no eres fiel a aquello en lo que crees?. Ante mí una persona con estas características deja de ser amigo automáticamente, so pena de estarlo juzgando, no me importa. Es imposible confiar en alguien a quien ya le has perdido la confianza productos de sus errores.

Con esto, caigo en la pregunta inicial, ¿qué es la amistad?. Hablamos de amigos y no sabemos el significado tan profundo que tiene esta palabra.

Hay otros que resuelven la cosa fácil: me relaciono contigo hasta donde pueda o quiera hacerlo, o hasta donde tú me lo permitas… Osea, ¿si yo me drogo y no permito que se metan mis amigos en ese aspecto de mi vida está bien?. Obvio que estoy siendo extremo, pero en un caso, no sé, alguien con un problema serio de depresión, ¿me involucro hasta donde me lo permitan simplemente?, ¿estoy siendo realmente amigo?, ¿no es precisamente esto lo que el mundo entero reclama? no hay interés en el otro, porque mi relación se basa en “hasta donde tú me lo permitas”, aún y cuando yo puedo ayudarte más de lo que lo estoy haciendo, o bien cuando soy capaz de ir más allá y sacarte de la tina de mierda en la que estás. Sorry, pero eso tampoco es amistad. Encontrándome en tal situación prefiero drenar en este blog donde quien quiere me lee y quien no no, pues…

En facebook a la fecha tengo más de 500 amigos, ¿amigos?, no he hecho mucho por ustedes como para ostentar este título. A la orden estoy.